miércoles, 27 de agosto de 2014

Goat Mountain. David Vann



    " El aire preñado de polvo grueso como la pólvora, un tono rojizo en el día que despuntaba. Olor a ese polvo y olor a pino, olor a gordolobo. La camioneta un insecto segmentado, la cabeza en una dirección y el cuerpo en otra. Una curva cerrada y de poco no salí volando.
     De rodillas sobre un colchón atado a la plataforma de la camioneta, los trastos de acampar debajo. 1978, norte de California. Agarrado contra baches y bandazos, el metal ardiendo ya a hora tan temprana. Toboganes montaña arriba."

     Si nunca has leído a David Vann, a buen seguro tu primer acercamiento no te va a dejar indiferente. Para los que ya conocemos su pluma, es mejor que sigamos su trayectoria con calma, para no saturarnos de su temática. Pero aún sabiendo eso volvemos una y otra vez. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Goat Mountain.

     Tres hombres de una misma familia, un niño, el padre y el abuelo, realizan junto a un amigo (Tom, porque él sí tiene nombre) un viaje de cacería de ciervos. Así pretenden, no sólo estrechar lazos como suele hacerse en estos viajes de hombres, sino también que el niño realice su primer disparo. Pronto, en una salida, encuentran un furtivo, y el padre le deja el rifle al niño para que se asome a la mira y pueda verlo. Poco esperaba que su hijo fuera a disparar acabando con la vida de este furtivo, pero es justo lo que sucede y ahora hay que tomar una decisión.

     Por mucho que hayas leído del autor, es difícil resistirse a contar que su padre se suicidó. Supongo que siempre lo contamos para situar al autor en una tragedia repetida luego mil veces a través de su pluma. Tampoco él nos deja olvidarlo, aunque a medida que leo más títulos suyos aprecio los distintos matices y como sus historias tienen un poso más profundo.

     Lo primero que choca en esta novela son las formas. Descripciones precisas, encadenadas, frases cortas... y la sensación de estar allí, de conocer esas montañas en que se desarrolla la acción, de velocidad incluso dentro de esa tensa calma en que se desarrolla la historia. Engancha, es difícil resistirse a ella, es aséptica, no justifica, no busca la suavidad, nos deja elegir, revolvernos: pensar. Y luego el título, matan ciervos pero nos dice Goat y pensamos en cabras: "bonito nombre para una montaña", piensas mientras asocias la cabra a la maldad. Y si no lo hiciste al ver el título ya lo harás a medida que avances durante su lectura. Es inevitable, si de algo trata este libro, es de la maldad. Tal vez por eso nos habla de Caín entre reflexiones.

     Con un narrador ya adulto que rememora ese momento, nos introducimos en una historia de muerte y de instinto. El niño que mata a un hombre visto fugazmente por la mirilla de un rifle y su padre y abuelo con posiciones enfrentadas al respecto. Hay un muerto y tres hombres tienen que tomar una decisión mientras miran al pequeño culpable, nadie duda de su culpabilidad, pero escrutan sus reacciones. Hay que decidir qué hacer con ambos, el cadáver y el niño; ¿entregarlo, castigarlo además...? ¿y por qué disparó?
     Incluso nosotros buscamos las causas y soluciones mientras leemos la historia narrada por este niño ya hombre buscando sus sentimientos y dejándonos llevar por las reflexiones de Vann, por sus preguntas, observando detenidamente esa naturaleza humana que pretende ponernos al descubierto en sus montañas. La historia es oscura y cruda, mucho, y tal vez por eso tiene algo de fascinante, como todas las sombras que son iluminadas en los rincones. Los personajes perfilados con cuidado para la ocasión: el amigo amable, el padre tranquilo, suave y el abuelo impactante. Todos tiene algo. Y el niño... bueno, si tengo que ser sincera, del niño que quedo con una cosa: su sonrisa.

     Me gusta David Vann, es de esos escritores que no necesitan muchas páginas para que nos removamos inquietos bajo la tensión de sus letras. Esperamos el final, lo tememos, y seguimos adelante.

