jueves, 23 de junio de 2011

Los enamoramientos. Javier Marías



      «La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida…»
      Los enamoramientos es un libro raro, contado a pie de calle, como si Javier Marías fuese un amigo que hace tiempo que no vemos y se sentara delante de un café a ponernos al día. Y, como buen amigo, comienza por el principio. María, esa narradora que todos los días toma el café en la misma cafetería, como muchos hacemos, y coincide con la misma gente.. y se va fijando en una pareja que va a diario y conversan juntos de sus cosas y se convierten en esa suerte de amigos desconocidos de los que nunca sabemos nada pero nos acostumbramos a ver. Hasta que dejan de ir, y decide investigar el motivo, haciendo cábalas sobre si se mudaron o se fueron de vacaciones, y descubre que el hombre, de cuyo nombre se entera en ese mismo momento, ha fallecido violentamente. A partir de ahí entramos en el Javier Marías de siempre que se adentra con intimidad en la vida cotidiana descubriendo sus vueltas y secretos, no siempre agradables y las sorpresas, no siempre desagradables. Es un libro de amores y de decisiones, de villanos y de secretos y de víctimas y de.. de cotidianeidades.
      Es un libro fácil de leer, en el que de forma sencilla nos llevan de la mano y nos van mostrando el camino a la vez que lo descubre la protagonista. Nos cuesta soltarnos de la mano, no ya cuando dejamos de leer, sino cuando cerramos la última página del libro, porque no tenemos del todo claro lo que hemos sacado en claro del libro. No he usado aún la palabra amor, y no me he adentrado en el argumento propiamente dicho, todo lo desvelado asoma al comienzo de la novela.. el resto va desarrollándose sin que nos demos cuenta, sin explicación aparente y, en mi caso, sin ser capaz de sintetizarlo. Sinceramente, no sabría hacerlo, si alguien puede... adelante.
Y si alguien no sale embriagado por Maria Dolz, que lo diga también.
Gracias