lunes, 30 de marzo de 2015

Paranoia. Franck Thilliez


     "Todo el equipo médico que se ocupaba de Lucas Chardon se reunió alrededor de su cama. En cuanto despertó, le retiraron los diferentes electrodos del electroencefalograma que tenía fijado en el cuero cabelludo. El electrocardiograma y los diversos aparatos conectados aún a su cuerpo indicaban que su estado era estable.
     El paciente, con las muñecas y los tobillos atados, manifestó su exasperación.
     - Quiero hablar a solas con mi psiquiatra. Los demás, salgan por favor."

     Decir a estas alturas que me gustan las novelas de Thilliez no es ninguna novedad para muchos de los que pasáis por aquí. Me suponen un entretenimiento del que disfruto sin levantar apenas la vista del libro hasta que lo he finalizado. Por eso tenía ganas que que este título viera la luz, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Paranoia.

     Conocemos a Ilan, un joven que vive intentando superarla muerte de sus padres. Con la treintenta encima, su vida cambió con este suceso hace un año, cuando su novia puso fin a su relación dejándolo solo con la idea de que había sombras alrededor de este suceso. Un año después ella regresa para hablarle del juego que hace tiempo ocupara su vida: Paranoia. Un juego que se esconde en el límite entre lo real y lo virtual y cuyo ganador se llevará 300.000 euros: un juego que parece estar llegando a su fin.

     Cualquier cosa que se diga sobre este libro, ha de ser cuidada y repasada antes de convertirla en algo público, ya que la pista más pequeña, puede hacer que el lector descubra antes de tiempo los secretos que tiene Thilliez en la manga. Así que habrá que tener cuidado.

     Narrada en dos tonos, y dos historias, nos encontramos primero con un asesino, el que toma la novela justo al comienzo, al despertar, y después con Ilan, quien llevará el peso de la mayor parte de la narración. El autor nos va situando poco a poco en el mundo de los jugadores en red que se dedican a resolver enigmas, personas que pasan horas delante de los ordenadores buscando avanzar un paso más; y avanzando un paso más consigue mezclar lo virtual con lo real en un juego opresivo que se lleva a cabo en un ya clásico de los escenarios de angustia: un hospital psiquiátrico abandonado. Allí, página tras página y pieza a pieza, irá desgranando su historia a una velocidad endiablada que hará que el lector sea incapaz de detener la lectura. No nos da tiempo a echar en falta a Sharko esta vez, ya que estaremos ocupados con ese pequeño grupo de jugadores que acompañan a Ilan y su ex novia, de hecho no les quitaremos la vista de encima mientras intentamos resolver el enigma nosotros mismos, aunque nuestro premio no sea una nutrida suma de dinero.

     Thilliez consigue una atmósfera muy lograda, opresiva y negrísima que, si bien recuerda a clásicos del terror más psicológico (no puedo evitar pensar que tiene un momento Silent Hill tremendo), lo hace procurando no cruzar esa barrera convirtiendo su novela en un libro de género. Como es habitual en sus libros, la narración tiene un componente técnico, médico, en el que apoya gran parte de sus acciones. Y lo hace con las explicaciones justas para no aburrirnos. Va dejando pistas poco a poco y cierra la trama dando una explicación en la que no hay cabos sueltos que molesten al lector, lo cual es de agradecer. Y aunque, en mi caso tengo que decir que no fue una sorpresa, eso no me quitó de disfrutar la lectura ni por un segundo. De hecho, si me paro a pensarlo, creo que el fin último de Thilliez no es dejar de piedra al lector: hay pistas suficientes para que consigamos ponernos por delante, para darnos el tesoro del jugador que gana durante la lectura terminando así de convertirnos en jugadores de su macabro invento.

     He dicho al principio que en esta novela hay que tener cuidado con lo que se cuenta, para dejar que cada uno vaya paso a paso por los distintos niveles. Me he dejado muchas cosas que contar, no por olvido, sino porque esas os corresponde ir descubriéndolas a vosotros: ¿Wanna play?

