sábado, 16 de abril de 2016

El riesgo de leer


     "Si hoy en día me pregunto porqué amo la literatura, la respuesta me viene a la cabeza de forma espontánea: porque me ayuda a vivir."
     Tzetan Todorov

     Me hace mucha gracia cuando la gente habla de los deportes de riesgo y se limita al puenting y similares. Y es que, tengo que decir que saltar desde una altura considerable con unas gomas elásticas, me ha reportado menos riesgos que caminar con un libro abierto por la vida. Porque hoy toca una entrada de anécdotas, que para ponernos serios ya tenemos las noticias.
     El primer riesgo cuando uno compra un libro pasa por la librería. Recuerdo haber pedido un libro maravilloso titulado "Pornografía" y ver a una chica absolutamente horrorizada explicándome que ellos no vendían "esa clase de libros" pero que los tenían eróticos muy buenos para mujeres. Y es que los títulos a veces son un riesgo, uno no puede estar leyendo en el metro El pudor del pornógrafo y esperar que quien tiene delante no mire con curiosidad el libro, como tampoco podría estar leyendo seguramente un tratado de física cuántica.... pero los temas sexuales, dan más juego, para qué engañarnos. Y se liga más.
     Otra cosa es caminar leyendo, que te chocas con personas (creo recordar que tengo un par de amigos a los que conocí así), te metes de frente en un charco para el que te hubiera hecho falta un flotador (cosas de vivir en Invernalia, a los lagos en mitad de las aceras los llamamos charquitos) o calculas mal el momento en que comienza el asiento de un banco y terminas sentada en mitad del verde y con el culo mojado. Pero oye, ¡qué bonito es ir por el mundo con un libro abierto y qué romántico queda en las películas! Y eso que me he aprendido de memoria el número de escalones de mi camino matutino habitual (a base de ir estirando el pie sin mirar) y tengo calculada la distancia exacta de lado a lado de la carretera que cruzo contando el tiempo que tarda el muñequito en dejar de estar en verde (desde aquí pido al Ayto de Invernalia que si cambian el temporizador me avisen, gracias). En todo caso se aprenden habilidades, porque si un día tengo que buscar empleo iré al Circo del sol a decir que sé caminar con paraguas, bolso, móvil y un libro abierto mientras llueve. Que si eso no es hacer acrobacias, me río yo de los saltimbanquis. Y sigo ilesa, así que... Dios hace milagros todos los días.

     Con todo el mayor deporte de riesgo a la hora de leer, para el lector, porque para el resto del mundo es que nos choquemos con ellos o les aticemos con el bolso cargado de libros, reside en el tipo de libro elegido para el momento en el que se encuentre. Es decir, no puede uno estar leyendo El mal de Portnoy en una sala de espera, porque se arriesga a tener que aguantarse la risa mientras el resto de gente le mira con cara de pocos amigos. Y eso es terrible, porque entonces el dichoso Portnoy se empeña en ser aún más irritante y acabas riéndote, con lo que crees disimulo, mientras sientes el odio ajeno clavándose en la cubierta de tu libro. Así que lo cierras y lo guardas con disimulo... iluso, lector que cree que eso funciona. Una vez que te ha hecho gracia y sabes que has reído donde no debes, más te valiera seguir leyendo a la espera de que una tragedia imprevista te cortara la risa. Creedme, lo he intentado. Y acabé riendo como una pirada sin siquiera un libro que me sirviera como excusa para esa explosión de júbilo mal contenida. O peor aún: lloras. Estás de viaje, en uno de esos largos de avión, amparándote en un libro para evitar hablar con quien sea que te ha tocado al lado, y de repente las letras te agarran por el cuello y no te dejan respirar. Levantas la vista y boqueas diciendo "respira maldito", porque sí, a estas alturas ya te has puesto en plan trágico sin saber que es una espiral sin retorno... y nada, no hay manera. Notas como se te cae una lágrima y te escondes esperando que nadie note que... que... bah, ya da igual. Ya lloras a medio hipo ante la atónita mirada de tu improvisado compañero de viaje que, una vez te has repuesto, te pregunta que si vas de entierro en un intento de consolarte. Intento, dicho sea de paso, que te coloca en un serio apuro. No sabes si explicar que es viernes y quieres comer bacalao, o dejar que crea lo que quiera o mentir directamente. Si hay un momento en que está justificado mentir, te dices, es ese.