     Con las vacaciones finiquitadas, la rutina encima y la vuelta a casi todo empiezo a plantearme cuál es mi libro del verano. Y el vuestro; ¿ya podéis señalar cuál ha sido vuestra lectura destacada este verano?

     Gracias

martes, 26 de agosto de 2014

El complejo de dinero. Franzisca von Reventlow




     "Un sanatorio... Veo cómo tú y todos los demás movéis la cabeza incomprensivamente. Lo cierto es que no estoy mal de los nervios, ni siquiera padezco un especial nerviosismo, lo único que me pasa es que tengo el llamado complejo de dinero. Espero, por el amor de Dios, que sepas lo que es un complejo en el sentido patológico. viene a ser algo así como un conjunto de sentimientos, impulsos y cosas por el estilo que se reprimen o no se exteriorizan, y que, si no me equivoco, se agolpan en el subconsciente y causan afecciones anímicas."

     Con este título, la promesa de una novela divertida y la curiosidad por leer algo frívolo escrito en plena Gran Guerra, era fácil suponer que el libro acabaría en casa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El complejo de dinero.

     A principios del siglo XX una joven alemana perteneciente a la clase alta aterriza en una clínica psiquiátrica para tratar sus problemas con el dinero. Aunque pronto veremos que su problema no es con el dinero, sino con la ausencia de él. En el hospital, con un psicoanálisis aún en pañales, no sólo recibirá tratamiento, sino que se relacionará con otros pacientes a cada cual más original, que pasan allí sus días entre intrigas y proyectos para desesperación, en muchas ocasiones, del director de la clínica. Desde allí esta mujer irá escribiendo a una amiga, y nosotros tendremos esas cartas entre las manos.

     Pongámonos en antecedentes: la autora del libro pronto decidió renunciar a los privilegios familiares que le correspondían. Se trasladó a Munich, a eso que se llamaba vida bohemia, y tuvo que buscarse la vida. Aunque al final contrajera un matrimonio que resultó no ser la solución a sus problemas de dinero. Sin embargo, y pese a que ella se reveló y trabajó, es imposible no ver un cierto poso a su vida en esta novela.

     La historia, escrita en una época compleja, es una crítica ácida a los privilegios propios de un estrato social venido a menos. Para ello, la autora se sirve de una mujer obsesionada por el dinero y todo lo que éste puede proporcionarla, pero, eso sí, manteniéndose lejos de la responsabilidad al gastarlo o conseguirlo. Una mujer que acaba en un hospital recluida, de hecho bajo la excusa de la cura descubrimos la tranquilidad de estar fuera del alcance de sus deudas, y que entabla allí una curiosa relación con otros pacientes. En ese hospital, y aquí la crítica al psicoanálisis no tiene desperdicio, podrán curarse... aunque tampoco es gratis. Porque nada es gratis en esta vida, esa es la verdad, pero vale más esperar que moverse para conseguirlo, aunque haya que esperar en un centro psiquiátrico.
     Por encima de lo divertido, de las aventuras contadas por carta en tono frívolo, encontramos la crítica hacia este tipo de personas que vivían sin preocuparse de nada y que no aceptaban un cambio que estaba por llegar. Aquellos que incluso hoy reconocemos, y que prefieren esperar a que las cosas les lluevan caídas del cielo. Y eso, unido a la época en la que está narrado el libro, es lo que más me ha llamado la atención. No es un libro bélico, aunque a ratos tuve ganas de coger un palo y dar a alguno de los residentes del sanatorio para que se movieran.

     El estilo es sencillo y la novela epistolar corta, lo que hace que apenas dure un suspiro y sea un estupendo "entre novelas". Pero no negaré que esperaba más y que, posiblemente le falten páginas (algo cada vez más difícil de decir en un libro). Entretenido y ácido, un libro de esos para verano, que no vienen nada mal. Y, tal vez, sólo tal vez, nos haga pensar un poco sobre ese mal necesario para sobrevivir que es el dinero.

     Y vosotros, ¿sois de los que alternáis géneros y buscáis lecturas ligeras para descansar entre otras más densas o no es algo que tengáis en cuenta?