     Paranoia es un juego retorcido en el que es fácil entrar, una novela en la que iremos recogiendo pistas y pasando páginas sin darnos cuenta. Francamente entretenida.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

sábado, 28 de marzo de 2015

Entrevista Jordi Ledesma

Imagen de la red
     Jordi Ledesma ÁLvarez nace en Tarragona en 1979. Cursó sus estudios artísticos en la Escola Taller D'Arts i Oficis de Tarragona.
Autor del poemario Agua de mayo, entra en la novela con Narcolepsia, finalista de los premios literarios de la XXV Semana Negra de Gijón en la categoría de mejor primera novela negra y finalista también de los premios leermisterio.com en 2012.

     - ¿Cómo se pasa de escribir poemas a la novela negra, dos géneros que no tienen nada que ver?
     - Creo que es compatible. Y no es que no tengan nada que ver, es que no se pueden comparar desde esa óptica; la negra es un género novelesco; la poesía es mucho más que eso, es un campo dentro de la literatura. Por otro lado hay pasajes muy poéticos dentro de muchas novelas negras, incluidas las mías. Aún escribo poemas, pocos, pero alguno que otro escribo. Vázquez Montalbán escribía poesía, Carlos Zanón escribe poesía. No es nada raro.
    - Me ha llamado la atención que el tema recurrente tanto en Narcolepsia como en El diablo en cada esquina es la naturaleza humana, y esa tendencia hacia la maldad, ¿son más interesantes los malos?
     - Como narrador me resulta más divertido crear personalidades malvadas, pero intento hacer creíbles a todos los personajes sea cuál sea su naturaleza. En Narcolepsia hay personajes en los que encontramos un fondo bondadoso y está presente durante toda la historia, aunque gran parte de los actos que se narran se cometan desde la maldad. En esta novela la bondad queda de lado, pero son los propios protagonistas quienes se desprenden de ella desde el principio, y todas sus decisiones están razonadas, primero desde un instinto avaricioso, y después desde la necesidad de supervivencia.
     - Leyendo El diablo en cada esquina, se aprecia desde la primera página que la maldad, la que tú pones delante del lector, es vil, inunda sus páginas. Ahora te pido que elijas, ¿quién es realmente el malo de tu historia?
     - Todos son culpables, pero sí es cierto que hay dos grupos de personajes, y diferencias entre ellos: los cuatro principales que desde el egoísmo, los caminos fáciles, el dinero o las adicciones se han dejado arrastrar por una esfera delincuente consecuencia de cierta pasividad social ante el abuso y la corrupción. Y luego está el otro grupo de personajes, los cuatro secundarios, y que tienen el control de determinados círculos, los dominan y aportan lo necesario para envenenar la ciudad que devora a los del primer grupo. Digamos que, los cuatro primeros, y sin justificar ni una de sus acciones, son menos malos que los cuatro segundos, quienes lo que tratan de obtener es más poder con el que ampliar su capacidad dañina.
     - En tus novelas, con el realismo de las calles y las conversaciones, los personajes casi respiran. Eso hace que piense que hay una labor de documentación y pulido que muchas veces los lectores no vemos. ¿Cuánto tiempo te llevó escribir El diablo en cada esquina?
     - Alrededor de un año. La verdad es que me halaga la pregunta, porque la novela, a nivel de estructura e intención visual, está muy trabajada. Además la he reescrito varias veces, y he creído haberla acabado otras tantas, eso le ha dado mucha consistencia a la trama.
     - No hay bondad, tu ciudad parece condenada a dejarse caer en las zonas más oscuras y lo haces con personajes que nos pueden resultar incluso familiares. ¿Crees en la novela negra como denuncia?
     - Por supuesto, la novela negra siempre fue un instrumento recurrente para reflejar el abuso, las injusticias sociales, y muchas marginalidades que como sociedad nos incomoda mirar. En mis novelas sí existe esa carga de crítica social, y una predisposición a mostrar y protestar por determinadas cosas.
    - De la autoedición, a la edición con Alrevés . Y dos novelas ya, ¿cómo es ese salto al mundo editorial?
     - Yo siempre deseé ser escritor, por eso en ambas novelas he vivido el proceso con mucha ilusión, agradezco a mi editores dejarme participar en cada paso, y querer conocer siempre mi opinión respecto a cualquier tema, ya fuera de diseño o formato, o de otros aspectos que iban más allá de mi aportación, que era el texto en sí, sin cubierta ni solapas.
      - Cada vez sois más los autores de novela negra que resonáis con fuerza en las librerías, apartando poco a poco esa moda que vino del frío, ¿cómo ves el panorama actual en nuestro país para un género que ya ha demostrado que es más que una moda?
     - Hay una hornada de escritores y escritoras nacionales, menores de cincuenta años, con títulos muy buenos, tanto o más que muchos extranjeros que venden miles y miles de libros en España. En el campo de la creación el futuro está salvado, pero tenemos que leerlos para descubrir lo buenos que son, y para que editores y libreros sigan apostando por ellos.
     - Me gustaría que en un puñado de palabras dijeras al lector, más allá de una sinopsis, qué es lo que puede encontrarse en tu novela.
     - Una novela muy rápida, trepidante, sin pausa. Un relato con una estructura coral que, a pesar de acercarnos a unos personajes muy extremos, deja claro que todo sucede a dos cuadras de casa; la maldad más despiadada en la escalera de enfrente. Un estilo muy directo, y podríamos decir que, en ocasiones, descarado. Una trama brutal con algunos giros muy buenos, y un final demoledor.
     - De historia a historia... ¿ya ronda algo en la cabeza de Jordi Ledesma?
     - Trabajo en una novela. Y de tanto en tanto escribo cuentos, y algún poema.
     - Y por último y de forma nada original, la pregunta obligada. Me gustaría saber qué estás leyendo en este momento.
     - No me gusta leer otras novelas mientras estoy desarrollando la mía, las lecturas me influyen en el proceso creativo. Pero lo último que he leído y me ha gustado ha sido Un buen invierno para Garrapata de Leo Coyote.
     - Muchísimas gracias por tu tiempo y gentileza, he visto que además vas de mesa en mesa con las promociones y es todo un detalle que te hayas acercado al blog. Y por cierto: Felicidades por esa segunda edición.
     - Gracias a ti por leer y recomendar la novela.

