jueves, 29 de enero de 2015

Del color de la leche. Nell Leyshon




     "éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano.
          en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos. veo los árboles y veo las hojas.
          y cada hoja tiene venas que la recorren.
          y la corteza de cada árbol tiene grietas.
          no soy muy alta y mi pelo es del color de la leche.
         me llamo mary y he aprendido a deletrear mi nombre. eme. a. erre. i griega. así es como se escribe."

     Hoy traigo un título que ha ido sonando en mi entorno de forma persistente durante los últimos meses. Como si se tratara de una gripe, poco a poco iban cayendo uno tras otro en una lectura que les dejaba afectados, quizás no en cuerpo, pero si en ese espíritu lector que tenemos quienes disfrutamos de esta práctica. Al final la gripe se convirtió en epidemia y el libro consiguió el Premio a la Mejor Novela según los libreros de Madrid. Hoy traigo a mi estantería virtual, Del color de la leche.

     Conocemos a Mary, una chica de campo, acostumbrada a la vida dura, el trabajo duro y a recibir un trato más duro aún. Mary nunca se ha movido de la granja de la familia hasta que su padre la envía a cuidar a la esposa del vicario. Allí, aprenderá a leer y escribir mientras se siente totalmente desubicada, consiguiendo que las líneas negras que veía antes en los libros cobren un significado.

     este es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano, resuena como un estribillo en la mente del lector una vez que termina de leer la historia de Mary. Porque la autora, con esa aparente sencillez en estructura y vocabulario, nos ha convencido de que estamos leyendo la historia contada directamente por su protagonista, y nos lo va recordando, reafirmándose. Una niña con el pelo del color de la leche, un problema en una pierna y una lengua incapaz de estarse quieta, que no tarda en robarnos el corazón. Así es Mary, pero es muchas más cosas. Es una niña que desconoce muchas cosas de la vida exactamente igual que desconoce el nombre de objetos que no tiene o no ha utilizado, y es, sobre todo, una niña que está acostumbrada a un mundo. Su vida no es fácil, no lo ha sido nunca, no lo era en la granja familiar dominada por un padre violento y una madre que no hacía nada por evitarlo, en la que sus hermanas y ella sólo conocían el trabajo. Allí, el abuelo será quien nos haga ver un lado quizás más privado de Mary en su relación con él, en su reencuentro.. Y, sin embargo, pese a la dureza que nos relata, Mary no puede evitar echarlo de menos cuando su vida cambia  a la vicaria. En ella se vive mejor, pero nuestra protagonista no encuentra su sitio. Será allí, en su nuevo trabajo, cuando aprenda a leer y a escribir. Pero no estamos ante una de esas historias victorianas en las que tenemos una heroína que vive y lucha saliéndose con la suya, que es lo bueno. No. Este es el libro de Mary y ella lo está escribiendo con su propia mano. Y su vida nunca ha sido fácil.

      Leyshon consigue en un puñado de páginas conmover al lector en una historia desgarradora. Ha resultado además una novela realmente sorprendente, en parte porque he tenido la suerte de llegar a ella sin conocer su desarrollo más allá de lo que os he contado, ya que en caso contrario perdería una parte importante de su fuerza narrativa. En el libro, cada personaje, cada gesto narrado con una sencillez que ralla en lo simple, queda dibujado a la perfección en nuestra mente, mientras lo vemos con los ojos de una narradora que no tiene problema en dirigirse a nosotros haciéndonos totalmente partícipes de su historia. Una narradora excepcional, honesta y sincera que, sin que nos demos cuenta, no dejará que nos movamos hasta no haber leído su testimonio al completo.
     Hay muchas cosas que no cuento y que suceden en este libro. Pero tiene que ser así.

     Del color de la leche es una novela que hay que leer y también que recomendar. Una historia que merece la pena ser descubierta y que forma un dúo perfecto con la forma en que está contada.

     Y vosotros, ¿sois de los que caéis en los libros que parecen ir de mano en mano en vuestro entorno?

     Gracias

miércoles, 28 de enero de 2015

F. Daniel Kehlmann




     "Años más tarde, ya adultos desde hacía mucho y cada uno enredado en su propia desgracia, ninguno de los hijos de Arthur Friedland recordaba de quién había sido realmente la idea de ir a ver aquella tarde al hipnotizador."

     Ahora tengo la sensación de que fue hace mil años que encontré por casualidad en una librería un libro titulado "La medición del mundo" y me pasé toda la noche leyendo hasta terminarlo teniendo clase al día siguiente. Pero aún así, guardo el recuerdo de la historia que contaba y las sensaciones que me produjo. Por eso cuando la semana pasada vi este libro me fijé en el autor, y por eso sentí la imperiosa necesidad de llevármelo a casa. Y por eso también, hoy traigo a mi estantería virtual, F.

     Conocemos a Arthur Friedland un hombre que parece tener una vida mediocre. De hecho es un escritor mediocre que no logra publicar con una familia absolutamente mediocre en la que lo único que llama la atención son sus gemelos. Y los gemelos, como todo el mundo sabe no son algo tan extraordinario. Un día, tras acudir a un espectáculo de hipnotismo, decide romper con todo, coger su coche y desaparecer cambiando de vida. Y sus tres mediocres hijos nos lo recordarán veinticuatro años después mientras nos vamos enterando del derrotero que han tomado sus vidas.

     Es curioso como llaman la atención los libros de títulos tan escuetos que se quedan en una única letra. Desde aquel "Q" de Luther Bisset, o el conocido "V" de Pynchon hasta el que hoy os traigo, parece que encierran un enigma que a muchos nos atrae más que esa moda surgida hace un par de años en la que los libros llevaban títulos que bien podían equipararse a los platos del menú de un restaurante de autor. En este caso, título y diseño, son un enigma, la nebulosa letra que tal vez esconda una figura, una distorsión, un engaño... me han parecido todo un acierto.

    Pero hagamos una pequeña disección de este hombre, Arthur, que tras dejar claro que no cree en el pobre espectáculo de un hipnotista decide cambiar de vida. Deja a sus tres hijos, uno de una relación anterior y los inseparables gemelos de su matrimonio, vacía la cuenta, y desaparece. Este hombre que no publicaba, consigue entonces escribir libros que ven la luz, siendo el primero de ellos Mi nombre es Nadie; un libro que desata además una pequeña ola de suicidios y cuyo contenido nos explican brevemente. Un hombre que tal vez haya marcado con su abandono la vida de estos tres niños a los que volveremos a reconocer ya de adultos: uno de ellos, refugiado en la comida y con la fachada de un sacerdote, sigue aferrado al único regalo que le hizo su padre, un cubo rubik. Y los gemelos, dos niños que viven presos de su propia condición que les obliga a saber lo que piensa el otro, soñar sus sueños, pronunciar sus respuestas y que terminan alejándose con el único propósito de poder tener secretos que lo sean realmente, blindar una pequeña parte a esa suerte de escrutinio genético que les ha regalado la naturaliza. En esa lejanía tampoco tienen vidas plenas, también se han visto encerrados en vidas que no les agradan, vidas cerradas y carentes de un significado para hacerles felices... y presos además cada uno de un secreto, tal vez buscado para demostrarse que pueden, tal vez provocado por esa sensación de no estar completos al faltar su otra mitad, su otra voz. El caso es que los tres tienen unas vidas igual de grises y ajadas que la que tenía su padre, vidas casi desperdiciadas en rutinas que han desembocado bien en neurosis, o en adicciones azucaradas. Y todos conscientes de la existencia de su padre, es más, no pensemos que la desaparición de Arthur es permanente, no, ni mucho menos. Ahora falta saber qué provoca su reaparición y en qué forma lo hace.

     Tengo que reconocer que el libro no me ha durado nada. Está dividido en partes perfectamente estructuradas que nos permiten conocer las distintas voces de la historia. Y señalo aquí un magnífico pasaje en el que el autor nos regala una misa cantada y pensada simultáneamente por el protagonista de esta parte del libro, que consiguió arrancarme un par de risas a traición. Con una prosa salpicada de reflexiones, el autor busca sacudir al lector con una novela en la que no hay simpatías hacia ninguno de sus pobladores, aunque sí que podemos toparnos con un par o tres de incómodas situaciones que nos resulten vagamente familiares.
     El resultado es un espléndido juego de espejos, en el que el lector no puede evitar preguntarse qué pasa realmente con F y si tal vez, y sólo tal vez, el tan famoso F, (los Friedland, seguro que ya lo habéis pensado), no lleva el nombre de Nadie, y si tal vez, no estemos dentro de un laberinto como el que nos muestra en otro pasaje, en el que estamos leyendo un libro, que habla de otro libro, que es el libro... o tal vez no.

     En todo caso me ha parecido una novela diferente y con una historia francamente disfrutable que nos invita a cambiar de perspectiva y dejar que todo se difumine. Y justo en ese momento aguzar la vista y ver qué nos queda; lo importante. Veamos la F.

     Esta semana aún no os he preguntado, ¿qué libro estáis leyendo?

     Gracias

martes, 27 de enero de 2015

¿Así que quieres ser escritor? Charles Bukowski


Si no te sale ardiendo de dentro, 
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas, 
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras, 
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir 
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de tí,
espera pacientemente,
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de 
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse 
con esa gente.
No seas uno de ellos
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura
al suicidio o al asesinato, 
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de tí
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

     Bukowski es un nombre que lleva a extremos. Por un lado tiene férreos defensores que ensalzan sus letras a la categoría de genialidad afirmando que ha sido el último escritor de la tan famosa generación Beat, y por otro quienes llevan su obra a la categoría de basura, diciendo que está basada en la simple provocación. Lo que está claro, es que la indiferencia es el único punto en el que nadie se queda.
     Por este blog ya ha pasado alguna obra suya pero hasta hoy, ningún poema. Posiblemente porque hay muy poca poesía en él. Y no porque no me guste o no la lea, sino porque soy de poemas individuales, a lo sumo un par, y un libro puede durarme semanas o meses. Pero si algo tengo claro es que Bukowski me gusta.

     Este poema, como tantos otros, no busca que el lector esté de acuerdo con él. Posiblemente, tampoco Neruda quería que sus lectores asintieran ante su famoso "me gusta cuando callas". Sin embargo, cuando leemos a Bukowski, nos sentimos provocados, espoleados en sus palabras y necesitamos dar una réplica. Ya no pensamos que es una poesía y necesitamos opinar si tiene o no razón en sus palabras, en esa prosa que va ganando velocidad y en la que se llega a sentir la ferocidad de quien las escribía. Hay desdén, hay inconformismo, hay una búsqueda permanente de la reacción del lector. Pensad por un momento que esto dicho de otra cosa, ensalzando la parte romántica de la inspiración... podríamos estar ante algo hermoso que no nos hiciera revolvernos y decir que la literatura es realmente un duro trabajo, que si eso fuera cierto las bibliotecas estarían vacías, porque acaba de quitar de en medio a quienes escriben llenando sus estantes al decirles "no lo hagas".  Pero, un momento, ya estoy opinando sobre lo que dice, ya he caído una vez más en la trampa de sus letras.
     Por eso me gusta Bukowski, porque no admite la indiferencia, me obliga a opinar.

     Y vosotros, ¿os acercáis a la poesía alguna vez?

     Gracias

lunes, 26 de enero de 2015

Un hombre al margen. Alexandre Postel




     "Pocas horas antes de que se le vinieran encima a su vida el espanto y la vergüenza, Damien North estaba llamando por teléfono a los servicios informáticos de la facultad, que era una situación en la que nunca se sentía a gusto. Ese apuro no procedía ni de las relaciones con tal o cual informático ni del desdén del que hacía profesión la mayoría de sus colegas en lo referido a la informática, sino de una impresión perturbadora: la impresión de hallarse cara a cara con los emisarios de una entidad inmaterial y omnipotente, en otras palabras, de unos ángeles de una variedad nueva, ni radiantes ni revoloteadores, sino, por el contrario, metidos, huraños y vestidos de negro de arriba abajo, en la madriguera de unos sótanos que olían a pizza fría y a cerrado, los ángeles de un Dios de fracaso y rechazo."

     Una primera novela siempre hay que leerla con más cuidado, conscientes de que estamos ante eso, una primera experiencia. Sin embargo, hay ocasiones en las que esta primera novela, cosecha un gran éxito y el premio Goncourt a la primera obra y el Landerneau; y entonces tendemos a olvidar que es un primer título y nos lanzamos a por él. Hoy hablaré de uno de esos casos, ya que hoy traigo a mi estantería virtual, Un hombre al margen.

     Conocemos a Damien Roth, un hombre viudo hace años que ha optado por continuar su vida en solitario. Es profesor universitario, tímido y con escasas dotes sociales, lo que hace que lleve una vida gris en la que nadie se fija demasiado. Sus problemas para adaptarse a la tecnología, o tal vez su falta de interés, hacen que tenga que llamar a mantenimiento, no consigue que su ordenador funcione correctamente. Y a partir de aquí se desencadena la historia: es acusado de poseer pornografía infantil y, aunque es inocente, su vida cambia radicalmente. Incluso tras ser inculpado parece que ya jamás va a poder recuperar su vida tal y como era.

     Postel nos regala en este libro una historia que da mucho en qué pensar al lector. Con un estilo directo y sencillo en el que opta por la distancia frente al dramatismo, tal vez para así marcar más distancia aún con los medios de comunicación que aparecen reflejados en la novela, consigue que el lector se sienta espectador privilegiado de esta historia. Me ha recordado en algunos momentos a Camus, tengo que reconocerlo, y tal vez por eso mi impresión sea incluso más positiva, pero en todo caso hay que reconocer que estamos ante una novela firmemente atada y que no duda en poner el dedo sobre la sociedad que nos rodea.

     La historia trata un tema complicado, como es la pornografía infantil, pero no es el tema central aunque sea el motivo, exactamente igual que no demoniza la informática ni tampoco internet, pese a que sea el desencadenante de toda la historia. Sin embargo, ahí están. Cuando nuestro protagonista es acusado, la sociedad rápidamente se gira ante un tema tan grave. Y, al igual que muchas veces sucede, es señalado con un dedo acusador y se siembra la duda incluso en su entorno más cercano. Cada rasgo de Damien, cada gesto de su vida, es ahora recordado bajo un prisma diferente, señalado. Y hay cosas que no se olvidan con tanta facilidad. Nuestro hombre no es de los que se indignan y dan voces proclamando las cosas, es tímido, apocado, y eso no juega en su favor. Cuando uno tiene el carácter de este hombre, la sociedad no perdona; sobre todo si los medios de comunicación se lanzan voraces en pos de la noticia creyendo haber encontrado el culpable perfecto. Y esta es la caída que vemos en la novela, una novela con un título magistral: Un hombre al margen. Porque puede que nuestro protagonista sea inocente de lo que se le acusa, pero no lo es de vivir al margen de la sociedad, como tampoco se libra de ser marginado por ella, teniendo así un doble juego de significados que me ha parecido espléndido. Ahora tendría que hablar de la recuperación, una vez reconocida su inocencia, sin embargo hay cosas que no son tan sencillas. Quizás uno ya no lleve una letra escarlata bordada en la ropa como en aquella famosa novela, pero hay marcas que permanecen como si se llevaran expuestas.

     Un hombre al margen me ha parecido una espléndida novela, una crítica feroz, una historia conmovedora incluso. Unos personajes sólidos y un ambiente verosímil hacen que nos planteemos si no es cierto eso que dicen de la sociedad de las apariencias y los juicios públicos. Y todo ello lo hace con una historia francamente entretenida para el lector, que necesita saber cómo acabará todo para este hombre que parece ir moviéndose empujado por la vida, como si fuera ésta la que tira de él y no al revés. Ya sabemos que es inocente, pero eso no es suficiente, la verdadera pregunta es si podrá levantarse y continuar con su vida, recuperarla, volver a empezar. Y lo realmente escalofriante es que, pese a que no sabemos dónde se desarrolla, el autor consigue meternos una idea en el cuerpo: algo así le puede pasar a cualquiera. A fin de cuentas, como decía mi abuela; la culpa está soltera porque nadie la quiere. Eso sí, cuando te la echan encima... es difícil sacudírsela. Sobre todo si es la sociedad quien nos hizo el regalo.

     Si tengo que decir la verdad, compré este libro por recomendación expresa de mi librera. Tres visitas y en las tres me lo señaló, así que me lo tuve que llevar a casa. Y, como viene siendo lo habitual, acertó, así que hoy soy yo quien lo recomienda.


     Y vosotros, ¿os dejáis guiar por recomendaciones?

     Gracias


sábado, 24 de enero de 2015

Leer como reto


Imagen: liveinternet.ru
     "Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis."
     Canción popular

     Muchas veces me habréis leído comentarios en los post que hablan de retos decir que no me apunto porque no sería capaz de disfrutarlos. Hoy, supongamos que sí, que me apunto a unos cuantos y me leo un libro... Tal y como yo lo veo, la cosa sería más o menos así:

     Veamos, si me he leído el último libro de Antonio Muñoz Molina, "Como la sombra que se va", eso significa que llevo... 3 libros de autores españoles, uno que comienza por M o por A no tengo claro si va a ser por nombre o por apellido. Mejor por apellido, sí, que luego con los japoneses puedo rellenar las letras difíciles (nota mental: y los autores que tienen una inicial en el apellido.... ¿cuenta esa inicial antes del apellido completo o la del completo?). El libro pesa...y si lo sumo a lo que ya he leído, llevo cuarto y mitad de literatura clase A (me suena a ternera) frente al kilo docientos de carne de best seller (no diré a lo que suena) que tengo que remediar. Más cosas: el libro es blanco; mira que es sencillo leer libros blancos y gracias a San Anagrama del Color Compacto voy a cubrir otros colores. La temática... este lo encajo en drama, sí... o en no ficción ficcionada (¿eso existe? porque si no existe siempre puedo inventarme yo ese reto). Habla de Lisboa... ciudades... no me suena, ¿capitales tal vez? no, no, ¡países! Tengo seguro anotado uno que es de países... y otro que es número de palabras leídas. La verdad, a ese me apunté porque me pareció gracioso, pero tiene muy poca gracia cuando llevas contadas 12317 palabras y aún no has llegado ni a la tercera parte del libro. Porque no sé si lo sabéis, pero los libros en papel no traen un cuenta palabras... muy mal, por cierto. Lo puedo encajar en novedades, porque hace menos de seis meses que se vende y también lo puedo colocar en.... en.... tengo que poder colocarlo en otro sitios. Voy a mirar otra vez la lista de retos...
Ah, sí, tengo uno que dice que si el libro es terrible tengo que poner un ladrillo, para ver lo alto que sube el muro. Y, la verdad, cuando los señores de la obra de al lado de casa ya saben mi nombre, creo que debo de empezar a elegir mejor los títulos... o a robar ladrillos en otra parte. Aunque visto el lado bueno, si hay un ataque de zombis, al paso que voy puedo tener tapiadas un par de ventanas (nota mental: leer menos libros de zombis). También tengo que apuntar dos palabras de cada libro cuyo significado desconociera cuando empecé a leerlos para hacerme un diccionario propio. Tiene narices, de verdad, no sé quién me mandaría apuntarme a ese reto si todo el mundo sabe que cuando uno no conoce una palabra por el contexto la adivina (vamos, que no nos damos ni cuenta muchas veces). Y el último que tengo es No hay libro sin reseña... bueno... este luego lo completo, cuando termine de poner crucecitas en los retos y lo tenga colocado me siento y la hago. O no, porque al paso que tardo no me va a dar tiempo a terminar ninguno. Ahora que lo digo... ¿todavía no he terminado ninguno? Pero si ya estamos terminando enero y me he apuntado a doce retos doce caus... ah, no, sólo doce retos, lo de las doce causas es nosequé de la tele. Pero aún así, si me he apuntado a doce retos eso viene a ser uno al mes. ¿Y está terminando enero y aún no finalicé ninguno? No puede ser, no me va a dar tiempo. Venga, otro libro... o mejor no, mejor repaso los anteriores que seguro que puedo encajarlos en alguna cosa más... o no, no, otro libro... ¡otra cruz! Porque llega febrero y no me da tiempo, ni sé la temática que toca: ah, sí, toca LOCURA.

     Antes de terminar quiero decir que lo que expreso en este post no es más que un producto de lo que me sucedería a mi. He sacado un poco de sentido del humor y he decidido buscar la sonrisa sin ofender a nadie. Ahora ya sabéis por qué jamás me apunto a retos. Sé que me impediría disfrutar de ese maravilloso momento de relax que supone para mi abrir un libro.Y precisamente por eso, admiro a quienes son capaces de llevar un registro ordenado de ellos, anotar los libros, y además difrutarlos. No sólo eso, sino que encima muchos son capaces de terminar esos retos. De verdad, me quito el sombrero. También sé que a muchos os ayuda a organizaros, a quitar libros pendientes, a leer un poquito más... personalmente a mi me sirven para apuntarme libros que os veo leyendo y me gustan. Y ya cuando os metéis en un mes temático, como el tema sea afín a mis gustos estoy perdida, porque sois capaces de alargar mis listas de libros por leer en apenas unos días, hasta cotas insospechadas.

     Leer es disfrutar, cada uno a su modo. Yo voy saltando y cuando veo algo que me gusta no hay lista que lo pare. Decido por momentos, por situaciones, por impulsos y eso no hay orden que lo domine. Y vosotros, ¿sois fieles al orden de vuestros planes de lectura (si es que tenéis)?

     Gracias

viernes, 23 de enero de 2015

Las flores no sangran. Alexis Ravelo



     "Ahora que las cosas se van aclarando, ahora que todos losmuertos tienen nombre y él comienza a entender cómo, por qué y, sobre todo, quién mató a todos, Serrano se pregunta algo que nadie le ha pedido que averigüe y que no acabará constando en los expedientes. Es una pregunta personal. No se la hace como policía, sino como ser humano, como hombre de casi cincuenta años que desea entender de dónde sale toda esta violencia, cómo es posible que la gente llegue a hacerse las cosas que se hace. Por eso quiere averiguar cuándo comenzó realmente todo esto, porque no acaba de creerse que toda esta matanza haya empezado, en realidad, con el secuestro."

     Que el auge de la novela negra es más que una moda, queda demostrado por el tiempo que lleva ganando lectores. Y que dentro de nuestras fronteras cada vez aparecen más nombres a tener en cuenta es un hecho, Uno de esos nombres es Alexis Ravelo, como así lo demuestra los reconocimientos que lleva recibiendo en los últimos meses. Por eso, muchos estábamos pendientes de la publicación de su siguiente novela y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Las flores no sangran.

     Estamos en Gran Canaria. Allí viven o sobreviven delincuentes de medio calado como Lola, el Marqués, el Flipao y el Salvaje entre timos de maletas y hurtos con más o menos suerte. Hasta que deciden dar un golpe que les permita vivir bien: un secuestro, por ejemplo. La idea pasa por secuestrar a la hija de Isidro Padrón un empresario con relaciones con la mafia y metido en temas de blanqueo de dinero que pueda hacerles un pago rápido. Sin embargo, las cosas nunca salen como uno las pensó sobre el papel. Para ninguna de las partes.

     Alexis Ravelo nos vuelve a llevar a Gran Canaria en su nueva novela. Una isla que conozco y que ahora además recorro gracias a sus libros. Con un narrador en tercera persona y una historia a varios tiempos vuelve a acercarse a las calles para escribir una de sus novelas más negras.
     Si muchos escritores utilizan sus novelas para mostrar la sociedad que nos rodea, Ravelo además es heredero de la novela picaresca de antaño, y así lo testimonian muchos de sus personajes. En la primera parte de esta que os traigo hoy, tomamos contacto con ellos, con ese estrato social del pequeño (o gran) hurto del día a día para sobrevivir o mal vivir mientras aparece el siguiente. O, como en este caso, hasta que se tiene el golpe perfecto. Junto a ellos, conviven ese otro tipo de delincuentes que visten traje y pasan por hombres de negocios a simple vista, si uno no se fija mucho. Pero también estos pueden tener una pistola cuando se abren la chaqueta, o algo mucho peor.
Amos estratos, cuando se mantienen separados, permiten que el otro siga haciendo su vida normal, conociendo su existencia, pero sin mirarse cuando se cruzan en el camino. El problema viene cuando se juntan. Y es justo eso lo que sucede en Las flores no sangran.

     El autor plantea una aparente situación suicida con un secuestro al hombre poderoso, que se sabe poderoso incluso en esos momentos y tiende a pensar con seguridad sus movimientos, con apenas un rastro de nerviosismo. Y la novela comienza a acelerar su ritmo mientras vemos que tampoco va a ser tan fácil para él, que las cosas pueden revolverse cuando el pez chico no se conforma. Y a estas alturas, ya hemos caído en las manos de sus personajes y nos cuesta soltar la historia sin conocer el final, porque ya sabemos que puede pasar cualquier cosa. Y terminamos el libro sin pensar que lo que nos ha durado dos tardes, son meses de trabajo de un escritor. Y esperamos el siguiente título, porque así somos los lectores cuando algo nos gusta. Seguimos la pista, y esperamos el siguiente.

     En Las flores no sangran me he encontrado una novela negra con personajes sólidos, una buena ambientación y una trama solvente con un ritmo creciente que busca, y consigue, el interés genuino del lector. No voy a compararlo con novelas anteriores del autor, pero si tengo que decir que es el que más he disfrutado de todos. Tal vez la culpa sea de Lola, menudo carácter tiene...

     Y vosotros, ¿sois de los que seguís la pista a los autores que os gustan?

     Gracias

jueves, 22 de enero de 2015

Barbarismos. Andrés Neuman



Barbarismo
(Del lat. barbarismus)
1.m. Incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios.
2. barbaridad (ll dicho o echo temerario).
3. coloq. barbarie (ll falta de cultura).
4. poét. Multitud de bárbaros.
5. Ling. Extranjerismo no incorporado totalmente al idioma.

Fuente: R.A.E

     Desde el primer momento me llamó la atención este título. Tenía que traérmelo, y más teniendo en cuenta que quien lo firma ya tiene un espacio en mis estantes. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual Barbarismos.

     En este título, escrito de tal forma que puede parecer un diccionario, el autor da un significado propio a cada palabra, definiéndola con un puñado de palabras que forman casi un micro relato.

     Para un blog (1) es difícil muchas veces explicar en una reseña lo que se siente al leer (2) un libro. En este caso, y mediante esas pequeñas definiciones, Andrés  nos invita a la reflexión. Por eso me ha parecido tan preciso ese dardo que ilustra la cubierta del libro, porque es justo eso lo que lanza el escritor (3) en cada una de sus personales definiciones; dardos certeros que se clavan provocando la sonrisa en el lector (4) o, en algunos casos, borrando la provocada por la palabra anterior.

     Me han gustado particularmente aquellas que Neuman dedica a la literatura. Cómo no iba a gustarme que me dijera que el alma es la biblioteca personal de cada uno si, ahora que él lo dice, pienso igual. Y eso me lleva a saltarme páginas, es lo bueno de estar ante una suerte de diccionario, porque deseo buscar biblioteca; y su definición también me saca una sonrisa y me lleva a su vez a pensar en lectura y ésta en escritura...y así hasta completar un viaje de poco más de cien páginas que se disfruta letra a letra.

     Creo que fue Bolaño quien dijo hace ya unos cuantos años que la literatura de nuestro siglo pertenecería a Andrés Neuman. Desconozco en realidad a quien pertenecerá la literatura actual, si es que pertenecerá a alguien, ya que tendemos a valorar lo ya laureado y reconocido, y dudar de la calidad de lo que aún se está escribiendo. Lo que si puedo afirmar es que Neuman es una de esas voces personales que, si bien no es conocido por todo el mundo, va ampliando cada vez más sus círculos de lectura sin perder esa identidad propia en cada una de sus publicaciones.

     Esta vez traigo un libro distinto, un  experimento para muchos que nunca se hayan lanzado a descubrir algo así. Pero no puedo evitar terminar diciendo que recomiendo su lectura(5) pausada, sosegada y, en el caso de algunas palabras, compartida. Lo he disfrutado. Mucho.

     Y para vosotros, ¿qué es leer? A mi me ha gustado la definición del autor.

     Gracias

     1. Blog. Mausoleo mañana
     2. Leer. Acción y efecto de vivir dos veces/ Acción de viajar hasta donde uno se encuentra,
     3. Escritor. Individuo que fracasa en el intento de ser exclusivamente lector.
     4. Lector. Figura mitológica narrada por los editores.
     5. Lectura. Reescritura silenciosa.