     El final leemos novela negra con detectives que corren y saltan mientras esquivan balas, o de magos que luchan con dragones o titanes, leemos sobre familias que se disputan tronos hasta la muerte y sobre karmas retorcidos que acechan incluso tras haber muerto. Y cualquiera pensaría que lo hacemos desde la comodidad de nuestra casa, tranquilos y seguros.... y nada más lejos de la realidad. Para los que lo duden, una pregunta, ¿a que duele cuando te haces uno de esos cortes mínimos con el borde de una hoja de papel? Pues lo hace muchísimo más cuando un protagonista perfecto, fallece.

     Y vosotros, ¿tenéis anécdotas de riesgo?
Por cierto que si alguien dice que no, asumiremos que es tímido y no quiere reconocerlo.

     Gracias

     Pd. Espero que nadie se haya reído de mis desdichas! Que os veo.

53 comentarios:

Cudeyo C dijo... [Responder]

¡Qué razón tienes! Me identifico mucho con esto que cuentas. Pero tienes que añadir una situación más: no estás leyendo, pero sí pensando en ese libro que acabas de cerrar tan ensimismada que, sí, te chocas contra una señal.

Victor dijo... [Responder]

Ayer por la tarde, de camino al trabajo, una mujer me dio un susto de muerte al aparecer a 2 centímetros de mi libro, y de mí, si haberla visto. Aún tengo el corazón a mil.
O esas veces que estás con un tocho en la cama, y se te están cerrando los ojos, y el libro se te escurre de las manos, que para salir ileso necesitas un casco de piloto de fórmula 1.
Pd. Yo sí me he reído con tus desdichas.

Cristina Roes dijo... [Responder]

jajajajajajajajajaja me rio y de frente, porque sé bien que si te comentase de una forma cordial, ni me creerías!
Una entrada genial ! Mi primera sonrisa del sábado ;))

¡Feliz día, niña! Besos

Natàlia dijo... [Responder]

Me ha encantado tu entrada de hoy. Pues chocarme con gente por la calle mientras iba enfrascada en un libro, mil veces. Y ahogar risas o tristeza mientras los que tienes enfrente en el metro, te miran con cara de esta está loca también. Pero que le vamos a hacer, y lo que disfrutamos no nos lo quita nadie.
Un beso ;)

Ana González Duque dijo... [Responder]

Lo de llorar me ha pasado muchas veces (y es que soy terriblemente llorona). Chocarme, caerme (yo no tengo contados los escalones), llegar tarde a recoger a mis hijos...Hay veces que los libros son terriblemente absorbentes y se te pasa el tiempo volando.

La vecina del 5º dijo... [Responder]

Hola. A mí no me ha pasado nada parecido porque no leo cuando voy caminando por la calle. Lo que sí me pasó una vez es que tuve tendinitis en la muñeca cuando leí "Los pilares de la Tierra" por lo mucho que pesaba el libro. ¡Ah! y a veces en el autobús también me he pasado de parada por ir enfrascada en la lectura. Besos.

Sara Mañero dijo... [Responder]

Si te dijera cómo te miran cuando te ven con dos pares de gafas puestas a la vez... Gracias por las sonrisas.

Conxita Casamitjana dijo... [Responder]

Me ha gustado mucho tu entrada, justo ese trozo en el que al libro de turno le da por hacerte soltar carcajadas en el sitio más inoportuno y todo el mundo te mira como si fueras extraterrestre...¿Reírse con un libro? ¿Llorar?, pues sí se ríe, llora, siente, viaja, conoce...un libro...el maravilloso compañero. Gracias por recordarmelo con esta preciosa entrada.
Feliz fin de semana

Rosalía Navarro dijo... [Responder]

Qué entrada más interesante y refrescante. Yo he llegado chocarme de frente y casi comerme el libro con un policía, Mosso d'esquadra, que se ha reído y me ha confesado que a él le ha pasado lo mismo. O reírme soltando una carcajada en una cafetería ante un libro con sentido de humor y que la gente me mire.
Los libros que se viven intensamente son peligrosos, Mientras Leo.
Fantástica entrada. Enhorabuena.
Un abrazo.