     Y, como iempre, gracias a todos los amantes de los libros que os pasáis por aquí.

     Bibliografía:

     - El diablo en cada esquina
     - Narcolepsia
     - Agua de mayo

viernes, 27 de marzo de 2015

El diablo en cada esquina. Jordi Ledesma


     "El hierro corta la hierba que aguanta la bola, el golpe suena diseminado y el eco lo devuelve de inmediato. La pequeña esfera sube. Una nube espesa y oscura le da a la mañana un aire de tarde terminada. Un soplo helado golpea los árboles. A la bola le falta un empujón para atravesar esa racha de cierzo envenenado, la carencia la hace bajar antes de lo necesario y es engullida por el lago. Con ella se desvanece la posibilidad de ganar dinero. Solo queda esperar a que llame Mariscal, el argentino."

     Tras leer Narcolepsia hace ya tiempo me fijé en este autor, por eso no me costó decidirme a acercarme a su segunda novela. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El diablo en cada esquina.

     Conocemos a Esteban, un niño de esos que vienen de una familia con dinero y que opta por una vida sin futuro ni porvenir. Las malas compañías y peores decisiones hacen que termine en los bajos fondos alejado de sus propios hermanos. Así es como conoce a Mariscal, un hombre peligroso que le llama de vez en cuando para realizar algún trabajo. El último es un robo que parece bien orquestado y dinero fácil; sin embargo algo más hay porque nada sale como le habían dicho a Esteban, muere gente y él termina por huir.

     Es fácil al comenzar la novela pensar que hay muchos casos como el de Esteban, y automáticamente sentir una corriente negativa hacia él y la vida que lleva. No es una buena persona, está claro. Sin embargo, a medida que avanza la historia nos damos cuenta de que no es el único malo, ni siquiera tiene por qué ser el peor del puñado de personajes que pueblan esta historia. Ledesma escribe una historia coral en la que los destinos de sus personajes se entrelazan hasta constituir una buena historia.No hay caso peligroso sin policía, ni mafioso sin matón peligroso y ninguno de sus personajes buscan excusar lo que hacen. El peso femenino de la historia lo lleva Dulce, una mujer convertida en prostituta que, lejos de vendernos un drama (que también lo hay) convierte la supervivencia en ambición. Y así, y con estas voces y un Esteban huido arranca la nueva novela de Jordi Ledesma. Lo hace además con un buen ritmo, que permanecerá constante a lo largo de la novela, y sin perder el tiempo en grandes descripciones. El autor opta por ir al grano para no perder el interés de un lector que ya en el primer capítulo, se ha preguntado qué ha sucedido realmente en esa casa que iban a robar.

     Ledesma puede decirse que escribe un pequeño tratado sobre la naturaleza humana y lo fácil que le resulta corromperse ante algo tan habitual como el dinero. Dicho así parece sencillo, en realidad toda la novela se esconde bajo una sencilla apariencia, cuando en realidad hay un gran trabajo depurando la historia, recortando para conseguir un texto efectivo. Un lenguaje cuidado y una prosa llena de afirmaciones casi categóricas sobre decisiones ya tomadas, nos revelan que la maldad es algo que está apenas escondido a pie de calle en el interior de las personas.

     Hay una remesa de autores que parece empeñada en mostrarnos que la novela negra se escribe dentro de nuestras fronteras, y cada vez somos más los lectores que nos acercamos a este grupo de escritores sabiendo que es, además, novela de calidad. Me ha gustado este segundo título del autor, no me cabe duda de una cosa: repetiré con él.

     Y vosotros, ¿os gusta la novela negra?

    Gracias

PD. Os dejo el book tráiler


jueves, 26 de marzo de 2015

Charlotte. David Foenkinos



"Charlotte aprendió a leer su nombre en una tumba.
Así que no es la primera Charlotte.
Antes existió su tía, la hermana de su madre.
Las dos hermanas están muy unidas hasta una tarde de noviembre de 1913.
Franzisca y Charlotte cantan juntas, bailan y ríen también.
Y es algo que nunca resulta extravagante.
Hay pudor en esa forma de practicar la dicha.
Quizá tiene que ver con la personalidad del padre.
Un intelectual rígido, aficionado al arte y a las antigüedades.
Opina que nada hay que importe más que una mota de polvo romano.
La madre es más dulce.
Pero de una dulzura rayana en la tristeza.
Su vida ha sido una secuencia de dramas.
Resultará de gran utilidad enumerarlos más adelante."

     Conocía la historia que se iba a relatar, desgarradora, real, olvidada... eso hizo que el libro me resultara imprescindible sin apenas saber nada sobre cómo estaba escrito. Me bastaban la historia, la cubierta y la firma. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Charlotte.

     Conocemos a Charlotte Salomon en un comienzo que ya es  un adelanto de lo que será una vida trágica. Una mujer cuya vida estuvo marcada por la muerte y en la que el arte marcó su vida, tal vez porque la muerte también marcó su arte. Una mujer que también murió, en 1943. Ella lo hizo en Auschwitz, en una cámara de gas. En aquel momento estaba embarazada. Dejó su obra, nos queda Vida o teatro.

     Foenkinos escribe un libro singular, en el que no me cabe duda de que es cierto todo lo que cuenta. Lo que hace singular al libro, más allá de la historia, es la forma en que está escrito. A primera vista, un poema, pero no, o al menos yo no he encontrado poesía. Experimenta con las formas dejándonos una historia narrada como una sucesión de frases cortas escritas de forma directa, en las que el autor se dirige al lector. Rinde homenaje, un gran homenaje, a una mujer que descubrió por casualidad, según sus propias palabras, y cuya vida estaba plasmada en cada una de las pinceladas de su obra. Y Foenkinos se pone a ello frase a frase. Desgranando una vida con una cadencia en la que parece necesitar pararse a tomar aire antes de dar el siguiente paso en el camino de lo ya recorrido por Charlotte. Y quién no lo necesitaría con una vida como la de esta mujer.

