miércoles, 26 de noviembre de 2014

Relato soñado. Arthur Schnitzler



     "Hasta entonces la pequeña había leído en voz alta; ahora, casi de pronto, se le cerraron los ojos. Sus padres se miraron sonriendo, Fridolin se inclinó sobre ella, le besó el rubio cabello y cerró el libro, que descansaba sobre la mesa todavía por recoger. La niña pareció haber sido sorprendida en falta.
     - Las nueve -dijo su padre-, es hora de irse a la cama."

     Todos hemos oído hablar de Eyes Wide Shut pese a que hace ya unos cuantos años que se estrenó, incluso muchos hemos visto la película. Lo que tal vez no hayáis hecho es acercaros al libro que la inspiró. En realidad yo tampoco lo había hecho hasta no hace demasiado, pero el acercamiento me ha resultado muy interesante. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Relato soñado.

     Conocemos a Fridolin, un joven médico vienés, casado con Albertine hace ya algunos años. Ambos tienen una hermosa niña y viven una vida acomodada en un matrimonio aparentemente feliz. Sin embargo, una noche acuden a un baile de máscaras cosechando un relativo éxito entre el sexo opuesto y, al comentarlo la noche siguiente, en un arranque de sinceridad, se confiesan los deseos sentidos y no realizados por otras personas en una especie de pugna cuya consigna fuera "y yo más". Tras esto, y aprovechando una llamada nocturna, Fridolin parece lanzarse a consumar una infidelidad como venganza por la no consumada de su esposa.

     La primera diferencia que existe entre este relato largo o novela corta de poco más de cien páginas y la película, es la ambientación. Estamos en Viena, en 1920, un momento y un lugar con una sociedad muy diferente a la actual. Es en este marco en el que se nos presenta a esta pareja, hermosa, feliz y aparentemente estable y sólida. Y es justo esta pareja la utilizada por el autor para experimentar con las pasiones y los deseos ocultos bajo la superficie, permitiendo que los sueños y la realidad se den la mano en el camino de las fantasías de ambos.
     No en vano el libro comienza con una niña acostándose, dormida, para que sus padres puedan asistir a la mascarada. Como tampoco lo es que una vez más se acueste a dormir para que puedan sincerarse entre ellos. Y a partir de aquí, con el doctor en la calle buscando la oportunidad, hablando con otras mujeres y pensando en la propia, jugarán autor y lector a sobreentenderse. Una noche en la que se acercará a mujeres que le brindarán la oportunidad de resarcirse por esa ofensa no consumada, y en la que se descubrirá entre excusas de hombre recto que, sin embargo, no le ayudarán a aliviar el escozor provocado por esa duda.

    No necesita Schnitzler de mucha extensión ni demasiadas palabras para dejarnos una historia magnífica. Un juego en el que nos veremos sopesando si Fridolin sueña o acaso es el narrador quien lo está haciendo, pero en el que disfrutaremos al entrar. Un ambiente decadente y brumoso para hablar de sensibilidad, amor, pasiones que atormentan y también de esos frágiles equilibrios que hay entre sueños y realidad que pueden acabar revelando los temores de esta pareja. Una historia con un final abierto, para que el lector decida, o juzgue o tal vez, tras haber hecho la lectura, se descubra pensando en la historia de una forma mucho más personal de lo que pensó en un primer momento.

     Un descubrimiento del que he disfrutado de la mano de un autor cuya obra os recomiendo. Merece la pena que lo descubráis.

     En este caso la adaptación al cine me parece magnífica, con diferencias notables (para empezar el momento en que se desarrolla), pero muy bien llevada a cabo. Lo cual me lleva a la duda de hoy; ¿sois de los que buscáis los libros en los que se basan las películas o por el contrario los apartáis de las listas de pendientes considerándolos ya leídos?

     Gracias

martes, 25 de noviembre de 2014

Terra Nova 3. Antología de ficción contemporánea. VV.AA.




