sábado, 20 de septiembre de 2014

Entrevista a Óscar López director y presentador de Página Dos

Óscar López por
©Marta Calvo


     Mañana mismo arranca en La 2 el programa Página Dos a las 20.45. Más de 260 programas avalan una trayectoria televisiva a este programa de divulgación literaria que cuenta con una historia a sus espaldas con nombres como Mario Vargas Llosa, Paul Auster, Ana María Matute, Ian McEwan, Pérez Reverte o Tom Wolfe junto a nombres más jóvenes como Jesús Carrasco y Juan Grabriel Vásquez.



    A partir de mañana y durante treinta minutos, nos acercarán cada domingo el mundo editorial a nuestras casas entre clásicos y novedades. Veremos a Javier Marías en el Bar Museo Chicote de Madrid charlando con Óscar de su último libro, Así empieza lo malo. Se hablará también de clásicos en el  programa, Hawthorne, y de cine literario. No os adelanto más del programa y os dejo con una entrevista realizada a Óscar López, su director y presentador. No podía dejar pasar esta oportunidad para hablar sobre libros y mostrar algunas imágenes.

     - Tras siete años en la parrilla televisiva, ¿se afronta con la misma ilusión el comienzo de temporada?
     - Desde luego. Nos encanta nuestro trabajo, nos apasiona leer, y tener la oportunidad de combinar televisión y libros es un placer que ya nos gustaría que no despareciera nunca. Además, a lo largo de estas siete temporadas hemos podido comprobar que cada vez tenemos espectadores más jóvenes que nos acompañan y eso nos enorgullece. Ojalá que esta octava temporada que inauguramos el domingo, podamos incorporar nuevos espectadores y que los que ya son habituales disfruten todavía más de nuestras propuestas literario/televisivas.
     - Si algo tiene Página Dos es que siempre ha buscado la forma de adaptarse e ir cambiando la forma de presentar libros y autores. ¿Nos puedes adelantar qué secciones conserva o si habrá alguna novedad?
     - A nivel de secciones seguirán las mismas durante todo el otoño, dado que algunas son relativamente nuevas como El impostor, Los clásicos, etc, Lo que sí hemos retocado son algunos aspectos del formato. Por ejemplo, la sección de cine y literatura sufre pequeños cambios aunque la continuará liderando Desirée de Fez. También el Impostor va a callejear más y, tras unos meses, hemos decidido volver a nuestro uniforme de trabajo con el logotipo del programa, aunque puesto al día. Es una seña de identidad que hemos querido recuperar.
     - Entrevistas, han pasado grandes autores por el programa durante este tiempo, tanto autores que ya están en la cima como otros que están demostrando su valía. ¿Qué nombres nos podremos encontrar en esta nueva temporada?
     - Por el momento solo podemos confirmar aquellos con los que ya hemos rodado y alguna propuesta pendiente de rodaje. Inauguramos la nueva temporada con Javier Marías, seguiremos con Pierre Lemaitre, autor de una de las novelas del año, Nos vemos allá arriba, y con el que estuvimos hace pocos días en París, y le seguirán Sascha Arango, cuya novela La verdad y otras mentiras ha levantado muchas expectativas y después Javier Sierra con La pirámide inmortal. Más adelante tenemos confirmadas entrevistas con Ken Follet, Antonio Muñoz Molina, etc.
Grabación del programa con Millás
     - Supongo que en tanto tiempo tengas mil, pero ¿nos puedes contar alguna anécdota relacionada con la grabación del programa?