Libros Eris dijo... [Responder]

Qué quieres que te dija... Que me he descojonado y punto. Así sin tapujos jajajajaja! De todos modos sigues siendo mi heroína porque yo por la calle solo he conseguido perfeccionar la lectura en el reader. En papel ni de coña desde que me comí un banco, por qué los ponen en el medio de las aceras... Y sí, he llorado, en la biblioteca y tanto que vino la bibliotecaria a preguntarme que qué estaba leyendo que luego lo cogía ella... Al principio me daba palo pero luego total... Ya me miraba todo el mundo que ya me dio igual.
De todos modos en mi ciudad la lectura no es una cosa muy arraigada. Cuando me saco un libro en un semáforo me miran raro...
Cuando quieras echamos una carrera pero yo tengo que ir con reader... La calle la escoges tú. Por mí la puedes escoger con adoquines... Yo voy en planos ;)
Besazos!

Atalanta dijo... [Responder]

Jajaja la verdad es que creo que nunca he leído caminando, pero creo que mejor no voy a probar: con lo torpe que soy no creo que dure ni tres pasos antes de estrellarme contra algo.
Los demás riesgos los comparto totalmente :-)
Un beso!

U-topia dijo... [Responder]

Real y divertida tu entrada. Te dejo un enlace sobre el tema

Un abrazo!!

Mi Álter Ego dijo... [Responder]

Lo de reírme en sitios inadecuados sí me ha pasado (aunque tengo que reconocer que para eso no me hace falta leer. Basta que vea o recuerde cualquier estupidez). No suelo leer cosas tristes, así que creo que lo del llanto no me ha pasado nunca.

Y lo de los choques tampoco, porque no me arriesgo a ir leyendo mientras camino, no sea que me caiga o pise cualquier porquería, que hay que ver cómo están las calles. Un besote!!!

Javier Huertas dijo... [Responder]

Me temo que por mi manera de ser, la mas habitual, y van varias han sido las de reir en sitios poco apropiados. Como bien dices en salas de espera de hospitales o dentistas e incluso en una ocasión en un tanatorio, sin olvidar los encontronazos con otros viandantes en la calle o la de parecer alma en pena cuando me dio por declamar en voz alta los libros de poema mientras paseaba por el parque, de eso hace ya tiempo pero son cicatrices agradables que no se olvidan. Fantasitica reseña, como todas sin duda, por hoy muy cercana al dejarnos acompañarte por Invernalia con tus libros. Bss !!!

Yani Daniele dijo... [Responder]

¡Hola!

Me ha encantado tu entrada, aunque hoy en día es más común ver a la gente haciendo esa clase de malavares por la calle con la jeta metida en los celulares que leyendo un libro, algo muy triste.

En cuanto a anécdotas, pues solo recuerdo una, siempre que acompaño a mi padre a ir algún médico me llevó un libro para no aburrirme como ostra en las largas horas de espera, y pues, una de esas veces, una mujer que estaba también esperando su turno, retorcía la cabeza tratando de ver que libro estaba yo leyendo, hasta que al final se armó de valor, se vino a sentar al lado mío y me preguntó en que mundo andaba sumergida.

no es una anécdota tan divertida como las tuyas pero es la única que se me viene a la mente.

Saludos

Halcombe dijo... [Responder]

¡Oh! Yo también soy de las que caminan leyendo, aunque aún no me he chocado con nada ni con nadie. También he ido en el metro partiéndome de risa (era un libro de Bill Bryson) y una vez mi madre me encontró llorando a moco tendido en mi cuarto y casi le da un patatús del susto; lo que pasaba es que la irreverente autora había matado al protagonista de mi libro. Qué osadía.

CHARO dijo... [Responder]

Perdóname pero me he reído de tus "desdichas"......A mí también me ha pasado reirme de lo que estaba leyendo o llorar con gruesos lagrimones pero siempre en lugares discretos o delante de algún familiar que enseguida me preguntan por el motivo de la risa o del llanto.Besicos

Seveth dijo... [Responder]

Me ha encantado la entrada. Lo de ir caminando leyendo (incluso de noche, en esos momentos siempre acelero entre farola y farola y reduzco el paso cuando estoy bajo la luz), aunque hay que ir vigilando, yo vivo en Barcelona y leer por la calle es realmente un deporte de alto riesgo.
Además está el tema de llorar o reír con un libro xD Me paso en la consulta del médico hace poco, llorando con un libro.
En fin, que me ha encantado.
Besos!

Margari dijo... [Responder]

Quemar una comida por no soltar un libro... Bueno, vale, lo admito, una no... Han sido varias, pero no me preguntes cuántas que no me acuerdo. Lo de leer andando por la calle me resulta imposible. No tengo tanta habilidad, lo reconozco. Y que me pille el toro para ir a recoger a mi hija por culpa de estar inmersa en la lectura, también. Y reír o llorar cuando estoy en algún sitio leyendo. Y el dolor de espalda que algunos tochos dan!
Besotes!!!
Pd: palabrita que no me he reído con tu entrada... (ays, que me has pillado con los dedos cruzados...).
Más besotes!!!

Abuela Ciber dijo... [Responder]

Pues no, mira si sera pasguata ja ja
Leo sentada, cuando lo hacia en omnibus he iba a trabajar para no tener molestias forraba los libros y taaaaaaa
Y en general fuera de casa los uso forrados
No leo para los demas
Claro que hay libros tan grandes que son imposibles de transportar
Ahora con los ebook es mas facil
Peor te soy sincera no por timidez pero me encanta estar placidamente sentada en casa y leer un libro, abrirlo y ver como surgen infinidad de sentires de sus paginas.
Cariños

Aglaia Callia dijo... [Responder]

No, no me he reído, cómo crees, aunque la anécdota de la "Pornografía" es de esas que se quedan en la memoria, ¿eh? XD La verdad que me siento muy identificada contigo y sí que he tenido algunos tropiezos lectores, faltaba más, por lo general muy literales; con decirte que por ir leyendo en la calle la semana me cayó una sombrilla en la cabeza ;) Me ha encantado la entrada, gracias por compartirla.

Besotes.

Nina dijo... [Responder]

yo no me he llegado a caer leyendo creo xD raro pero si jaja

Noe dijo... [Responder]

Pues mas o menos como a ti, tropezar con la gente, casi caerme por culpa del bordillo, meter los pies en charcos, llorar y reír en público, y bueno, intentar leer-pasear a la perra-tener el móvil-correr debajo de las farolas para poder leer con la luz... En fin, poco sentido del ridículo, y del riesgo...
Un beso

Nube Cleyra dijo... [Responder]

¡Qué maravilla de entrada!
Me siento muy identificada :) eso de estar en una sala de espera ensimismada, levantar la cabeza media hora después y darme cuenta de que la gente que había antes ya no está y ahora hay otras personas, me hace sentir muy desorientada, pero es que los libros atrapan en sus redes
Mil besos

Mi tarde junto a un libro dijo... [Responder]

Hola! Lo siento, pero sí, me he reído, porque es como si explicases lo que me ha pasado a mi alguna vez, jajaja. Sobre todo en lo de llorar. Hace poco me pasó, iba en el AVE de viaje leyendo y la llorera que cogí... el que iba a mi lado alucinaba, jajaja. Muy buena entrada, me ha encantado :)
Besos!

My favorites things dijo... [Responder]

Una entrada genial!!! Si me habrá pasado varios de tus desdichas que son las mías y me has hecho reír =)
Besitos >.<

amparo puig dijo... [Responder]

Mgnifica entrada, llena de se gifo del humor.

Zamarat dijo... [Responder]

Qué entrada tan original la de hoy!! Yo no suelo leer mientras camino pero alguna vez me he chocado con alguien que sí lo hacía...
Abrazo!

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Uy yo también leo caminando una que otra vez he pisado a lulu y es chow chow con mal humor. Te mando un beso y genial entrada

Lady Aliena dijo... [Responder]

A mí cuesta mucho leer en movimiento (mientras ando por la calle). Me gusta leer sentada o de pie esperando al bus o al tren. Cuando un libro te atrapa, eres capaz de pasarte la parada (casi me pasa, menos mal que me bajaba en la última estación).
Muy buen post y muy graciosas tus anécdotas. Un beso.

Pilar V dijo... [Responder]

Sin duda leer es asumir un enorme riesgo, el de vivir más allá de tu propia vida y no siempre al cerrar sus páginas vuelves a ser tú.

Un beso

Manuela dijo... [Responder]

Muy buena entrada, divertida. Yo lo de caminar leyendo ya lo he abandonado tras varios percances, esguince incluido.
Besos.

Mª Ángeles Bk dijo... [Responder]

jajajaja, en Invernalia os pasan unas cosas!!! Lo de Pornografía ha estado genial!!!! jajaja. A mi me hace gracia la gente que cuando voy en el tren se sienta a mi lado y al rato está casi encima mía intentando leer el libro. Y sin disimular!!! En fin, anécdotas.
Besos

Anita Nsf dijo... [Responder]

Genial entrada. Yo leo en mi casa tranquila, por la calle me resulta complicado jeje.
Un beso

Bajolapieldeunlector Cris.R.B. dijo... [Responder]

jajajaja me han encantado tus desdichas! La verdad es que lo de reírme o llorar en el bus me ha pasado en más de una ocasión y me encanta cuando la gente te mira raro...pero lo de chocarme por la calle aun no, debe de ser porque vivo en un pueblo de cabras y tampoco hay muchos con los que chocarse ;)

Besitos

AMALIA dijo... [Responder]

Me ha gustado mucho tu entrada.

Te confieso que tengo la costumbre de leer por la noche, cuando estoy en la cama porque es cuando estoy más tranquila y me concentró.

Alguna vez, me he quedado dormida y me ha caído el libro al suelo. Lo peor, es el ruido cuando es de un volumen grande.

Un beso.

Rocío dijo... [Responder]

Pues a mi no me pasa nada del otro mundo pero eso de estar leyendo, que se me caiga el libro y que no tenga puesto el marcapaginas, un montón de veces. Me ha encantado tu entrada, besos.

Marisa C. dijo... [Responder]

Si alguien me pregunta que para qué hace falta leer tanto, le enviaré tu entrada de hoy. Quien ha sufrido todos esos riesgos junto a su libro no vuelve a ser el mismo, gracias a Dios, y no vuelve a conformarse con las mismas cosas, eso desde luego.
Salvo lo de leer mientras camino, que es algo que me parece imposible y bastante incómodo (aunque no sabes cuánto te admiro), me he visto reflejada en más de un corte fortuito y en más de una sentadilla en el cesped. Probaré lo de ligar con El pudor del pornógrafo... A nadie le amarga un dulce. ;D Gracias por este encanto de reseña. ;D.

brujamr dijo... [Responder]

Hola, me ha encantado el psost. Yo leo también por la calle (con el ebook es más cómodo) y después de tantos años hay algo de práctica. Una cosa curiosa que me pasó fue leyendo Halcón de Gary Jennings. Iba en el metro sentada y a mi lado una monja. Ese libro tiene escenas que deja Sodoma y Gomorra a la altura de Heidi.... así que imaginaos la cara de la monja cuando, por cotilla, lee lo mismo que yo... esas escenas muy, muy, muy subidas de tono de todos con todos y tiro por que me toca....
Un saludito y gracias por tu blog.

Alí Reyes dijo... [Responder]

¿Sabes?...Te entiendo perfectamente porque cosas como esas me han pasado

Cristina Perez dijo... [Responder]

Jajajajajaja que entrada más genial! ! Ahora mismo estoy con la lagrimilla de la risa!! Por la calle no he leído pero reírme en algún sitio si lo he hecho... y lo que dice Victor de que se me caiga encima de la cara el libro en la cama también jajajajaja
Buenas noches guapa! Besitos

Shorby dijo... [Responder]

Jajajajajajaj me encanta!
Primero: quién no se ha cortado con una hoja???!!!
Segundo: poooor supuesto, anécdotas de todo tipo. Pasarme de parada de bus, de varias paradas de metro... venir bus o metro y no darme cuenta. Ir leyendo por la calle y de repente parar impactada por algo sucedido, con exclamación y todo (esto me ha pasado varias veces, una de ellas me atropelló un señor xD).
Reirme como una loca (Pratchett, el culpable casi siempre), e incluso alguna vez me preguntaron por el libro (Sin noticias de Gurb). Llorar a mares (con vecinos de asiento que me dieron clinex). Comentar algo en voz alta sin darme cuenta... hasta que me miran más raro que cuando me río (recuerdo una vez con un comentario en plan "pero qué cabrón", las miradas fueron curiosas.
En el gimnasio sin embargo (leo en la bici), muchas veces se acerca algún plasta para preguntar qué (o por qué, increíble) estás leyendo... aún llevado cascos y viéndote leer.
Luego están los lectores curiosos que te preguntan por lo que lees (novela o manga, he tenido de ambos), o se te ponen a debatir sobre autores, género o que las mujeres leen más que los hombres.

En fin, que sí, alguna tengo. Y me encanta, para qué mentir =)

Besotes

Shorby dijo... [Responder]

Te he dejado un comentario-ladrillo y creo que no ha salido ¬¬
Drama (era ladrillo de verdad xD).

Raúl Omar García dijo... [Responder]

Cuanto amor por la lectura hay en esta entrada. He leído mientras camino y también estando metido en una pileta pelopincho. Por suerte, nunca choqué a nadie y jamás mojé una hoja en en agua. Asumo los riezgos y hasta ahora salí ileso.
Saludos.