     "A mi padre le gustaba apostar. Creía en los milagros del karma y el azar. Veía números de la suerte en las matrículas de los coches y se gastaba el dinero en boletos de lotería y peleas de gallos."
     El jugador
     Paolo Bacigalupi

     Los libros de relatos siempre me han gustado, entre otras cosas, porque  me permiten interrumpir una lectura sin dejar la historia en stand-by. Entre relato y relato pueden pasar un día o un mes sin que importe demasiado. Y eso hace que tengan un atractivo especial. Por eso, hoy traigo a mi estantería personal Terra Nova 3.

     Terra Nova 3 es una colección de once relatos de escritores que ya tienen una posición consolidada en las letras de la ciencia ficción. En este libro podemos encontrar a China Miéville, Emilio Bueso, Sofía Rhei o Ricardo Montesinos por ejemplo, ofreciéndonos la posibilidad de conocer sus letras.

     Descubriremos que Groenlandia tiene residencias, que la Tierra se parece a una rueda de bicicleta o que hay unas torres en las que ya no sabemos lo que sucede. También hay naves, en las que viajan personas que tienen que demostrar su valor, lenguajes que abren una nueva puerta al entendimiento y futuros de concepciones perfectas. Nos hablarán de sociedades en las que han cambiado incluso las fuerzas del orden, de dioses y de máquinas de dudosa procedencia. Parece que nada escapa a esta antología que bien pudiera tomarse como una cata de ciencia ficción de la mano de expertos en el tema. Cada historia, cada uno de los once relatos, posee la complejidad necesaria para ser desarrollado en una novela, pero queda perfectamente resuelto en sí mismo sin necesitar añadirle más. Y por eso precisamente siempre defenderé el valor de un buen relato, por la capacidad de contar una historia completa en un número reducido de páginas.

     En el caso de la ciencia ficción, un género que parece queda reservado para los que somos aficionados al tema, es estupendo que existan estas antologías (Terra Nova va por la tercera) ya que permite un acercamiento a cualquiera que haya sentido curiosidad por el género en algún momento. Además la diversidad de temas que abarca, le permite al lector comprobar qué "rama" le resulta más atractiva.
     Personalmente, he disfrutado mucho con la distopía que presenta China Miéville y también con el relato de Emilio Bueso, un nombre que va ganando fuerza entre mis lecturas y que deja su sello personal también en este libro.
     Podría hablaros de la lista de nominaciones a premios que han tenido varios de estos relatos, pero salvo para los muy aficionados, nos importa más el contenido, el rastro de humor o de crítica social que siempre suelen contener estas historias. Y que por supuesto contienen al hablarnos de ética, de sociedad, de respeto y de cambio climático. La ciencia ficción abarca muchos temas, no sólo viajes interespaciales y reuniones con seres de otros planetas, y esta me parece una estupenda forma de acercarnos a ellos.

     Un libro más que recomendable con el que los aficionados disfrutarán paladeando las letras de autores cuyos nombres ya conocen, y también una buena propuesta como acercamiento para los que no son lectores del género.

     Por cierto que ayer no os pregunté; ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias

lunes, 24 de noviembre de 2014

El sueño del depredador. Óscar Bribián



     "A Ismael le gustaba retorcer cosas mientras recitaba con un hilo de voz historias prohibidas.
     El tedio de las asignaturas del último curso de Primaria le hacía sumergirse en marismas donde reinaba la soledad. En ellas habitaban roedores que terminaban por ahogarse en el limo, y mosquitos imaginarios que le picaban y hacían que se pellizcase una y otra vez hasta que sus antebrazos enrojecían."

     Tras leer varias opiniones de este título, no fue hasta oír al autor hablar de él que no me decidí a comprar. De hecho, lo hice ese mismo día y apenas pasó tiempo hasta que me puse a leerlo.
Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El sueño del depredador.

     Conocemos a Ismael, un niño en el último curso de Primaria cuyo comportamiento asocial es, cuanto menos, perturbador. Y en una segunda historia conocemos a Santiago Herrera, inspector de policía en Zaragoza, y Laura Beltrán, subinspectora. Juntos, siguiendo una pista encontrada por casualidad en unos cerdos robados, se verán envueltos en unos crímenes del que puede ser el primer asesino en serie de la ciudad.