     - Uff, muchas. Recuerdo lo complicado que resultó entrevistar a Roberto Saviano cuando publicó Gomorra y no supimos hasta media hora antes en qué lugar se celebraría la entrevista, donde llegó con un montón de policías protegiéndole. O la entrevista que hicimos a Asa Larsson en Kiruna (Suecia) en un hotel de hielo a -5ºC. Lo cierto es que al ser un programa rodado siempre en exteriores, hemos vivido situaciones realmente curiosas.
     - Seleccionar libros entre clásicos, novedades, autores... ¿cuánto tiempo hay detrás de la selección de libros para un programa?
     - Hay muchas horas, muchas lecturas, muchos descartes y mucho trabajo en equipo. Sin este equipo que tengo sería imposible sacar adelante Página Dos. Piensa que debemos leer muchos manuscritos antes de decidirnos por uno. Y ese es un trabajo que realizamos entre varios. De otra manera sería imposible.
     - No sólo recomendáis libros, sino que muchas veces presentáis las historias que los acompañan convirtiéndose más que en una recomendación un incentivo extra para la curiosidad del lector. ¿Es difícil encontrar la fórmula para incentivar la lectura?¿Crees que realmente se lee menos?
     - No creo que se lea menos. Al contrario, sólo hay que ver las cifras que anualmente facilitan desde la Federación de Gremios de Editores de España. Lo que ocurre es que los jóvenes hoy en día disponen de muchas más opciones de ocio. Los libros deben luchar con los videojuegos, la televisión, internet, pero creo que con creatividad y entusiasmo, se puede conseguir que muchos jóvenes se apunten a ver un programa de libros. Naturalmente que el contenido es muy importante, fundamental, diría, pero no debemos olvidar el formato, y por eso es importante aprovechar todas las herramientas que la televisión ofrece.
Imagen grabación del programa
     - Ahora en septiembre vemos un aluvión de noticias sobre libros que van a llegar o están ya llegando a las librerías. ¿Cuál sería tu selección de la famosa reentré literaria?
     - Creo que el libro de Javier Marías, el de Sascha Arango y el de Muñoz Molina llamarán especialmente la atención de críticos y lectores. Pero como siempre, nosotros estaremos pendientes de las sorpresas literarias que también aparecerán.
     - Premios literarios, su polémica, sus discusiones y sus eternos nominados y nunca premiados. ¿Te atreves a hacer una apuesta temprana?¿Murakami lo verá alguna vez?
     - La verdad es que hace tiempo que dejé de hacer pronósticos porque nunca acierto. Es imposible. En octubre llega el Nobel y volverán a salir los mismos nombres de siempre: Murakami, Amos Oz, Philip Roth, Paul Auster, Margaret Atwood... y luego nos sorprenderán con otro escritor como ganador. Es la historia de cada año.
     - Aquí llega mucha gente de distintos países que tal vez no conozca el programa, se puede ver aquí, ¿cómo presentarías Página Dos a quien aún no lo conoce?
     - Un programa de información literaria que pretende dar a conocer lo que se publica actualmente de una forma amena y muy televisiva con el ánimo de ayudar a fomentar la lectura. Algo así podría servir.
     - La última pregunta es un clásico. Me gustaría saber qué estás leyendo en este momento.
     - No voy a ser muy original, porque siempre estoy leyendo libros que son susceptibles de aparecer en el programa de una manera u otra. Actualmente estoy leyendo el último libro de Luis Landero y otro libro del que me han hablado muy bien, Autopsia de Miguel Serrano Larraz.
     - Muchísimas gracias, y mucha, mucha suerte en esta nueva temporada.
     - Gracias a ti por tu apoyo y mucha suerte en el futuro.