Paseando entre páginas dijo... [Responder]

Genial entrada. Sin duda, leer es un deporte de riesgo, especialmente si el libro te obliga a estar toda la noche despierta y al dia siguiente has de levantarte, o cuanto te pasas la parada del autobús.

Un saludo^^

Mangrii dijo... [Responder]

Hola :) Me ha encantado la entrada. Yo soy de esa gente incapaz de leer a la vez que camino, no puedo, por que me paro para sorprenderme y cosas y no llego nunca a donde voy, además, Asturias y lluvia van de la mano XD Que razón en lo de que es deporte de riesgo el tipo de libro elegido para el momento en el que te encuentras, a veces es bastante difícil acertar y da lugar a esas "crisis". Anécdotas muchas, todas con libros gorditos en la cara y hasta un libro que se "cocio" mientras hacia macarrones XD Un besin^^

Buscando mi equilibrio dijo... [Responder]

No, no me he reído, me he descoj***** jajajjajjaajja. Pero que nos ha pasado eh, casi comerte (o sin casi) una señal de tráfico, x ej, ir a sentarte en un asiento de bus o metro y calcular un poquito mal por seguir leyendo, en fin, unas cuantas y muchas más.

Lo de los títulos es porque la gente se aburre y "fisga" que lees, lo voy a poner a prueba, me voy a ir en el metro con el Kamasutra, a ver qué me depara la mañana, y te lo cuento. Parece que no se pueda leer de sexo, chica, qué remilgamiento...

Besitos, me encantan tus entradas. "Escribes bonito" me dijo una amiga en mi blog, te paso esas letras a ti.

Rubén Angulo dijo... [Responder]

Me ha hecho gracia el post, porque yo he practicado ese deporte de alto riesgo de leer caminando. Durante muchos años tuve perro y había que tratar de sacarle provecho al tiempo escaso, así que sacaba al perro a pasear por el campo mientras leía. Había gente que me decía: "algún día te vas a caer por un agujero y nadie te encontrará", y la verdad que no, nunca me pasó nada, y yo tan feliz, y mi perro también porque había días que si marchábamos a casa era porque nos quedábamos sin luz.

Rubén Angulo dijo... [Responder]

Me ha hecho gracia el post, porque yo he practicado ese deporte de alto riesgo de leer caminando. Durante muchos años tuve perro y había que tratar de sacarle provecho al tiempo escaso, así que sacaba al perro a pasear por el campo mientras leía. Había gente que me decía: "algún día te vas a caer por un agujero y nadie te encontrará", y la verdad que no, nunca me pasó nada, y yo tan feliz, y mi perro también porque había días que si marchábamos a casa era porque nos quedábamos sin luz.

Tizire dijo... [Responder]

Jajajaja, muy buena entrada! Es que leer es todo un riesgo... No se me ocurre nada, pero vamos, sí que ha peligrado mi integridad física leyendo! 1beso!

La Biblioteca de Atenea dijo... [Responder]

Me he reído mucho imaginando algunas escenas, que es cierto que quedan genial en las películas pero las veo un poco arriesgadas para la vida real, como lo de cruzar la carretera con los pasos contados mientras lees. La verdad es que no me ha ocurrido nunca nada de eso, porque cuando camino o realizo alguna actividad no leo sino que audioleo, que me permite avanzar igual con la lectura pero sin arriesgar el cuello. Aunque itunes sea un invento del demonio (por lo horriblemente mal que funciona), el ipod es un invento de los dioses y un buen libro leído por un buen narrador puede hacer que hasta la tarea más tediosa o el viaje más largo se haga ameno.

Me ha encantado la entrada. Un saludo.

Letraherido dijo... [Responder]

Me ha gustado muchísimo esta entrada :)Grandísima entrada.
A mí me ha hecho darme cuenta de que, cuando voy a un lugar, dependiendo del sitio y calculando si tengo que esperar mucho, decido qué lectura será la más indicada para llevar.
Un abrazo.

Noelia dijo... [Responder]

Yo no ando por la calle con el libro abierto porque sería un peligro publico, lo he intentado cuando salgo mi horita de caminata, pero es que entoces no hago el ejercicio porque me paro mil veces, pero si me pasan otras cosas. Meter el libro en la nevera y volverme loca buscandole, literal, no una sola vez,ahora con el digital me ha pasado sonar el telfono y contestar con el ebook, eso si solo una vez.
me ha encantado tu entrada!!!!
Besos!!