      Charlotte es una mujer marcada incluso antes de saberlo: marcada por una larga cadena de suicidios en su familia. Gripes que no lo fueron, ángeles, ahogadas... Incluso su madre fallece, aunque tardaría tiempo en descubrir la causa, de esta terrible "maldición familiar". Para cuando lo hace, la niña con diez años ya está acostumbrada a los periodos depresivos de su progenitora y ni siquiera el segundo matrimonio del padre con una cantante, que introdujo la cultura a manos llenas en casa de Charlotte, consigue eliminar las sombras que pueblan a la protagonista. Charlotte descubre que es judía, judíos en Alemania, años treinta... en final ya le sabemos, pero no el camino. Y eso es lo que nos deja el autor. No entra en grandes detalles, reconozco que me hubiera gustado saber más, se limita a contar una vida como si la estuviera recordando de memoria y fuera dictando apuntes. Quizás la mayor sensiblería de la novela sea como trasciende la admiración del autor por quien la protagoniza. Una admiración que tampoco oculta ni lo pretende, la expone al contarnos que visitó lugares en los que estuvo la artista convirtiendo de este modo su libro en algo un poco más privado.

     Poco queda salvo el cuidado a la hora de elegir las palabras, de las novelas anteriores del autor. El tema es serio, casi solemne, pero Foenkinos parece empeñado en evitarlo, no quiere que los nazis se adueñen de su historia, tal vez porque la muerte de su protagonista quedó en un lugar desconocido para muchos perdida entre tanta sangre derramada. Su objetivo es una mujer, no el Holocausto.
     Comenzaba hablando de las formas, algo que no me cabe duda que será tan alabado como temido por crítica y lectores. Experimentar es de valientes, y en la literatura, pese a que pocos se animen, hay todo un campo abierto listo para probar. A mi no me ha resultado una traba a la hora de leer el libro, me acostumbré rápido, aunque no puedo evitar salir de la lectura con la sensación de ligereza, de que en una novela se hubiera podido desarrollar más esta historia. Porque la vida de la protagonista merece muchas páginas, o tal vez sea culpa de Foenkinos, cuya intención siempre fue dejarnos con ganas de más.

     Y vosotros, ¿os dejáis intimidar por libros que, a primera vista, están escritos de forma poco convencional (o simplemente no son novelas)?

     Gracias

miércoles, 25 de marzo de 2015

Éxodo. D.J.Stalingrad



     "Durante la primera mitad de mi vida no entendía nada. Crecí rodeado de estantes llenos de libros, sin comprender por qué mi abuelo, un profesor universitario, era pobre de solemnidad, ni por qué la gente de mi edad esnifaba pegamento y de mayor quería ser gángster."

     Conocía la existencia del libro. Un autor que escribe pajo seudónimo y que ha sido buscado y detenido en nuestro país y un libro que refleja un punto de realidad que me es totalmente desconocido  en las calles de Rusia. Con eso tenía ya más que suficiente para llamarme la atención. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Éxodo.

     Un narrador sin nombre, apuntado por muchos como una versión novelada del autor, nos relata unos momentos de furia en las calles en las que la violencia por la violencia parecía ser la ley imperante. Viajes a conciertos en los que el único objetivo era la bronca. Grupos neonazis, vandalismo llevado al último término, ultras, posiciones políticas y palizas a pie de calle.

     Éxodo es la historia del margen de una generación; un margen que recibe una educación y que vive sumida en la desesperanza y la ira y cuya reacción es la lucha. Y si hay muchos modos de luchar, ellos optan por la fuerza bruta, desmedida y además indiscriminada. Parece que la violencia es la única manera de la que pueden ver sus actos, o las consecuencias directas de sus actos, como si el resto de su vida no importara a nadie. Su narrador sin nombre nos habla de que forma parte de una guerra, guerra que se libra en las calles, en los vagones del tren, a las puertas de un club cualquiera... barras de hierro, policía y huesos que se rompen mientras se nos pone delante una generación a la que no le importa el dolor, casi al contrario. Grupos que no guardan recuerdos de la URSS y que viven en grupos marcados por las subculturas y las tendencias políticas y las militancias extremas.