     Tengo que dar las gracias al programa por las facilidades que me han dado desde el primer momento y, como no, a todos los que os pasáis por aquí.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Maldito Karma. David Safier




     "El día de mi muerte no tuvo ninguna gracia. Y no sólo porque me muriera. Para ser exactos, eso ocupó como mucho el puesto número seis de los peores momentos del día. En el puesto número cinco se situó en instante en que Lilly me miró con ojos de sueño y me preguntó:
     -¿Por qué no te quedas en casa, mamá? ¡Hoy es mi cumpleaños!"

     Pues sí, habéis leído bien y me sumé finalmente a darle la opción a este libro que parece gustar a todo el mundo. Así que hoy traigo a mi estantería virtual, Maldito Karma.

     Conocemos a Kim Lange, una presentadora que está en la cima de su carrera y seguramente de su ego, que sólo está interesada en ella misma. La vida a veces nos da lecciones, y la de Kim pasa por morir cuando le cae encima basura espacial, y descubrir que tendrá que irse reencarnando hasta limpiar todos sus malos actos: de bicho a bicho, de hormiga a perro, la iremos acompañando mientras purga sus pecados y se adapta a este nuevo orden universal del que no sabía nada.

     Si hay algo que tengo claro, es que es más difícil hacer reír que llorar. Por eso los libros que prometen humor me dan bastante respeto. Sin embargo, tras muchísimo tiempo (desde su publicación en realidad) viendo a gente caer rendida al humor de este libro, no tuve más remedio que dejarme llevar por la curiosidad y traérmelo a casa. Ya os adelantó que no le cogí el punto.

     Kim, la protagonista, es un tópico con pies... o con patas, dependiendo del momento del libro. Triunfa en la vida y por tanto es una bruja que no hace caso a su hija y engaña a su marido. Así que el libro parte de la moralina de que hay que darle una lección y entra en materia: la mata. Y es en ese momento en el que le toca empezar a ascender por el reino animal de muerte en muerte para redimirse por haber sido una bruja. No sólo eso, sino que además ella quiere hacerlo y de absurdo en absurdo verá lo que se perdió siendo mujer, y le tocará lamentarlo, inclusos quererlo recuperar: la familia.
     Contamos, no se me olvide decirlo, con la aparición de Casanova como invitado especial, que es el que le pone la nota más divertida al libro, pero sin llegar a la carcajada que tantas veces había oído que me iba a provocar.

     La novela es una comedia muy ligera, teñida de humor blanco aunque la muerte sea una referencia constante. Los personajes son bastante planos y, pese a que se basa en repetir una fórmula varias veces, me encontré un final casi precipitado en el que se resolvía todo de un plumazo para dejarnos contentos. Soy consciente de que este tipo de libros sólo buscan el entretenimiento, y que intentar profundizar en ellos es tontería, pero aún así se me antojó demasiado simplista. Una vez superada la sorpresa inicial el libro pierde mucho gas, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar al pasar la página, tal vez no al detalle, pero sí que no tenemos duda alguna del contenido. Excepto en el final, que reconozco que esperaba algo totalmente diferente... y no digo más sobre el tema. Porque en ese punto si que me sonreí, pero de incredulidad.

     Me he encontrado con un libro excesivamente ligero que bien podría haberse titulado "limpieza en una hora de karma y pecados". Para un rato muerto, junto a una piscina, si nos han regalado el libro, y no hay nada mejor que hacer, ni de qué hablar, ni pasear, ni móvil para jugar... o tal vez sea yo, que no tengo sentido del humor y no pude quitarme la sensación de estar viendo un capítulo de dibujos animados. Pero esperaba más de la historia, me niego en redondo a pensar que porque un libro sea divertido no puede tener un argumento y unos personajes sólidos.

     Y vosotros, ¿os cuesta más reír o llorar leyendo?

     Gracias

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El pudor del pornógrafo. Alan Pauls




     "Úrsula solía esperarme en el amplio parque frente a mi casa. Convencida de que en soledad mi trabajo ganaba en eficiencia y rapidez, había elegido el parque porque desde allí -por una razón posicional- era posible divisar el pequeño balcón de mi casa, una blanca saliente con rejas a la que yo me asomaba a fin de apaciguar con gestos su expectativa."

     Ayer lo comentaba, creo: la gente no lee, ni se fija en los libros, pero basta que te sientes a leer según qué títulos, para que te des cuenta de que sí que miran. Al menos un poco.Reeditado treinta años después de su publicación original, hoy traigo a mi estantería virtual, El pudor del pornógrafo.

     Un hombre cuyo nombre desconocemos nos deja ver su historia, a ratos testigos de sus palabras, a otros de su narración sobre lo sucedido. Este hombre vive recluido haciendo su trabajo; es un pornógrafo que invierte su tiempo en leer y responder cartas de contenido erótico. Su única válvula es observar a Úrsula, la mujer que lo tiene enamorado, hasta que ella decide romper el contacto visual y escribir cartas también; pero de amor. Pornógrafo y amada se cartean, mientras él asiste a los cambios que se van provocando en el tono y las formas de su amada.

     Un pornógrafo es, por definición, un hombre que escribe pornografía o, sobre sexo. Nuestro protagonista lo hace. Responde a cartas, y al ser una novela de los años 80, supongo que para algún tipo de consultorio, tal vez  para el Playboy de turno. Y vive aislado en sus respuestas del resto del mundo. Y de ese mundo no nos habla salvo para afirmar que lo ahoga, lo agota. Para respirar tiene a Úrsula, una hermosa mujer que pasa de ser contemplada a ser escrita. Cambia la rutina de nuestro pornógrafo que se ve inmerso en una correspondencia cruzada que no quiere permitir que se  mezcle con lo soez; empieza a vivir para recibir cartas y escribir, a contar los tiempos en sobres y a intentar aislar la pureza de Úrsula del resto de su correspondencia, del deseo, lo abyecto, la pasión. Ella en cambio, como buena mujer es curiosa, tal vez incluso sepa algo ya... y lo empuja a compartir, a contarla su trabajo, incluso a dar un cambio más a su relación. Y nos preguntamos como puede saber algo más si él vive aislado, cómo es una mujer a la que sólo conocemos por las palabras de él, y parados un momento nos preguntamos también por el mensajero que entrega las cartas y por ese antifaz.

     Somos testigos directos de esta relación, de los cambios siempre introducidos por ella y de los dilemas en los que él cae. En una historia cargada de simbolismos, el autor combina la pasión del sexo con la pureza del amor en un mundo que parece empeñado en tenerlos separados. Juega a un imposible con nuestro escribiente separando dos sentimientos que tienden a ir tan ligados como son el amor y la pasión, y deja que nos chirríe la historia convirtiendo  a su protagonista en preso de las pasiones ajenas, acaso como símbolo de las propias, empeñado en ocultarlas ( o acaso las oculte como el mensajero y su antifaz, que pronto identificamos como personaje clave del librito). Se convierte este chirriar en un motor para nuestra mente que une ambas partes; la descripción del pecho, del muslo, del cuerpo desnudo bajo la ropa, con las hermosas palabras fruto del sentimiento más limpio. Sumamos. Nos adelantamos, vemos venir el final incluso antes que el propio protagonista... así que leemos de forma pausada, y lo esperamos. Y en ese final que nos deja Pauls nos quedamos mirando lo que sucede ajenos a que en ese momento formamos parte de la estética que ha ido componiendo en esta novelita de apenas 150 páginas que ha conseguido intrigarnos tanto como para no soltarla.

     El pudor del pornógrafo puede tener mil interpretaciones, dejo a cada cual la suya. Como lectura, me ha resultado gratificante, me ha gustado acercarme a una historia diferente, además de una primera novela atrevida. Es difícil recomendar un libro así, concebido casi como una anécdota, una lección al protagonista y un pequeño aguijonazo al lector, pero insisto; lo he disfrutado. Me hubiera gustado leerlo en el momento de su publicación.

     Y vosotros, ¿sois de los que os asomáis para intentar ver el título de lo que la gente lee por la calle?

     Gracias

martes, 16 de septiembre de 2014

Víctimas. Jonathan Kellerman




     "Esta vez era distinto.
     La primera pista fue la voz tensa del mensaje de Milo a las ocho de la mañana, sin ningún detalle.
     Necesito que veas una cosa, Alex. En esta dirección.
     Una hora después me identifiqué ante el agente de uniforme que custodiaba la entrada, precintada con cinta policial."

     Entre lecturas densas siempre viene bien aligerar un poco la mente corriendo detrás de un malo. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Víctimas.

     Milo Sturgis pide ayuda a su amigo y psiquiatra Delaware al encontrar una víctima de un crimen particularmente violento y con una puesta en escena tan desconcertante como macabra. De este modo comienza una investigación en la que buscan posibles motivos para cometer este asesinato, hasta que se encuentran con la siguiente víctima, a la que seguirán otras aparentemente desconectadas. Juntos tendrán que buscar entre las vidas y entorno de las víctimas para evitar que las muertes continúen y encontrar la pauta que los conduzca hasta el asesino. El punto de partida será un papel con un signo de interrogación dibujado.

     Siempre comienzo diciendo la forma en que llego a un libro. En este caso es fácil, pertenece a usa serie de libros protagonizados por Milo y Delaware, como se indica ya en la cubierta del libro. Sin embargo, y antes de que nadie decida tacharlo de su lista, hay que decir que es un libro que se puede leer de forma totalmente independiente. Eso se nota por la escasez, ausencia prácticamente, de restos de otros libros. Y en todo caso, ninguna de las escuetas marcas, implican nada en la trama que nos ocupa. Eso siempre es una ventaja cuando uno quiere acercarse a los personajes más conocidos de un autor, pero se siente intimidado por el volumen de lo escrito.

     La historia, que arranca ya en la primera página, busca el dinamismo y que el lector se involucre. Kellerman nos tiene acostumbrados a novela policíaca entretenida, llena de acción, y cuida mucho que sus escenas, pese a que seamos conscientes de la brutalidad, no hieran en ningún momento la sensibilidad del lector, no entrando para ello en términos demasiado explícitos. Las descripciones quedan por tanto cuidadas, y la vida personal de los protagonistas queda en un segundo plano, por eso no nos quedaremos descolgados si no hemos leído más.
     La trama, que va enredándose a medida que aparecen víctimas mientras que el policía se va quedando sin aire en la búsqueda de un hilo que seguir, está bien estructurada y gana interés ante la inminente resolución del caso. Si algo tengo claro es que Kellerman sabe como hacer que una historia funcione dejándonos historias en las que pasamos las páginas sin mirar el reloj recogiendo cada pequeño detalle, recibiendo información sobre casos de niños, de personas heridas, marcadas... y lo hace en una novela tranquila. Es posible, por lo tanto, construir una historia que fluye tranquilamente y en la que nunca nos quedemos estancados, y tal vez ese sea el gran secreto, no necesita llevarnos a carreras con la lengua fuera para que sintamos interés en los detalles. Porque si corriéramos... nos perderíamos muchos detalles.

     Víctimas es una historia entretenida que nos hará pasar unas cuantas tardes en buena compañía. Más que recomendable.

     Y vosotros, ¿sois de los que os sentís intimidados cuando oís la palabra serie?

     Gracias

   

lunes, 15 de septiembre de 2014

El guardia, el poeta y el prisionero. Lee Jung-Myung




     "Quizá la vida no tenga un sentido. En cambio la muerte requiere claridad, no para demostrar que se ha producido, sino por el bien de quienes sobreviven. Esta lección, que aprendí el invierno pasado, me convirtió en quien soy ahora. La guerra me había azotado como una tormenta de arena. De algún moto, a la vez que me gastaba, que me erosionaba, yo crecía poco a poco. Si bien uno se alegra de madurar, porque el cuerpo se fortalece y se acumula experiencia, para llegar hasta aquí yo perdí mucho. Ya no puedo volver a ser el de antes, cuando no era consciente de la crueldad del mundo, de la maldad que convive con nosotros ni de la fuerza que pueden llegar a tener las palabras escritas."

     Hay títulos que atraen desde la primera mirada. En mi caso suelen ser títulos extraños, que no parecen decir nada de lo que esconden las cubiertas del libro. Y si además hay cometas, entonces la atracción es irresistible. Llegué a este libro tras recibir las siguientes instrucciones: No corras, es para disfrutar de sus palabras. Y hoy soy yo la que lo trae a su estantería virtual, empezando por hacer justo esa misma recomendación. Hoy traigo, El guardia, el poeta y el prisionero.

     Corre el año 1944, poco después de Pearl Harbour estamos en la prisión de Fukuoka, un terrible lugar en el que se encuentran presos coreanos por motivos principalmente políticos. Allí les está prohibido utilizar su idioma, ni siquiera pueden usar su nombre original y los guardias se caracterizan por su crueldad y su hábil manejo de la porra. De entre todo ellos destaca Sugiyama, héroe de guerra y censor implacable de literatura y correspondencia, hasta que aparece brutalmente asesinado dentro de la prisión, con los labios cosidos.  Su sustituto Wanatabe, un joven estudiante que ama el mundo de las letras, será el encargado de investigar su muerte y también de realizar parte de sus tareas. Al acompañarnos en sus pasos iremos conociendo, no sólo al guardia muerto, sino también la vida en la prisión y a algunos de sus presos.

     La novela, articulada en torno al misterio de la muerte de Sugiyama, se nos va revelando como un descubrimiento de la vida en la prisión, las condiciones en las que vivían sus presos y también la de los guardas que los custodian. Sin embargo, no será este el tema central, ya que el autor teje una red usando el asesinato como eje sobre el que gira una trama en torno a los sentimientos y las letras. Pronto conocemos a Yun Dong-ju, un poeta que pasó sus días en esa prisión y que nos enseñará el poder de las palabras: como sustento, como historia, como distracción y también como arma para llegar al corazón más duro, en las condiciones más extremas, en las situaciones más extraordinarias. Y no sólo eso, sino que entretejida en la novela, encontramos gran cantidad de datos, que van apareciendo sin avasallar al lector pero si que nos hacen conocer una parte de la historia totalmente oculta. Porque, si bien el libro es ficción, el poeta existió, y dejó como testimonio un único libro de poemas que aparece citado en el libro.

     De este modo transitamos por una historia tremendamente hermosa y trágica, porque lo hermoso no ha de ser necesariamente bonito a la vista para llegar a conmovernos. Y ya desde el primer párrafo de la novela, con el que comienza la reseña, se puede ver el verdadero sentido del libro. No es un libro para correr, es para disfrutar, me decían... y es justo eso y un poco más. Es un libro sobre libros, poemas escritos a escondidas, túneles secretos y secretos del alma que se abren poco a poco para liberar fantasmas. Yun Dong-Yu existió, dejó un libro de poemas, un único libro que tengo que leer, pese a conocer ya alguno de sus poemas porque aparecen en esta historia. Pero es inevitable querer leer palabras que conmueven, que cambian vidas. A fin de cuentas, ¿qué lector no querría encontrar su libro, ese que lo acompañará durante toda la vida?

     Una novela que he disfrutado de principio a fin y que no puedo dejar de recomendaros. Además, añadiré un último detalle; todos los misterios terminan por ser desentrañados. ¿Se puede pedir más?

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

sábado, 13 de septiembre de 2014

Cuidemos las librerías




     Hace tiempo comencé con un proyecto que consistía en ir enseñando semanalmente una librería. Daba igual si era una librería grande o pequeña, si se trataba de una librería en España, Alemania, China o Perú. Eso no importa, son librerías. Además, si algo tiene la red es que una fotografía puede llegar al otro extremo del planeta en cuestión de minutos y, tal vez, estés descubriendo el lugar a alguien que vive en la ciudad de al lado, el pueblo de al lado, en la calle de al lado...

     Comentaba esta semana pasada que no creo que los libros digitales vayan a terminar con el libro en papel. Por supuesto que no. Además hay mil motivos para ello, pasando por el apego que sentimos a las cosas que nos gustan y siguiendo por esa suerte de fetichismo del coleccionista que tiende a sentir el ser humano y que provoca que acumule libros, chapas o sellos. Lo que sí estoy viendo es que se nos van muchas de nuestras queridas librerías de barrio, las de toda la vida. Las ventas dicen que las grandes superficies cada vez venden más libros, y que los usuarios recurrimos a las tiendas on-line que nos hacen el envío a casa sin cargo. Y, de verdad, está estupendo... nos llegan libros de punta a punta con menos espera de la que habíamos imaginado y cuando tengo una urgencia yo soy la primera en hacerlo. Pero para mis compras habituales, las de cada semana o cada mes... para esas me doy un paseo a la librería de siempre. Allí paseo entre mesas y estantes, charlo, dejo que me recomienden un par de libros o comento lo que me parecieron los últimos que leí. Recuerdo lo que sentí la primera vez que le comenté a mi librera habitual que me había gustado mucho un título y la vi cogerlo y posarlo junto a sus cosas. Fue una mezcla de orgullo y temor porque me iba a hacer caso; ella que siempre me recomendaba a mi ahora iba a leer algo que yo le había dicho. Esas sensaciones, son impagables.
     A todos nos gusta acudir a una presentación, una firma o un taller, pero para que una librería pueda mantener esas actividades, que tienden a ser gratuitas, necesitan también que las visitemos el lunes que no hay nada planeado en ella.

     Por eso hoy le doy las gracias a cada librería, a cada librero, y os invito a todos a que compartáis vuestra librería favorita. Todos los lectores afirmamos convencidos que las librerías son lugares maravillosos, así que no olvidemos seguir visitándolas. No nos rindamos a la comodidad de hacerlo todo sin movernos de casa, no nos dejemos llevar por la pereza o por el miedo a la lluvia, (¡la lluvia no nos hace encoger!), y compartamos. Es cierto que son lugares maravillosos, como dijo Borges: Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de Librería. Así que nosotros, que afirmamos con la cabeza cada vez que leemos la frase, somos afortunados. Tenemos un paraíso en cada barrio.

     Así que, ¿podéis recomendarme una librería?

     Gracias

viernes, 12 de septiembre de 2014

El jardín de Dachau. Ellen Marie Wiseman



     "Para Christine Bölz, que entonces tenía diecisiete años, la guerra empezó con una inesperada invitación a la fiesta de Navidad de los Bauerman. Aquel radiante día de otoño de 1938 era imposible imaginar los horrores venideros. El aire era aromático y fresco igual que las manzanas color carmesí de los huertos que llenaban las suaves colinas del valle del río Kocher."

     La Segunda Guerra Mundial es un tema recurrente entre mis lecturas: bien sea en novelas, ensayos, biografías, reconozco que ocupa una buena parte de mis estantes. Por eso me fijé en este libro cuando salió, y por comprarlo tras ver un montón de buenas opiniones. Hoy traigo a mi estantería virtual, El jardín de Dachau.

     Conocemos a Christine, una joven alemana que trabaja sirviendo en casa de unos judíos. La vemos enamorada del hijo de esa familia en un momento en que los orígenes de ambos hacen que sea una relación imposible. Los judíos arrestados, llevados a campos de concentración y Christine buscando a Isaac, siguiendo sus pasos para intentar ayudarlo sin importar las consecuencias.

     Tengo que decir que lo primero que me sorprendió de la novela está al final del libro, y es la historia familiar de su autora a través de sus padres y abuelos y que está relacionada con la temática de la obra. Y es que, muchas veces, las historias reales son tanto o más impresionantes que las ficciones que se llegan a escribir.

     En el caso de esta novela llegué a ella sabiendo que era una historia entretenida, narrativa histórica pensada para hacer pasar un buen rato... o malo, según como se mire debido a la temática. Y justo eso es lo que me he encontrado. Narrada con un estilo pausado y usando el tirón de estar escrita desde el lado de una familia alemana, civil, nos encontramos con unas descripciones cuidadas que buscan que el lector se sienta cómodo para disfrutar de la historia. Una historia que muestra también, y esto es interesante, los años posteriores a la guerra y los conflictos y problemas que seguían existiendo en ese momento.
     Evidentemente y con el punto de partida del amor entre los dos lados de una línea marcada a fuego en la época, sabemos que estamos ante una novela con un componente dramático importante. Pero a eso hay que sumarle los horrores de los campos de concentración que, tengo que reconocer, han sido relatados con mucho cuidado para no herir sensibilidades. De este modo, Wiseman busca tensar el ambiente dramático y conseguir que el lector no aparte la vista de las páginas de su historia. Es fácil meterse de lleno en el libro y comprender a la familia de Christine, que quieren vivir en paz y que no comparten ninguno de los ideales nazis. Y los acompañamos en las consecuencias de pensar así en esa época, angustiados a ratos por lo que eso podía suponer.

     En cuanto a su protagonista, tengo que ponerle un único fallo. Quizás porque no soy una persona romántica, me ha costado a veces comprender sus motivaciones. El amor casi convertido en obsesión que hace que tenga una única preocupación en su cabeza provocándome la sensación de estar ante alguien con una falta de madurez indignante. Pero sí... puede que aquí el problema sea yo, lo reconozco. Yo pensaba en su familia, en la gente, en los peligros a los que se arriesgaba, mientras ella se empeñaba en dirigir la mirada hacia Isaac.

     En conjunto es una historia más que entretenida en la que la autora no busca el dramatismo acentuado, sino el camino de unas personas a las que les tocó nacer en una época complicada y no sólo las del libro, sino que fueron millones de personas, no lo olvidemos. Personalmente, de esta novela... me quedo con la familia Bölz.

     Y vosotros, ¿hay algún periodo histórico que predomine entre vuestras lecturas?

     Gracias