    Gracias

lunes, 25 de agosto de 2014

Ubik. Philip K. Dick




     Hoy toca hacer limpieza, amigos: éstos son los descuentos con los que liquidamos nuestros silenciosos Ubiks eléctricos. Sí, tiramos la casa por la ventana. Y recuerden: todos nuestros Ubiks han sido usados exclusivamente de acuerdo con las instrucciones.

     Me gusta la ciencia ficción. Mucho. Y Dick es uno de esos autores imprescindibles para los aficionados al género. Sin embargo y pese a que su fama precede al título, no me había acercado hasta hace poco a este título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Ubik.

     La mejor forma de pedir una cerveza es pedir Ubik. Elaborada con lúpulos cuidadosamente seleccionados y agua de la más absoluta pureza, envejecida hasta alcanzar el sabor perfecto, número uno entre las cervezas de la nación. Elaborada exclusivamente en Cleveland.

     El libro nos coloca en un futuro que actualmente es pasado, pero eso apenas nos importa cuando leemos la novela. El autor la ambientó en 1992, y no se nos antoja extraño puesto que estamos acostumbrados a distopías y mundos paralelos, y la ambientación y la historia tiran de nosotros con la fuerza suficiente como para que no necesitemos pararnos a pensar en el año del que partirnos. En este mundo, las facultades psíquicas han tomado mucha importancia y son aceptadas. Así conocemos a Joe Chip, que hace mediciones para una empresa que protege la privacidad frente a estas personas, los anula para que no puedan saber lo que piensan sus clientes, espiar las empresas que protegen o manipular la realidad en su propio beneficio. El enfrentamiento está servido, los que tienen poderes psíquicos frente a los que no, capitaneados Chip y por el dueño de la empresa, Runciter. Y ahí empieza a ponerse interesante la historia, porque durante una misión se produce un accidente en el que muere Runciter, y al que rápidamente intentan conservar en un estado de semivida para poder comunicarse con él. Sin embargo, el mundo parece volverse loco y los objetos retroceder en el tiempo sembrando una duda, ¿Quién ha muerto y quién está en semivida?

     ¿Qué puede hacer una chica con un cabello tan áspero y rebelde? Simplemente, aplicarse el acondicionador capilar Ubik...

     Dick nos presenta a un antihéroe tipo, Joe Chip, un hombre brillante que sobrevive a duras penas en un mundo en el que el dinero abre todas las puertas, incluso literalmente. Y es este mundo en el que aparece Ubik, un producto que parece servir para todo, o que forme todo, una suerte de milagro inventado que intentaremos descifrar a medida que leamos sus anuncios mientras nos introducimos en un juego de reflejos distorsionados de una realidad cambiante. Nos deja a merced de la historia, igual que hace con su protagonista, para que seamos nosotros quienes interpretemos si lo que leemos es real, y de este modo entremos en el torno de las percepciones de nuestro entorno: ¿Qué es posible y qué no lo es realmente en este futuro dibujado por Dick? Hasta ese momento nos hemos creído todo lo que nos contaba sin dudar nada; los poderes, la existencia de una transición entre la vida y la muerte en la que los vivos se pueden comunicar con los fallecidos... pero ahora el protagonista duda de su realidad y eso hace que nosotros también dudemos buscando a qué agarrarnos. Se convierte de este modo en una endiablada novela que nos lleva en vilo por sus páginas hasta descubrir el gran secreto. Y Ubik va a tener algo que ver, nos decimos una y otra vez... porque parece estar en todas partes, por algo será.

     ¿Será que tengo mal aliento, Tom?
     Mira, Ed: si tanto te preocupa, prueba con Ubik, el dentífrico con espuma de acción germicida. Empleado según las instrucciones, resulta totalmente infensivo.