      Todo eso nos cuenta este librito en el que además de no buscar justificar esa violencia cruda y desmedida, de hecho en un momento dado incluso admite que al final todo se reducía en violencia por violencia como fin, se nos presenta a algún personaje con nombre propio. Y con todo, lo más llamativo es esa vocación de sinceridad que parece tener la historia. Por encima de lo que nos relata, lo más escalofriante ha sido comprobar que habla de lugares y hechos que sucedieron en realidad no hace tanto. Una mirada atrás a un momento en el que vivió de ese modo y lo hizo con todas las consecuencias y sin un momento de duda, con mirada desafiaste. Casi una crónica en la que hablando de lucha lo que se hace es comenzar una guerra calle a calle, noche a noche, guiados por consignas que suenan a viejos eslóganes mil veces usados en esas u otras calles.

     Un libro que ha sido publicado con éxito en los países por los que ha pasado y que ahora llega al nuestro para enseñarnos, al menos a mi, un lado que me era desconocido. Cosas cuya existencia conocemos, pero de una forma difusa, pero que no son ficción. Ha resultado una lectura francamente interesante.

     Para eso también sirve la literatura, para descubrirnos lugares y situaciones que suceden en otras partes del mundo. Y a vosotros, ¿Qué lugares o momentos os resultan llamativos a la hora de elegir un libro?

     Gracias

     J.D. Stalingrad es el seudónimo utilizado por Piotr Silaev.

   

lunes, 23 de marzo de 2015

Khïmera. César Pérez Gellida


     "Cuenta la leyenda que en aquel reino vivía el príncipe Iván, el último de tres hermanos pero el más aguerrido y audaz.
     Una aciaga noche, el cruel Koschéi Bessmertnii se valió de trucos y argucias para raptar a su madre y llevársela más allá de los treinta y nueve reinos. Impotente, el zar enloqueció y todos sus dominios se vieron contagiados por el caos y las tinieblas. Entonces, el mayor de los tres hermanos partió en su búsqueda."

     No me gustan las etiquetas. Normalmente me pasa como con los cromos repes cuando era pequeña, se me acumulan tantas que se me desordenan. Un ejemplo es el libro que hoy traigo, una distopía que es un thriller, o tal vez una ucronía.... no, distopía, va a ser mejor distopía, aunque ahora que lo pienso, parece bastante real. Lo único que tengo claro, es que es ficción. En fin, narrativa de ficción. Hoy traigo a mi estantería virtual, Khïmera.

     El 27 de mayo de 2036 sería recordado como el día que todo cambió. El mundo se sumió en una gran guerra, la Guerra de Devastación Global que diezmaría la población y terminaría con la sociedad conocida hasta el momento. El planeta cambia y hay quien se aprovecha de ello para tomar posiciones en este nuevo orden, aunque hay cosas que parecen estar unidas a la naturaleza humana: los secretos, los estratos sociales, los privilegios... todo eso existe en el año 2054. La población vive adaptándose al nuevo orden, la nueva división geopolítica y su nuevo status. En este mundo controlado por La Lupa solo queda un cabo suelo: Khïmera.

     Me gusta cuando un escritor decide probar a salir de su zona de confort. Y eso hace Gellida en este libro, en el que abandona el género negro que le hiciera estar entre los más leídos para adentrarse en la aventura de crear un mundo. Podemos, por supuesto, encontrar algún rasgo significativo de lo que parece va a formar parte de su sello personal, como los nombres que da a cada una de las partes o movimientos de su historia, y alguna referencia a la música escondida entre sus letras durante la lectura. Pero además de eso y del estilo directo y desprovisto de adornos, estamos ante un nuevo Gellida. Gellida crece y una ciudad se le queda pequeña, necesita un mundo para contar su historia.

     Khïmera es una novela ambiciosa que avanza dando unos primeros pasos lentos, para permitir al lector situarse en un mundo que no se nos antoja ni tan lejano, ni tan desconocido. Los conflictos bélicos están al cabo del día y por eso su futuro no es otra cosa que una vía (oscura, eso sí) que podría tomar nuestro presente. Reconocemos la ambición, la tecnología que va dominando poco a poco nuestras vidas y también los distintos rumbos que nos describe antes de entrar de lleno en el año 2054 y comenzar con el thriller. Porque a partir de ese momento la novela cambia de ritmo, conocemos a personas influyentes, hijos que sangran el recuerdo de sus padres, periodistas que investigan, secretos... y corremos página tras página detrás del secreto mejor guardado; el de Khïmera. Un descubrimiento tal vez al azar, un hombre empeñado en encontrar la sombra de otro, zonas limpias y otras que no lo son, escalas de valores; todo tiene cabida en esta historia relatada casi a modo de crónica de sucesos que depara alguna sorpresa al lector más incauto.

     Poco he desvelado en realidad del argumento, es complicado en esta novela ya que todo queda tejido de tal forma, que enseñando un hilo corres el riesgo de estropear alguno de los movimientos descritos. Lo que si os puedo decir es que la intriga está servida, y nosotros mismos seremos los primeros interesados en descubrir lo que se esconde y eso hará que una vez comenzado el libro, tire del lector hasta terminarlo.

    Gellida nos ha dejado esta vez una historia en la que no pretende dejar con la boca abierta con ingenios tecnológicos, sino todo lo contrario. Lo que sigue buscando es divertirse y mantener a sus lectores enganchados al hilo de sus letras.

     Ha resonado por las redes, está en las librerías y acabáis de leer una opinión sobre ella. Y estaréis en este momento preguntándoos: Pero, ¿qué es Khïmera?
     "...en realidad, nadie tiene ni puta idea de lo que fue Khïmera." (pg. 135)

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

     PD. El book tráiler


sábado, 21 de marzo de 2015

Entrevista a Fernando Marías

Imagen: web del autor
Fernando Marías nace en Bilbao en 1958. En 1975 se traslada a Madrid a estudiar Cinematografía y comienza a escribir sus primeros guiones. Escritor y guionista, su primera novela vería la luz en 1990, La luz prodigiosa, obra de la que también realizaría el guión cinematográfico en 2002. Ha visto reconocida su obra con premios como el Ciudad de Barbastro, el Premio Nadal en 2001, el Ateneo de Sevilla en 2005, el premio Dulce Chacón de Narrativa en 2005, el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de 2006 y más recientemente el Premio Primavera y el Biblioteca Breve hace apenas unas semanas.
Con novelas y guiones de calidad más que reconocida por crítica y púlbico, Fernando Marías es una de las voces literarias más potentes del panorama actual.

     - En primer lugar permítame que le felicite por el Premio Biblioteca Breve obtenido hace apenas unos días por su novela La isla del padre. Si uno echa un vistazo a su trayectoria, vemos que no es ni de lejos la primera vez que ve su trabajo recompensado, ¿qué sintió cuando se lo notificaron?¿se acostumbra uno a los premios o cada vez es diferente?
     - Cada vez es diferente, como tantas cosas buenas de la vida. Y en este caso más. Escribí este libro, intimista y autobiográfico, para mi padre muerto, y el objetivo era por tanto ajeno a cualquier afán de notoriedad. Ignoraba si este libro iba a interesar o a resultar críptico, lejano para cualquier lector que no fuera yo mismo. Y resultó todo lo contrario. Es un libro cargado de magia, lo fue desde el principio.
     - Cuando uno ve lo poco que ha trascendido de su última novela antes de su publicación, no puede evitar pensar que estamos ante algo privado, ¿fue difícil encarar el tema?
     - Más que fácil o difícil fue irrenunciable. El libro comenzó a gestarse en 2009, cuando enfermó mi padre: ahí comencé a escribir. Entonces el libro casi surgió solo. Creo que se estaba armando dentro de mi cabeza, esperando el momento de trasladarse al papel, a la realidad. Creo que estaba vivo.
     - ¿Cómo recuerda la relación con su padre, un hombre con una profesión tan llamativa para un niño como la de marino mercante?
     - Buena, apacible, aunque con recelos provocados por sus largas ausencias. Era el único padre de mis amigos del colegio que no estaba casi nunca. A cambio, cuando regresaba, traía un baúl de historias: viajes, aventuras...
     - Para los que no tengan muy claro de lo que hablo en la pregunta anterior, me gustaría que nos diera un pequeño resumen en un puñado de palabras de lo que nos vamos a encontrar en La isla del padre.
     - Es una novela de aventuras (aunque parezca difícil en un libro autobiográfico) sobre la relación entre mi padre marino mercante y yo, niño amante del cine de aventuras y del western. Una novela sobre la infancia, una reflexión sobre la muerte y por qué no hay que tenerle miedo, una novela sobre Bilbao... Todo eso y alguna cosa más.
     - Todos los libros tienen un punto de partida exacto en la mente del escritor, ¿en qué momento decide usted que hay que escribir sobre ello?
     - Más o menos lo cuento más arriba. Pero se puede concretar más: el día de la agonía final de mi padre, cuando nos cogemos las manos, yo le digo en un minuto lo que no le he dicho en una vida y él literalmente, regresa de la muerte para intentar decirme algo y la enfermedad ya no le deja. Este libro es el intento de traer a la realidad esa palabra nunca pronunciada.
     - ¿Se presenta uno confiado con el paso del tiempo a este tipo de premios, más tranquilo?, ¿cómo decide presentar su manuscrito y por qué?
     - Cuando mi agente lo lee y me dice que es lo mejor que he escrito nunca y me lo propone.
     - Recuerdo que hace unos años, al preguntarle por alguna idea sobre literatura que incluir en los catálogos, habló de algo que hoy está en todas las mesas y es acercar la literatura al cómic o la ilustración, ¿qué opina entonces de los libros ilustrados que están apareciendo cada vez con más frecuencia?
     - Me gustan, los apoyo, los he hecho. Uno de mis libros favoritos está hecho a medias con el gran ilustrador Javier Olivares. Hicimos un libro mitad ilustración mitad texto, Prisioneros de Zenda, y pensamos en otro proyecto similar ahora. Todos los caminos nuevos han de ser explorados. En eso consiste ser aventurero: en explorar lo desconocido.
     - Usted también escribe con éxito literatura juvenil, ¿Qué diferencia hay a la hora de escribir entre un libro para adultos y uno para el público más joven?
     - Escribir para jóvenes da una extraña libertad, creo que el escritor adulto regresa durante esa escritura a la adolescencia, se siente dueño de sus actos, incluso levemente irresponsable, gloriosamente irresponsable. Además, es una especie de autopsicoanálisis.
     - Unos dicen que la gente jovel lee más, otros que cada vez se lee menos porque la competencia con tablets, móviles y videojuegos es complicada. ¿Cómo ve usted el panorama lector actual en nuestro país?
     - Siempre hemos sido un puñado de lectores escasos y afanosos, incansables. Cuando era un chaval de quince años en mi clase de veinticinco alumnos leíamos cinco. Hoy es más o menos lo mismo. La lectura no es mayoritaria. Tampoco el jazz. La diferencia es que al jazz le da igual.
     - En muchos de sus libros se encuentran perfiles psicológicos muy cuidados que dan la impresión de que el autor de ellos ha de ser un observador nato, ¿es una característica inherente al escritor el ser observador?
     - Escribir exige observar previamente. La misma curiosidad que mata al gato hace al escritor.
     - Dicen que un escritor siempre tiene una historia en la cabeza: ¿Le ronda algo nuevo ya a Fernando Marías?
     - Sí, tengo otro libro autobiográfico en marcha. Es negro, sucio, doloroso. Nada que ver con La isla del padre, aunque para mí igualmente necesario.
     - Por último, y en un blog dedicado a los libros, no puede faltar esta pregunta. Me gustaría saber qué está usted leyendo en este momento.
     - Una novela juvenil: Sombras de la plaza mayor, de RosaHuertas (Edelvives) y una adulta: Subsuelo de Marcelo Luján (Salto de Página)
     - Muchísimas gracias por su tiempo, ha sido un verdadero placer poder preguntar a quien se lleva leyendo años.

     Y, como siempre, gracias a todos los que os pasáis por este espacio cada día o de forma esporádica. Perdonadme que en esta ocasión insista... hay que descubrir La isla del padre.

     Bibliografía: