jueves, 4 de febrero de 2016

Viajes



    Esta ha sido, qué duda cabe, una semana corta.

     Empezaba con la noticia de una recomendación en VOGUE de la cuenta de Instagram asociada al blog y la termino el jueves con un pequeño viaje.

    Dicho esto, regreso el miércoles de la próxima semana, pero no desaparezco. Hasta ese momento, estaré leyendo #ontheroad como muchos ya sabéis y lo haré:

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     Gracias

miércoles, 3 de febrero de 2016

Una lección de vida y muerte. Belinda Bauer


     "No había dejado de llover en todo el verano y el estrecho arroyo que dividía Limeburn bajaba con el mayor caudal que hubiera visto Ruby Trick en sus diez años de vida.
     Normalmente, el cauce que marcaba el fondo del barranco discurría con unos treinta centímetros de agua impetuosa y cantarina. Suficiente para mojarte las rodillas, pero no las bragas."

     Tras Morir no es tan fácil me quedó la curiosidad por leer algo más de la autora, así que cuando vi este título tuve pocas dudas, aunque como en el caso anterior tuviera que traerme una cubierta con un diseño tan peculiar. Hoy traigo a mi estantería virtual, Una lección de vida y muerte.

    Conocemos a Ruby Trick, una niña de diez años, que vive en un pueblo costero junto a unos padres que atraviesan una mala racha. Su padre no encuentra trabajo y su madre acumula horas trabajadas en un hotel para poder seguir adelante, dejando a su marido e hija solos muchas horas. Así que Ruby, inocente, con un cierto sobrepeso y muchas preguntas en la cabeza, se acerca cada vez más a su padre intentando por todos los medios complacerlo. Es entonces cuando comienzan las agresiones a mujeres jóvenes, que son obligadas a desnudarse y llamar a sus madres para que escuchen como las asesinan. La vida en el pueblo se ve sacudida con estos sucesos y Ruby, pese a su corta edad, saldrá con su padre a hacer patrullas nocturnas en busca del asesino.

     "Todo asesino debe aprender a serlo" reza en la cubierta del libro y eso será justamente a lo que asistamos durante gran parte de la novela. Lejos de esas novelas que comienzan con un asesinato en la primera página, en esta ocasión comenzaremos conociendo a la niña protagonista. Una niña que, además de ser el personaje mejor construido de toda la novela, pronto se gana al lector. No será una niña profética, ni un sabio con cuerpo de preadolescente. De hecho es justo lo contrario, estamos ante una niña inocente cuya visión de lo sucedido nos arrancará alguna sonrisa (eso sí, muy provablemente será una sonrisa algo triste) por la situación que vive en casa y sus desesperados intentos por sentirse querida y arropada. Una madre ausente, un padre misógino y bebedor, al que la autora no cae en la tentación de hacerle traspasar la línea de lo verbal, y un incipiente primer amor, convivirán en la cabeza de Ruby junto con la tarea de escribir un diario escolar en el que ir narrando su día a día, por aburrido que la pueda parecer a ella lo que la sucede.

     Conoceremos por otro lado los hechos dramáticos: los asesinatos. Y este es el punto en el que descubrimos el aprendizaje del asesino, la evolución, los pensamientos: los motivos. Unas muertes sin agresión sexual, pero con una agresión sentimental tremenda al ser obligadas las jóvenes a llamar a sus madres. Una situación que hace mella en todo el pueblo que parece estar esperando otra víctima con la misma tensión que se puede esperar una crecida por las lluvias.

     La ambientación es otro factor que Bauer sabe utilizar para cargar sus letras. Casi siempre llueve, y la mayor parte de los hechos se producen sin demasiada luz. Es más, pronto nos vemos encerrados en un lugar que, o bien se verá invadido por el agua, o por el bosque, o por los terribles sucesos que le acechan. De este modo, y a un ritmo lento y constante, nos dirige hacia un final que dudo que sorprenda a ningún lector, pero que no decepciona. Es justo el final que merece la novela, y cualquier otro, por muy sorprendente que hiciera la trama, no hubiera sido satisfactorio tras la lectura.

     Dicho esto pudiera parecer que la novela es una gran obra, pero decir eso sería faltar a la verdad. Lo cierto es que he echado en falta conocer un poco más de los personajes, sobre todo de los protagonistas, y que sus motivaciones no fueran "liquidadas" en apenas dos o tres líneas. Además, y sin que sirva de precedente, me ha sorado casi toda la parte policial. Me importaba bastante poco la historia del policía y su novia o prometida o desprometida. Es de estos casos en los que, si me centro en la mirada infantil, no necesito que me hablen adultos de según qué maneras.

     Una lección de vida y muerte es una novela muy entretenida cuya lectura se disfruta, pero que deja un regusto decepcionante al tener la sensación de estar ante un libro que hubiera podido dar mucho más de sí.

     Siempre pregunto por cosas positivas, pero nos encontramos con lecturas de todo tipo. ¿Cuál fue el último libro que os dejó con la sensación de haberse quedado corto?

     Gracias

martes, 2 de febrero de 2016

El bigote. Emmanuel Carrère


     "- ¿Qué dirías si me afeitara el bigote?
    Agnès, que hojeaba una revista en el sofá del salón, soltó una breve risa y después contestó:
     - Sería una buena idea."

     Lo cierto es que mi relación con Carrère es irregular, pero cuando vi que había una película sobre este libro dirigida por el propio autor, la tentación fue demasiado grande como para no caer en ella. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El bigote.

     Un hombre de mediana edad, casado y con un matrimonio feliz y sereno y una vida relajada, decide gastar una broma a su mujer afeitándose el bigote mientras ella hace unas compras. Años con bigote y en apenas unos minutos ha desaparecido, y el hombre espera la reacción de su mujer y, por extensión, del resto del mundo. A fin de cuentas, es sólo una broma, y crecerá otra vez en unos días. La mujer llega y no nota ningún cambio... es más, afirma que jamás le vio llevar bigote, produciendo con sus palabras un perturbador impacto en nuestro protagonista. La broma, de repente, ha dejado de tener gracia.

     A priori puede parecer pueril escribir un libro que verse sobre el hecho de afeitarse un bigote, lo sé. Pero son precisamente este tipo de detalles cotidianos, los que marcan las vidas, los que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, y es en ellos en los que se demuestra la capacidad de un escritor a la hora de crear y sostener una historia. Eso es lo que hace Carrere utilizando la excusa de un afeitado para convertirnos por un mundo tortuoso en el que el protagonista llega a dudar de la cordura. Y Carrère juega y nos pregunta a través de los pensamientos de su protagonista, ¿la locura de quién? ¿Tuvo realmente un bigote como el nos afirma o es la mujer la que sufre un trastorno de la personalidad? De este modo se permite caer en un bucle laberíntico y perturbador en algunos momentos para dar pie a una incertidumbre que nos acompañará a lo largo de esta novela corta.
     No diré que es una obra maestra, pero si que causa un profundo impacto durante su lectura el hecho de no tener un suelo sobre el que sostener la seguridad de quién tiene razón en esta historia que se verá apoyada por testimonios de amigos, compañeros e incluso desconocidos sobre la existencia del ya famoso mostacho.

      El bigote es una novela sobre la realidad, y lo que no es la realidad, sobre las propias seguridades y también algunos miedos en las vidas de personas aparentemente normales. A veces, reflexionamos durante su lectura, basta una gota para hacer derramarse un vaso, y sólo necesitamos un pequeño detonante para que se tambalee un mundo en el que creíamos firmemente hasta hace apenas unas horas. Una lectura convincente, descabellada y retorcida no exenta de algunos momentos en los que se aprecia un sutil sentido del humor.

     En definitiva, una novelita francamente entretenida con la que me he llevado una grata sorpresa.
Y vosotros, ¿cuál ha sido vuestra última sorpresa literaria?

     Gracias

lunes, 1 de febrero de 2016

La hoguera pública. Robert Coover


     "Aquel miércoles por la mañana estaba con el presidente en su rueda de prensa, cuando William Douglas, el magistrado disidente del Tribunal Supremo, soltó la bomba sobre el caso de los Rosenberg. Todo había procedido según lo planeado, se habían agotado las apelaciones, las ejecuciones de los Rosenberg estaban programadas para la noche siguiente y Eisenhower había convocado a la prensa el día anterior para confirmar los detalles y recordar a la nación: "¡Creo que en este mundo no hay rival tan implacable con otra la teoría comunista como yo!"

     Que una editorial que lleva por nombre el título de una de las hoy consideradas como grandes novelas contemporáneas, cuide su catálogo rescatando grandes nombres que requieren una cierta valentía, parece lo propio. Hace honor de hecho al nombre elegido. Por eso no es extraño que últimamente hayan asomado a mi estantería virtual unos cuantos títulos suyos. De hecho, hoy se suma otro, ya que hoy traigo a mi estantería virtual, La hoguera pública.

     El 19 de junio de 1953 el matrimonio de origen judío Rosenberg fue ejecutado tras haber sido acusados de espionaje para la URSS. Una época convulsa en la que se forma un circo que parece encaminado a que este matrimonio sea una suerte de chivo expiatorio público. Para llevar el hilo de la historia y tomar el pulso a cada suceso, nos acompañará un, a ratos narrador, Richard Nixon, un tío Sam convertido en personaje y El Fantasma del comunismo.

     Robert Coover fue uno de mis descubrimientos del año pasado. Un escritor inteligente con una prosa brillante que experimenta con las narraciones en cada título. En esta ocasión, busca un momento histórico relevante para el autor en su país y nos deja una historia que otros hubieran enfocado desde la realidad. Sitúa, para empezar, la ejecución como una suerte de espectáculo público en pleno Times Square para dejarnos una sátira plagada de nombres reales y situaciones que ocurrieron, pero cuyo recorrido sigue fielmente el gusto del propio Coover. Para ellos utilizará un narrador de situación, que nos vaya dejando datos y colocándonos local y globalmente, y otro que participa activamente en la historia y que es, nada menos, que el propio Nixon. Un personaje único, del que disfrutamos cada palabra. Un hombre lisonjero e inseguro que no tiene armas sociales, salvo si acaso la charlatanería, con una malicia que se percibe a todas luces y un ansia de poder mal disimulado. Un hombre que nos llega bajo el mandato de Eisenhower y que se coloca bajo el foco narrativo convirtiéndose en un personaje inolvidable y crucial con el que disfrutar. Un personaje del que podría seguir hablando páginas pero que es mejor que descubráis vosotros, un hombre al que Coover completa en la ficción dotándole de los rasgos precisos, de la duda, convirtiéndolo en determinante pese a que se vea acompañado del Tío Sam y de El Fantasma.
El Tío Sam por su parte, es casi una caricatura del espíritu norteamericano, un dibujo andante con pañuelo moquero azul, rojo y blanco que se pasea campechano y buhonero, charlatán a ratos molesto por sus palabras y que se ve acompañado por ese fantasma comunista, alter ego de un pensamiento.

     El autor con todo esto y unos cuantos datos más, nos deja una novela tan brillante como inclasificable, una ficción histórica en la que los hechos toman los derroteros que personalmente decide el autor y que nos muestran un momento y una exageración de la sociedad.

     Leer a Coover es disfrutar, olvidarse del término posmodernismo literario y dejarse llevar en ese tiovivo que suponen sus novelas sabiendo ya en la primera lectura, que en algún momento tocará releer para captar cada matiz. La hoguera pública es una sátira, un juego de luces realmente bueno. Quede para Coover toda mi admiración.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semzna?

     Gracias

viernes, 29 de enero de 2016

Alma. Carlos Sisí


    "La casa huele a chocolate, y ese aroma suave existe en dos niveles diferentes: uno brota de una olla que burbujea a fuego lento en la cocina, el otro existe sólo como un recuerdo olfativo, un legado de tiempos pasados, de cuando Mary era pequeña. Esa mañana se ha levantado con el recuerdo de su madre, y esa añoranza súbita le ha traído, de manera irremediable, tanto el rastro inaprensible del olor a chocolate casero caliente como una apetencia que nace de algún lugar del corazón. Así, recorre la cocina con una cuchara de madera en la mano, siempre atenta a la olla, mientras canturrea amorosamente viejas nanas infantiles."

     Casi cualquier aficionado al género reconoce a la primera a Carlos Sisí gracias a sus zombis. Y muchos hemos sido los que acudimos a las librerías intrigados ante su última publicación. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Alma.

     Conocemos a Alma al nacer, una persona que es diferente desde su más tierna infancia, capaz de ver y comunicarse con los espíritus que siguen habitando la tierra después de muertos. Pasan los años y la primera novela de un hombre desconocido para las letras arrasa en ventas, el tema es la ouija y desata no sólo un movimiento fan, sino también las ventas de tableros y prácticas de espiritismo. Y algo más. De algún modo, parece que este libro titulado muy oportunamente La Puerta, abre un resquicio a otros mundos que comienzan a invadir y modificar la conducta de las personas. Ahora, la salida del siguiente libro es inminente.

     Esta vez Carlos Sisí nos habla de fantasmas. Un tema mil veces visto, un clásico del género que mezcla con tableros de espiritismo y sensaciones heladas. Y lo hace sin perder de vista que está ante un "clásico", por lo que nos encontramos alguno de los rasgos básicos que jamás deben de desaparecer en estos casos. Una protagonista a la que se niega a llamar espiritista con los problemas sociales propios de quien puede poseer un don así, un mundo descreído, juegos de adolescentes, vasos que se mueven solos y muchas sombras.Todo ello lo salpica con mucha acción y alguna reflexión que, tal vez debiéramos apuntarnos para nuestra vida diaria, y construye de este modo  una novela solvente en la que apreciamos guiños a clásicos de la novela fantástica.
     Si algo destaca en las historias de Sisí es la acción y la cantidad de personajes que pueblan sus novelas. Rasgo que permanece en este libro cuyo ritmo va aumentando poco a poco al principio, para coger velocidad a medida que nos desvela la trama.  Una trama que, pese a mostrar su división entre la historia del escritor cuyo libro alcanza la fama, y la del mundo en el que eso sucede, lo hace con una transición suave que no permite al lector sentir una división en dos historias. Todo forma parte de lo mismo exactamente igual que queda integrado ese proceso de conocimiento de la gran protagonista, Alma.
     La acción se apoya firmemente en la capacidad visual de su autor, que tal vez por lo que comentaba diciendo de estar ante un tema tratado, consigue que el lector sea capaz de ver perfectamente lo que nos relata Sisi, realizando ese salto de fe que comentaba ayer para creerse la historia sin ningún problema. Una historia en la que el autor no escatima pequeños consejos de vida, incluyendo incluso entre sus personajes a un hombre que bien podía haber llamado Pepito Grillo y que parece querer tirar de la oreja a la sociedad con sus palabras, mostrando los monstruos que habitan el mundo de los lectores.

    Me ha gustado Alma, me ha gustado el enfoque, mucho más clásico que ese empeño actual en pasarse al lado científico en muchos de estos libros, y he disfrutado con la ambientación y con la novela en sí. No es un libro aterrador, por si os quedaba alguna duda sobre si es para todos los públicos.
Pero recordad: cada libro encierra un secreto, tal vez un poder.

     Y vosotros, ¿soís lectores de libros de terror?

     Gracias


jueves, 28 de enero de 2016

Esta noche moriré. Fernando Marías


     "Me suicidé hace dieciséis años. Es un tiempo más que suficiente para que usted me haya olvidado. Delmar, o al menos para que se hubiera desdibujado en parte la nitidez de mi recuerdo."

     Conozco muchos libros que han saltado a la gran pantalla, alguno que ha aparecido como adaptación de lo creado para la gran pantalla... pero no conocía ninguno que se hubiera convertido en un espectáculo realizado por el propio autor en forma de monólogo, eso picó mi curiosidad desde que me enteré. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Esta noche moriré.     

     Pongamos que hace veinte años Fernando Marías concibe una interesante historia sobre una Corporación que se encarga de utilizar sus influencias para conseguir que escritores que luego serán famosos, entreguen un manuscrito que luego ellos puedan sacar años después de su muerte. Pongamos que, además, un hombre descubre que toda su vida ha sido víctima de la venganza de un fantasma que escribe una carta desde la tumba, y que el autor consigue angustiarnos con la mera posibilidad de que algo así pueda suceder. Y pongamos también que ambos hilos formen parte de una novela, titulada Esta noche moriré.
     A lo largo de esos años, y tras pasar por alguna editorial, esta historia que contenía ya en su escueta extensión dos hilos que valían por sí mismos un argumento completo, vuelve a ver la luz con un cambio que puede parecer sutil, pero no lo es. Su autor parece haber tomado la decisión de reinventar ese término tan de moda que es la metaliteratura, y derribar la cuarta pared para dirigirse al público directamente en un monólogo en el que habla no sólo de la novela, sino de la Corporación. Una Corporación que sería responsable de muchos de esos inéditos que vemos que aparecen en la prensa cada ciertos meses... o años. Algunos incluso de forma muy oportuna y cercana a determinados aniversarios. La edición que llega ahora a las librerías, y siempre que decidamos hacernos partícipes de la historia, se vería como un desafío valiente a esa Corporación, al finalizar con el texto del monólogo que, a buen seguro marcará a Fernando Marías de cara a estas personas cuyo poder nos ha ido mostrando en las páginas precedentes.

     Esta noche moriré ha sido muchas veces descrita como inclasificable cuando yo diría que es una novela de sentimientos viscerales, de venganza. De hecho, uno de los sentimientos que más placer proporciona al ser humano es precisamente la venganza, de inmediata satisfacción una vez llevada a cabo, o saboreada simplemente en su planificación. De ahí que el protagonista de esta novela, sea realmente interesante por su negrura. Corman, dispuesto a vengarse del policía que lo encerró y cuya sed de venganza ni siquiera termina en la tumba. Un hombre capaz de lo peor y con la necesidad de exhibir su poder ante su víctima, porque no hay peor golpe que el último, ni mayor estocada que la que nos quita la venda de los ojos. Y frente a él Delmar, el hombre venido a menos que tendrá que enfrentarse a una revelación capaz de hacer que su mundo, o lo que queda de él, se tambalee.
Esta es la historia que se desarrolla ante un lector atónito que va sintiendo la tensión y la angustia creciente que provocan las palabras de Corman: y la ruptura de Delmar, su rabia y su necesidad de no quedarse impasible ante lo que le es revelado. Una novela que consigue parecer sencilla, con una trama realmente enrevesada que se desarrolla de forma diabólica, demostrando que un buen thriller no necesita colocar un muerto en la primera página. Las páginas se llenan de giros y sorpresas consiguiendo una tensión que crece palabra a palabra mientras el lector mueve la cabeza incrédulo, asistiendo además a una narración que cuida la verosimilitud componiendo un juego de voces final que termina de encajar todas las piezas.

     Una novela más que recomendable y un nombre al que seguir la pista.

     Como lectora necesito creer lo que me cuenta una novela, no me importa demasiado hacer un acto de fe, pero necesito que todo esté bien encajado para creer la trama. Cuando eso cojea, me cuesta muchísimo llegar al final y por eso es un punto que valoro tantísimo. Y vosotros, ¿sois muy exigentes con la verosimilitud cuando estáis leyendo una historia?

     Gracias

martes, 26 de enero de 2016

En la mente del hipnotista. Lars Kepler


     "Son las nueve menos cuarto del ciernes 28 de agosto. Tras los atardeceres de ensueño y las noches luminosas del verano, la oscuridad llega ahora con sorprendente rapidez. Ya es de noche fuera del vestíbulo acristalado de la dirección Nacional de Policía."

     Lars Kepler es el seudónimo utilizado por la pareja Alexander y Alexandra Ahndoril, y llevan ya unos cuantos libros escribiendo juntos. Sin embargo, ninguno llegó a tener tanta aceptación como el primero, El hipnotista, del que incluso se estrenó recientemente una adaptación a la gran pantalla. Ahora retoman la historia de aquel primer libro con este que hoy traigo a mi estantería virtual, se trata de En la mente del hipnotista.

     Una grabación llega a la policía, se trata de un pequeño vídeo subido a youtube que muestra una escena normal, en una casa, grabada presumiblemente por un voyeur o acosador. No tendría más importancia, pero la mujer que aparece en el vídeo es asesinada esa misma noche, así que el equipo liderado por una embarazada Margot Silverman tiene que ponerse en movimiento sin demora para localizar el origen de dicho vídeo. Pronto se dan cuenta de que están ante un asesino en serie al que hay que frenar los pies usando todos los medios que puedan tener a mano, incluído un hipnotista que ya conocemos, Erik María Bark, que intentará ayudar a hablar al marido de una de las víctimas. La cosa se complica cuando Erik descubre que los escenarios del crimen le resultan familiares con un caso antiguo que no llegó a olvidar y no sólo eso, sino que parece que va a necesitar ayuda cuando se empieza a ver involucrado. Menos mal que el mismísimo Joona volverá de entre los muertos para ayudarle.

     Supongo que por cuestiones de marketig o para establecer una relación mas directa entre ambas historias, se ha modificado el título en su traducción a nuestro país. El título original era Acosador, mucho más acorde con la trama y con la angustia que esta genera en cualquier lector a medida que se avanza en la lectura de la novela. Kepler (hablaremos de él como si fuera un hombre real e individual) no sólo pone en manos del lector una historia ágil y retorcida, sino que la carga lo suficiente como para que os recomiende no leerla con las ventanas abiertas. A fin de cuentas, mirar por una ventana puede ser como mirar a través de una pared y cualquiera puede descubrirnos en momentos privados, y así se encarga de recordárnoslo entre inquitantes escenas el autor.

      Recupera, es cierto, personajes de aquel Hipnotista de hace años, pero se encarga de solventar las lagunas con un puñado de frases estratégicamente dispuestas que cubren cualquier laguna que pudiéramos tener tanto en la historia, como en la relación entre los distintos personajes que pueblan la novela. Personajes a los que, si bien es cierto que no llegamos a conocer del todo, si que son perfectamente perfilados para la función que el autor les asigna. Al ambiente a ratos casi opresivo hay que sumar alguna escena capaz de poner los pelos de punta a cualquiera, de esas que uno cierra el libro mirando al suelo por si ha goteado sangre durante la lectura, pero que son tratadas con la suficiente mano izquierda como para no poder hablar de carnicería circense, y el resultado es una historia con un pulso que va avanzando hasta un final más que digno.

     En la mente del hipnotista se percibe una conexión entre el lector y la historia, o tal vez sus personajes, lo suficientemente fuerte como para conseguir un interés creciente por saber qué sucederá, creando esa necesidad de seguir leyendo en cuanto se tiene un momento libre. El resultado es una novela francamente entretenida que recupera el pulso de aquel título que dio la fama a esta pareja de autores. Muy recomendable para estas supuestas tardes frías de invierno, que parecen no querer llegar.

     Ayer lo comentaba con una persona, a veces me quedo sorprendida al descubrir que tras algunos nombres se esconden seudónimos de otros que ya conocía, o incluso parejas de personas como es en este caso. Y vosotros, ¿soléis interesaros en los autores de aquellos libros que os gustan?

     Gracias.

     PD: Cuidado con el book tráiler.