     Pero más allá de todo eso, la historia tiene momentos críticos llenos de humor en los que una puerta amenaza con poner una demanda al inquilino de la vivienda que custodia cuando pretende abrirla sin pagar. Y también tiene algo de intranquilizador, sin llegar al terror, cuando nos quitan las referencias más reales, cuando hasta las cosas más sencillas parecen tener aristas llenas de sombras y consigue hacernos dudar de la propia existencia... es cuando el libro alcanza su punto álgido y dudamos de la maestría de un escritor que consigue atar firmemente los cabos de una magnífica novela.

     Si los apuros monetarios le quitan el sueño, hágale una visita a la señorita de Ahorro y Crédito Ubik: le librará de las siempre molestas deudas. Por ejemplo, supongamos que usted toma en préstamo, a un interés limitado, cincuenta y nueve contacreds. Vamos a ver: en total...

     Para aficionados al género y para quienes no suelen acercarse a él. Esta novela corta es una magnífica opción, una historia que no puedo dejar de recomendaros de un escritor imprescindible.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

     PD:
     Yo soy Ubik.

jueves, 14 de agosto de 2014

Carrie. Stephen King




     "Carrie se hallaba en medio de ellas, impasible, una rana entre los cisnes. Era una muchacha fornida, con granos en el cuello, la espalda y las nalgas. Su cabello mojado no parecía tener color alguno: se pegaba a su rostro con una obstinación empapada y abatida.
     Estaba allí parada, con la cabeza ligeramente inclinada, dejando que el agua se precipitara sobre su cuerpo y cayera al suelo. Parecía la típica cabeza de turco, el perpetuo blanco de las bromas, la chica capaz de tragarse las historias más increíbles, el objeto de todas las malas jugadas. Y realmente lo era. 
De manera desesperada desearía que la Escuela Secundaria Ewen tuvieses duchas individuales -y por lo tanto privadas- como escuelas de Andover y Bosford. Porque se quedaban mirándola... Ellas siempre se quedaban mirándola..."

     De vez en cuando es una tentación acercarme a King y a su terror. No al narrador impecable en el que se ha convertido, sino al terror de sus comienzos, ese que hacía estremecer a cualquier lector. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Carrie.

     Conozcamos a Carrie, Carrieta. Su padre muere antes de que ella nazca así que ha sido criada por su madre, una fanática religiosa que llena su casa de imágenes y piensa que la tortura forma parte de su religión y, como tal, acerca al perdón y a Dios. En la escuela no le va mucho mejor, ya que no tiene amigos y sus compañeros le hacen la vida imposible, convirtiéndola en el bicho raro oficial. Sin embargo, el día que Carrie descubre que tiene telekinesis, las cosas parece que pueden cambiar. Si no puede llevar una vida normal, al menos puede vengarse.

     Carrie es el cuarto libro escrito por Stephen King y el primero que consiguió publicar, aunque para llegar a ello su mujer tuviera que convencerlo de rescatar este título de la basura. Pertenece a esa época en la que el terror empezaba a hablarnos de algo más que casas encantadas y nos mostraba a personas, un ejemplo perfecto es La semilla del diablo, así que Carrie pronto alcanzó un éxito notable entre el público.

    Lo primero que llama la atención de esta novela es su aparente caos estructural. La historia está formada por la visión de Carrie sobre lo que sucedió, sabemos de hecho que algo sucedió desde el principio, por entrevistas, fragmentos de noticias sobre el suceso... y todo ellos, en contra de lo que pudiera parecer, forma una historia fácil de seguir que se va cargando de dramatismo precisamente por su estructura. Consigue un halo de credibilidad que nos envuelve mientras nos debatimos entre distintos tipos de horror ante lo que nos cuentan. Es una historia terrible, un personaje que puede ser terrible, una madre que nos horroriza como trata a su hija amparándose en la religión, una sociedad que permite esos comportamientos a la fuerza ha de ser terrible, por lo tanto el instituto también lo es... y así podría seguir enumerando las cosas que una a una van cayendo como si fuera un dominó gigante de letras.

     Y la historia, bueno, la historia va un poquito más allá de lo que en un principio nos puede parecer. Para empezar es una historia dominada por mujeres, no sólo por Carrie sino por aquellas con las que se cruzó en la vida. Su madre, una mujer terrible capaz de estremecernos por la forma de tratar a su hija; Chris, la compañera de clase que disfruta en su papel de matón; Sue, la otra cara en el instituto, la de la niña que parece querer reformarse y expiar su crueldad... o mejor hacer que otro la expíe por ella; la profesora de gimnasia... Todas ellas ponen su granito de arena a la hora de formar, o deformar, a Carrie. Todas ellas cargan el ambiente hasta conseguir que al lector incluso le de pena de la pobre chica que no encaja y sufre permanentemente. Y mientras eso se nos pasa por la cabeza, seguimos con una alarma encendida por alguna parte, un aviso luminoso de que algo no va bien... y ¡zas! King nos lo muestra, nos lo pone delante de las narices para conseguir que demos un paso atrás horrorizados. Lo sabíamos, pero ahora no importa, es el gran golpe de efecto del autor y nos ha pillado con la guardia baja, entre dudas. Lo habíamos leído, pero da igual.

     Stephen King es uno de esos autores prolíficos que nos van dejando historias con una pasmosa regularidad. Cierto es que ha evolucionado mucho en formas y en tipos de novela, pero si nos dirigimos a estas primeras publicaciones nos topamos con aquello que le hizo ganar miles de lectores: la capacidad para hacer de cualquier pequeño lugar, un sitio de pesadilla. Y la de engancharnos a sus pesadillas.

     Y vosotros, ¿habéis leído algo de King?

     Gracias

     Pd. Con esta entrada me despido una semana, como ya avisé una en julio y una en agosto así que hasta el jueves y disfrutad mucho. Y, por cierto, seguid leyendo, así podréis contarme vuestras lecturas a mi regreso.


miércoles, 13 de agosto de 2014

La puerta de los pájaros. Gustavo Martín Garzo



     "Hace ya mucho tiempo vivía en Portugal un rey que se llamaba Dinis. Tenía una única hija a la que puso de nombre Constanza. El rey había enviudado muy joven y solo vivía para hacer feliz a la princesa, que era el vivo retrato de su amada esposa. Constanza siempre estaba atendiendo a los pobres y a los más desfavorecidos. Era muy discreta, y prefería la soledad del palacio y la quietud de sus jardines al bullicio de los mercados y de las fiestas."

     Con aspecto de antiguo, casi de tesoro escondido entre los estantes de una biblioteca durante años, se presentaba este libro en la mesa de mi librería de cabecera. Irresistible, tanto como su título. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La puerta de los pájaros.

     Conocemos a Constanza, una joven princesa de Portugal que vive en un palacio entre tapices que muestran a jóvenes doncellas con unicornios. Cuenta la leyenda, que los encontraban en el bosque. Esta es la historia de una princesa que tenía un secreto que la hacía escapar sola al bosque, la historia de una princesa que pasó muchos años durmiendo sin que su cuerpo envejeciera... la historia de Constanza.

     Cuando somos niños nos fascinan los cuentos, nos los creemos y llegamos a pensar que los bosques esconden mágicas criaturas. Somos felices escuchando fábulas llenas de fantasía que nos impulsan a creer que si deseamos algo con fuerza, tal vez se cumpla. Esa facultad la vamos perdiendo a medida que crecemos, y cuando somos adultos apenas queda rastro de ella. Salvo algunos casos, los menos. Supongo que eso le sucedía a Gaudí y por eso diseñó realmente una Puerta de los pájaros para un palacete en Comillas. Una puerta con un vano para carruajes, otro para personas y un último en lo alto, para pájaros. Conozco ese lugar desde niña y, si bien de niña soñaba con carruajes y bandadas de hermosas aves cruzando por esa puerta, la curiosa fascinación que me producía no desapareció ni siquiera con el paso de los años. Por eso me atrajo tantísimo este libro.

     En él, Martín Garzo apoyado firmemente en las hermosas ilustraciones de Pablo Auladell parece recordarnos esos cuentos que leíamos de niños. Nos cuenta una hermosa historia sobre fantasía y magia en la que nos sumergimos con facilidad, sin darnos cuenta de que, tal vez, ya no tenemos años para leer cuentos. Y esa es la magia que traspasa al libro, esa suerte de Puerta de los Pájaros hecha de letras. Una invitación a no dejar de soñar, de imaginar, de creer...
     La historia de la princesa Constanza que cae presa de un sueño que parece eterno, de su padre entristecido y de los viajes que realiza dormida, de las doncellas que la atienden durante su sueño, de magos y unicornios, es sobre todo una historia hermosa. No sólo para adultos sino también para niños. Uno de esos libros que los niños leerían como un cuento y en el que yo he visto una despedida de la infancia. Pero no una despedida triste, sino un cambio que una niña no quiere realizar pero que se torna inevitable y también un recuerdo a esa infancia cuando somos ya adultos. Mirar atrás, recordar, sonreír. Podría contaros el secreto del sueño de la princesa, o cómo termina viajando con unos gitanos mientras duerme, pero eso mejor lo descubrís vosotros. Está muy feo destripar un cuento.

     Hoy os invito a sumergiros en un mundo de fantasía tratado con muchísimo cuidado en una novelita hermosa tanto en su historia como en sus formas. Uno de esos libros que, efectivamente, bien pueden ser un tesoro escondido entre estantes hasta que alguien lo descubre. Os invito a seguir la invitación del autor, y conocer La puerta de los pájaros.

Puerta de los Pájaros
Comillas
Foto: http://www.trasvia.org/
     Y vosotros, ¿os acercáis a la literatura fantástica alguna vez?

     Gracias

lunes, 11 de agosto de 2014

Acariciando el cielo. Fernando M. Cimadevila



     "Se marchitaban los últimos días de verano sobre París y pronto la Ciudad de la Luz olvidaría el sol estival para dar paso a las lluvias. Desde la ventana de mi hotel podía observar como el parque Butter Chaumont recibía aquella mañana a los primeros visitantes, que en esta época aprovechaban los últimos resquicios de calor paseando bajo las arboledas.El otoño ya se atrevía a dar tímidas pinceladas al follaje y, al igual que yo, los estorninos también intuían la llegada del frío y formaban bandadas que revoloteaban al unísono, como oscuras nubes invernales que lanzaban nerviosos chillidos al vacío."

     Hasta que no nos habló Tatty de esta novela, confieso que no me había fijado demasiado. Premio Desnivel de literatura de viajes y montaña... no tenía del todo claro si era una suerte de guía o un libro en el que alguien relataba sus aventuras. Sin embargo, al leer su opinión, vi que aportaba como mínimo un par de cosas que la hacían interesante. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Acariciando el cielo.

     Conocemos a  un hombre de mediana edad en un momento de esos que dicen importantes en la vida. Sin saber su nombre, nos relata como pasó de creer que lo tenía todo, a quedarse sin nada en apenas un suspiro. La caída de la banca lo despoja de una vida cómoda y lo termina llevando hasta la casa de su padre. Allí se encuentra con un hombre llano, de pueblo, que dista mucho de recibirlo con los brazos abiertos. La muerte de Ernesto, el hermano de nuestro protagonista, abrió una brecha entre padre e hijo que parece insalvable. Sin embargo, cuando descubre una caja con las pertenencias de su hermano, parece abrirse un misterio y padre e hijo se unirán para intentar resolverlo viajando a la tierra en la que se produjo esta muerte, en pleno Himalaya.

     Una trama que incluye una dosis de intriga bastante importante, un estilo sencillo y una ambientación novedosa, al menos para mi, junto con un hecho reciente conocido por todos como es el desplome financiero, son los elementos centrales de esta novela corta que funciona. Parte precisamente de este desplome, lo que nos ayuda a situarnos y conocer a ese narrador sin nombre que nos cuenta su propia historia y que se convertirá casi en una voz de conciencia, alguien a quien llegamos a conocer íntimamente. A partir de ahí, y a lo largo de poco más de cien páginas, emprenderemos un viaje buscando respuestas sobre una muerte... y otro en el que el protagonista parece buscarse a si mismo. Cada paso que da, cada aventura, cada esfuerzo, suponen un acercamiento a su familia y también parece que se quita demonios de esos que a uno no le dejan dormir. Como si se redescubriera a si mismo, convirtiendo de este modo a la novela, en un viaje mucho más complicado que esa escalada al Everest.
     Mediante descripciones aparentemente sencillas, conocemos tierras remotas y una montaña que es mucho más que un reto, ya que los misterios que ocultan la muerte de Ernesto harán que viajemos nosotros también hasta la montaña. El autor cuida mucho en este punto la narración, salpicándola de detalles que nos dan una idea de cómo son los lugares y los procesos durante esta difícil empresa, pero sin que tengamos la sensación de estar ante un manual, ya que los integra perfectamente en la acción de la novela. Este punto me parece muy importante, ya que es difícil alcanzar un equilibrio en el que el lector no se sienta desplazado por no conocer la práctica, o abrumado por la cantidad de explicaciones que nos dan. De hecho me ha gustado leer como los escaladores pasan de un campamento a otro y sobre los efectos de la bajada de los niveles de oxígeno en el aire.

     Una novela corta en la que avanzamos movidos por la intriga, deseando descubrir lo que se oculta tras la muerte de Ernesto. Una muerte que parece tener aún mucho que revelarnos, la necesidad de saber y también la lucha contra quienes no quieren que se sepa. Una historia entretenida con un planteamiento fresco que he disfrutado en apenas un par de tardes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

sábado, 9 de agosto de 2014

Doctor, esta lectura ¿me dejará secuelas?




     Secuela: lesión o trastorno remanente tras una enfermedad o traumatismo.
     Secuela: spin-off, trabajo narrativo derivado de otro existente.

     Cada vez es más frecuente ver una secuela, o precuela o porsicuela, de una novela de éxito. Desde que Lo que el viento se llevó nos sorprendiera hablándonos primero de Scarlett y luego de Buttler, cada vez han sucumbido más títulos al peso del éxito. Y no se han conformado con eso, no... como si fuera una película de zombis hemos visto volver a la vida a Darcy y a Marlowe, Holmes volvía a resolver casos utilizando sus impecables capacidades deductivas, incluso El Quijote tuvo una secuela escrita por Avellaneda provocando las terribles iras de su autor. Bond se reinventa las veces que haga falta para seguir sus aventuras y ahora, por si alguien no lo sabía, resucitará Poirot. Encontramos a hijos que escriben novelas continuando la saga de sus padres, apellidos que permanecen mientras cambia el nombre que los acompaña. Y digo yo, ¿hasta qué punto está justificada una secuela? Porque si se trata del mismo autor, decimos saga.

     Saga, ese conjunto de libros que van contando una historia continuada, ya sea trilogía, tetralogía o el número que considere adecuado su autor. Y ahí no tengo problema (salvo con Martin, que no termina de sacar su siguiente libro y está empezando a pasar de desesperarme a producirme un cierto hastío). Lo que ya no termino de entender es lo que quienes continúan libros o historias ya finalizadas y, la verdad, no sé si me parece bien que continúen lo que su autor consideró que ya estaba cerrado. Porque es cierto que da pena despedirse de algunos personajes o libros, pero eso de recuperarlos... hay una diferencia. Además, si os soy sincera, tampoco entiendo a qué se debe en la mayor parte de los casos. Es fácil decir que se hace por dinero, pero luego llegan autores de renombre y se suman a la moda, y ese argumento se me queda un poco corto; además muchos casos siguen recibiendo derechos de autor, o se siguen realizando adaptaciones, con lo cual los herederos continuaban también manteniendo ingresos. Y así me quedo yo, con los ojos como platos viendo en las librerías que Darcy sigue con sus aventuras sin haber apenas envejecido pese al tiempo transcurrido entre sus historias.

     Por eso hoy quiero saber qué pensáis de esas secuelas que aparecen continuando historias de hace ya un tiempo, ¿sois de los que os llaman la atención y os animáis a su lectura?

     Gracias