     El sueño del depredador es una novela que se estructura en dos historias en capítulos alternos. Por un lado, la historia de Ismael, mucho más intranquilizadora, con toques de terror; y por otro la novela policíaca propiamente dicha protagonizada por Herrera y Beltrán que parte del tópico de policía ya desencantado y subinspectora novata. Sin embargo, en cada una de estas dos partes de la novela hay algo importante a resaltar, de modo que el lector sigue ambas con interés preguntándose en qué punto establecerá Bribián una relación entre ellas.
      Ismaél es un personaje sólido y convincente por el que es fácil sentirse tan atraído como horripilado. Fruto de una situación desgraciadamente común, será en quien tome fuerza la parte fantástica de la historia sin que por ello despeguemos los pies del mundo real. Un complicado equilibrio del que el autor sale airoso. La parte policíaca, mucho más realista, destaca por su sólida ambientación. Llegados a este punto decir que el autor es policía ayuda a comprender la sensación de veracidad en muchos detalles que van salpicando la historia y que no suelen aparecer en los libros de género; de golpes y papeleos hasta algún término suelto para designar a grupos, ha cuidado de conseguir que el lector se sienta dentro de Jefatura. En esta historia y, a partir de un control rutinario, comenzará la búsqueda de un macabro asesino que van sembrando la ciudad de cadáveres e intranquilizadores poemas. Una investigación que, si bien está ambientada en Zaragoza, nos podría servir cualquier otro escenario.

     La novela es ágil, los capítulos se suceden con rapidez y no dejan al lector que se separe de ninguna de las dos historias y en cambio, si que lo invitan a conocer el desenlace, a descubrirlo, mientras da algún giro que, más que sorprender al lector, lo que pretende es añadir tensión a la trama. La resolución, buscada desde casi el comienzo en un intento de encontrar la relación entre ambas tramas, es impecable, dejándome en este caso una sensación satisfecha y la curiosidad por leer más novelas del autor. No cabe duda de una cosa: en nuestro país la novela negra está tomando posiciones, y lo hace con calidad en sus letras.

     Y vosotros, ¿seguís pensando que la novela negra viene del frío?

     Gracias

jueves, 20 de noviembre de 2014

La librería más famosa del mundo. Jeremy Mercer




     "Llegué a la librería un gris domingo de invierno.
     Paseaba, como tenía por costumbre en aquella época complicada. Nunca llevaba un destino concreto, sólo necesitaba un buen número de manzanas y esquinas dobladas al azar que me ayudaran a perder la noción del tiempo y me distrajesen de los problemas que me atenazaban. Era sorprendentemente fácil olvidarse de uno mismo en medio del ajetreo de los merados y bulevares, entre los parques cuidados con esmero y los monumentos de mármol."

     Pese a que Amazon llegue pisando fuerte, creo que todos los aficionados a la literatura seguimos mirando las librerías de calle. Entramos en ellas muchas veces de una forma casi reverencial mientras nos preguntamos si nosotros hubiéramos colocado tal o cual libro en esta mesa o escaparate. De hecho son hermosas por dentro y muchas también por fuera. Y en ellas compramos las historias que nos van a acompañar horas y que, muchas veces, también tratan sobre libros. Me gustan las librerías, de hecho hay una Ruta librera en este espacio que recorre el mundo buscando estos rincones y en la que no puede faltar Shakespeare and Co. Bookstore. Bien, tampoco podía faltar este libro. Así que hoy traigo a mi estantería virtual, La librería más famosa del mundo.

     Jeremy Mercer es un periodista canadiense. Tras escribir sobre un tema que le pone en peligro, decide recoger todo e irse a París, La Ciudad de La luz. Pero el dinero se acaba y Mercer aún no está listo para volver, así que se dedica a recorrer las calles de esta hermosa ciudad hasta llegar a la famosa librería Shakespeare and Co. Allí conoce al propietario, George Whitman, con el que entabla una relación de amistad, y, como hicieran otros muchos, termina viviendo sobre la librería a cambio de su trabajo en ella.

     Lo cierto es que ya sólo la sinopsis nos mete de lleno en ese París bohemio que tanto se exporta de forma cultural. El periodista que se queda sin recursos y es adoptado de algún modo por el librero de una de las librerías más famosas del mundo. El autor, que da aviso de los cambios respecto a la realidad que podemos encontrar en el libro, nos explica también que la primera Shakespeare and Co fue propiedad de Sylvia Beach e igualmente famosa por los escritores que la visitaban, pero que cerró durante la Segunda Guerra Mundial.
     La librería que él conoce y nos cuenta está llena de libros, historias y anécdotas. Pero de todas las historias que contiene entre sus paredes, la mejor es la de Whitman, su propietario. Mercer comienza una amistad, y profesa una admiración a este hombre que se puede percibir en las páginas del libro. Y así nos enteramos de que no fue, ni mucho menos, el primer adoptado en literaria acogida en este lugar. Whitman, que vivió en la tienda hasta su muerte en 2011 a una edad casi centenaria (hoy la librería está en manos de su hija, Sylvia también), es un hombre francamente interesante, y Mercer, como buen periodista no tarda en darse cuenta de ello. Tanto es así, que superada la historia de la llegada del autor a París, el libro es más propiedad de Whitman que del propio Mercer. Descubrimos así a un hombre cuya ideología le lleva a dar cobijo durante décadas a personas a cambio de trabajar en su librería y afirmando que tiene una utopía socialista disfrazada de librería. Pero también es un excéntrico, de hecho una de sus peticiones es la lectura de un libro diario a sus huéspedes, a quienes podía entregar las llaves del lugar habiéndolos tratado apenas un par de días. En todo caso, si queremos definir a Whitman de un modo rápido; es como un amante de los libros, de los de verdad.

     La librería más famosa del mundo es más que una crónica, una novela en la que nos dejamos caer dentro del París más bohemio, ese con el que todos hemos soñado alguna vez y con el que, supongo, muchos escritores siguen haciéndolo. Un libro escrito de una forma impecable que nos hace desear ser uno de los que compartieron residencia con Mercer, incluso el propio autor, y formar parte de la magia que encierra este emblemático lugar. Aunque, ahora que lo pienso, quizás formemos parte de esa magia desde el momento en que leemos el libro y soñamos con estar allí.

     Confesaré que cuando viajo me gusta visitar las librerías del lugar en que me encuentro, incluso comprar y volver con más peso del deseado. Pero son lugares irresistibles para mi. Y vosotros, ¿también miráis las librerías cuando salís de vuestra ciudad?

     Gracias

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El pantano de las mariposas. Federico Axat



     "Mis manos se elevan, como dos flores blancas, juegan con el aire dulce impregnado por el curo de los tapizados y templado por la calefacción. Mamá conduce; se vuelve a intervalos regulares y me dedica una sonrisa que trato de capturar. Me habla de la lluvia, que martillea el techo de chapa, de un letrero apenas visible y de cosas que no entiendo, pero sobre todo me habla del Pinto, una palabra que he aprendido recientemente y que repito con entusiasmo."

     Muchas veces, viendo demasiadas opiniones, demasiada publicidad, demasiado... todo, me saturo antes de comenzar una lectura. Me di cuenta de que aunque las opiniones fueran buenas, llegaba con un regusto cansado, a libro casi leído o película vista aprovechando una reposición. Y no disfrutaba de las lecturas. Por ese decidí dar un tiempo a este título. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El pantano de las mariposas.

     Conocemos a Sam, un niño que tras haber perdido a su madre en un accidente vive en una granja que acoge a otros chicos junto a él. En este lugar desarrolla una amistad con Billy, con el que disfruta de veranos y escapadas al bosque.  En 1985, cuando cuentan doce años llegará Miranda al pueblo, y con ella el primer amor a un lugar lleno de misterios, desapariciones y, según dicen, incluso extraterrestres.

     El libro, que comienza de una forma impactante con el narrador recordando el accidente de tráfico en que muere su madre, tiene dos hilos temporales; 1985 y 2010. No hay ningún problema en seguir los hilos ya que es una continuación de una historia en la que los niños ya son adultos, así que la transición es natural y necesaria para el recuerdo.

     El autor consigue, y eso es algo a tener en cuenta, unos personajes bien dibujados y unos niños que se encuentran en ese momento que uno comienza a ver la vida adulta, creíbles y sólidos Tanto los personajes principales, como los secundarios que los acompañan. Además, el hecho de estar narrado por el propio Sam hace que el lector sienta su historia más cercana, y otorga una mirada sobre Miranda que difícilmente hubiera logrado un narrador en tercera persona. Sentimos al narrador enamorado, nostálgico, cercano, y eso nos ayuda a entrar en la historia con muchísima más facilidad. Porque hay un evidente tono de nostalgia en los recuerdos de la niñez que se ve impulsada por una magnífica ambientación, con un regusto ochentero que muchos disfrutamos. Y que, a su vez, contribuye a la sensación de estar "viendo" la lectura, con eso que denomina como lenguaje cinematográfico y que provoca la sensación de estar allí, mirando como Sam visita los lugares por los que corría siendo un niño.
     A medida que avanzamos, Axat nos va introduciendo los misterios hasta conseguir que el lector tenga un puñado de preguntas que se agolpan en la cabeza impulsando la lectura del libro hasta sus últimas páginas para descubrir qué ocurrió realmente. Y es en este punto en el que hay que tener especial cuidado de no dar pistas sobre su final. Nos encontraremos con una historia que se transforma descubriendo lo que se puede esconder en una zona de provincias que está llena de secretos. Una novela que despega abriendo hilos de misterios, secretos, desapariciones que se suceden hasta dar lugar a leyendas y primeros amores, que se mezclan con hilos sobrenaturales (porque sí, puse extraterrestres) a los que hay que ir encontrando una explicación. Necesitamos saber qué pasó con la madre de Sam, qué sucedió en esa época tan difícil en la que los niños crecen, y qué secretos se esconden tras alguna cara conocida. Como una tela de araña que se expande sin esquivar los momentos duros ni las primeras experiencias en la vida.

     Pero si algo me llamó la atención en esta novela fue el final. Un final que sorprende y cierra hilos otorgando una explicación incluso a aquello que se nos antojaba inexplicable (lo sé, estáis pensando otra vez en los extraterrestres) y que reconozco no me esperaba. Así que retrocedí sobre mis páginas para descubrir con sorpresa que el autor había dejado pistas en algunos puntos muy bien elegidos.
     En conjunto, me he encontrado con una novela de misterio francamente entretenida, con unos personajes sólidos y que tan difícil de soltar, como de no recomendar. Federico Axat demuestra una vez más que es un autor que sabe lo que se hace.

     Y vosotros, ¿también dais tiempo a los libros que os llenan los ojos o sois de los que os lanzáis sin red cuando las opiniones positivas aparecen sin descanso?

     Gracias

martes, 18 de noviembre de 2014

Esto es agua. David Foster Wallace




     "Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez mayor que nadaba en dirección contraria; el pez mayor los saludó con la cabeza y les dijo:
     Buenos días chicos, ¿Cómo está el agua?
     Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho; por fin, uno de ellos miró al otro y le dijo:
¿Qué demonios es el agua?"

     Si nos basamos en su contenido, hay muchos tipos de libros; ilustrados, ensayo, poesía, novela, cartas, tesis incluso de autores clásicos. Y también de discursos, aunque yo nunca había visto ninguno hasta que me acerqué a este, pero cuando lo vi el impulso fue irresistible. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Esto es agua.

     Hace ya muchos años que me acerqué por primera vez (y es un primera dicho a conciencia, puesto que he releído este título) a La broma infinita. Recuerdo que salí de la lectura teniendo la sensación de que la broma tenía poca gracia en este mastodóntico libro en el que el futuro parecía engullido por un presente tal vez demasiado rápido. Y, por supuesto, también por sus notas a pie de página. Después de eso seguí leyendo al autor, libro a libro, publicación a publicación.
     En 2008 David Foster Wallace, considerado por muchos un genio de las letras actuales, se quitó la vida, provocando además que su leyenda creciera. Tan solo tres años antes había pronunciado un discurso en la Universidad de Kenyon, y es justo ese discurso el que aparece publicado en este libro.

     Esto es agua es un libro concebido para aquellos que disfrutamos leyendo al autor, casi una pieza de colección en la que las páginas aparecen con apenas una frase, y tenemos la sensación de estar leyendo esas famosas tarjetas que muchos necesitan ir revisando para hablar en público. Quizá sea eso lo que le da un tono tan íntimo. Aunque seamos consciente de que fue un discurso público no podemos evitar tener esa sensación a medida que leemos esta reflexión sobre la vida. Una vida a la que pondría punto final poco tiempo después de haber hablado sobre la importancia de saber pensar, de ser consciente y no dejarse arrastrar por las pequeñas rutinas y elegir la vía equivocada. Lo imaginamos perfectamente, con esa leve indecisión al comenzar algunas frases que se puede apreciar en entrevistas, explicando que todos somos peces, que la vida nos puede empujar a recorrer el camino,a nadar, pensando que estamos solos, sin percibir siquiera el agua que nos rodea a todos.

     Wallace insiste en recordar el valor de lo obvio, lo cotidiano, y recuerda, lejos de lo que pudiéramos pensar al tratarse de un discurso de graduación, la importancia de saber elegir y también de saber ubicarse sin olvidar la soledad. No es una charla de palmaditas en la espalda y felicitaciones vacías diciendo a unos jóvenes todo lo que van a poder aportar en la vida, sino una invitación a la reflexión que vale para cualquiera. De hecho, al leerlo, no podemos evitar pensar que al propio autor no le sirvió.
     Wallace muestra alguno de los temas que marcaron su obra, como la rutina y el aburrimiento, y también una gran parte de su vida y da muestras de su peculiar sentido del humor arrancando una sonrisa al lector que va pasando páginas consciente de que esto no es un libro al uso. No somos además ajenos al hecho de la prematura muerte del autor, y leemos:
     Y la verdad es que la mayoría de esos suicidas en realidad ya están muertos mucho antes de apretar el gatillo.
     Y pensamos en cuánto hay del autor, cómo de personal es todo lo que relata y si no serán sus sombras las que recomienda evitar.

     Esto es agua, reza en la cubierta, y si uno gira el libro cerca de una luz, asoma un subtítulo que dice: Algunas ideas, expuestas en una ocasión especial, sobre cómo vivir con compasión. También aparecen dos peces juntos... y uno solo que va detrás. Te fijas en el tercero tras haber leído el libro, primero no habías reparado en su disposición. Quien sabe, tal vez, después de todo, el discurso de Wallace sirva de algo.

     Es difícil en primera instancia recomendar un libro así, y sin embargo merece la pena acercarse a lo que contiene. Conocer su texto, su prosa y también su fondo. Hay vídeos en la red en los que podemos escuchar la conferencia, así que cualquiera de las formas elegidas para hacerlo es buena. Por mi parte, y más ahora que estamos en la era del libro digital, pienso guardar el libro como un pequeño tesoro.

     Y vosotros, ¿tenéis algún libro que conservéis con especial interés?

     Gracias

lunes, 17 de noviembre de 2014

Mr. Mercedes. Stephen King




     "Augie Odenkirk tenía un Datsun de 1997 que aún funcionaba bien pese a sus muchos kilómetros, pero el combustible salía caro, sobre todo para un hombre sin trabajo, y el Centro Cívico estaba en la otra punta de la ciudad; decidió, pues, tomar el último autobús del día. A las once y veinte de la noche se apeó con la mochila a la espalda y el saco de dormir enrollado bajo el brazo. Pensó que a eso de las tres de la madrugada agradecería ese saco de plumón. Era una noche fría y neblinosa.
     - Buena suerte, amigo -dijo el conductor cuando Augie se bajó del autobús-. Deberías conseguir algo solo por ser el primero."

     Si me pongo a contar, y esta vez no me sirven los dedos, Stephen King debe de andar por las casi sesenta novelas en el mercado, y millones de lectores repartidos por el mundo. Eso significa que, cada libro que saca, es valorado no sólo como libro, sino también como libro de Stephen King. Así que me procuro dar prisa y leerlo estando aún en blanco de opiniones. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mr Mercedes.

     Conocemos a Hodges, un inspector retirado (ins. ret.) que pasa los días delante de la televisión sopesando si terminar con su vida. Eso hasta que recibe la carta de Brady Hartsfield confesando ser Mr Mercedes, el autor de la masacre del Centro Cívico que sigue aún en libertad. Esta carta, que inicialmente parece querer empujar al suicidio a Hodges, lo que hace es activarlo y dar comienzo a un juego de gato y ratón entre ambos mientras que Brady empieza a pensar en volver a matar de una forma mucho más terrible.

     El libro comienza con la matanza de Mr Mercedes, empujando de este modo al lector a la historia sin miramiento alguno. De hecho es una de las mejores escenas. Pasada esta escena, nos sitúa rápidamente en el presente para presentarnos a sus dos protagonistas; el policía y el asesino. Y nos recuerda una y otra vez que no estamos ante una novela de terror, sino que nos estamos leyendo una novela negra.
Para ello, King acumula tópicos; detective retirado que se ha quedado en una espantosa soledad, la recesión para reflejar una sociedad en un momento determinado, un pequeño grupo formado por personas marcadas para ayudar al policía y un asesino con una vida desestabilizada. Incluso se permite señalarnos un cliché con el dedo al proporcionar a Hodges un sombrero, porque todo detective debe tener un sombrero, dice. Pero por supuesto, es King, y siempre va a dejar su sello personal; no necesita tener una historia de terror entre manos para hacerlo. Y también demuestra que hay cosas que pueden dar más miedo que una novela de terror, porque aquí no hay elementos sobrenaturales, pero cuando Brady comienza a planear una segunda masacre, se me pusieron los pelos de punta.  Sobre todo porque King ha puesto un pie en el realismo más efectivo, el que permite que sus personajes cometan errores y les ciegue la ira o los tópicos y las primeras impresiones. Esto es lo que da realmente peso a esta novela, la credibilidad, la página web como forma de contacto entre los protagonistas, la tecnología, los conciertos y las nuevas llaves de los coches. Es nuestra vida y a saber quién es nuestro vecino.

     El ritmo, como acostumbra el autor, es creciente. De hecho, a medida que va introduciendo personajes y dando pequeños giros a la historia, es inevitable sentir la necesidad de saber cómo va a continuar. Y es inevitable sentir la tentación en este momento de hablar de un pequeño cambio que se produce en uno de los lados y que, a mi, me pareció además de una sorpresa, todo un acierto en la historia. Sin embargo, hay cosas que vale más ir descubriendo a medida que se avanza la lectura. Lo que sí es cierto, es que es muy fácil dejarse llevar por esta novela y terminar buscando esos pequeños ratos, para abrir sus páginas y avanzar un poquito más en la historia. No le faltan personajes bien dibujados, ni giros que, lejos de basarse en culpables sorpresa, puesto que sabemos quien es el asesino desde el comienzo de la historia, se basan en segundos planes que hay que intentar detener y en la mutua caza que parecen estar jugando ambas partes.

     Mr Mercedes me ha parecido una buena novela negra, totalmente recomendable. Y también me ha parecido un buen libro de King, en el que nos encontramos algunos de sus clásicos, ya sea alusiones a otras de sus obras o su sempiterno enfrentamiento entre el bien y el mal. En todo caso, una fantástica opción para quienes no se acercaron aún al autor porque no son afines a su género habitual.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias