lunes, 19 de febrero de 2018

Gloria. Vladimir Nabokov


     "Por extraño que pueda parecer, el abuelo de Martin de apellido Edelweiss era suizo: un suizo robusto de bigote frondoso que en la década de 1860 había sido tutor de los hijos de un terrateniente de San Petersburgo apellidado Indrikov, y se había casado con su hija menor."

     Con motivo del cuarenta aniversario en 2017 de la muerte de Vladimir Nabokov, Anagrama plantea recuperar en la Biblioteca Nabokov el nombre del autor más allá de Lolita o Pálido Fuego, destacando por ejemplo, la preciosa Agenda literaria para este 2018. Uno de los títulos de reciente aparición en dicha biblioteca es este que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de Gloria.

     Conocemos a Martin Edelweiss que huye de Rusia junto a su madre antes de la Primera Guerra Mundial. Su vida en Rusia fue cómoda hasta ese momento. Su huida les lleva a atravesar distintas fronteras hasta, finalmente, Suiza, donde Martin es testigo del primer choque cultural. Finalmente, Martin es enviado junto a la familia Zilanov a Londres y matriculado en Cambridge. Alumno capaz, dotado para los deportes y atraído por la literatura rusa, no puede evitar enamorarse de Sonia, la hija de la familia Zilanov fraguando además en esta época, una gran amistad con un británico de nombre Darwin y aficiones literarias. Martin se empeña en buscar una proeza que le de la gloria y además, impresione a Sonia. En una última, su empeño se centra en volver a Rusia.

     Gloria fue escrita a principios de los años 30 en ruso y traducida por el propio Nabokov junto a su hijo en los 70. Y es que se sabe que Nabokov escribió al menos en tres lenguas principales: francés, ruso y angloamericano, pero que llegó a manejarse hasta en doce diferentes. Esto hace que sus libros oculten juegos de palabras, acrósticos, palíndromos, ritmos y guiños basando en la propia sonoridad de algunos nombres... y, por supuesto, conocerlos lleva la lectura de cualquiera de sus obras, a un nivel totalmente diferente y, en mi caso, absolutamente sorprendente.
Gloria llevó como título original Podvig, hazaña, proeza, pero entiendo que el título en castellano se refiere también al sentimiento de orgullo que uno tiene tras conseguir dicha proeza. Orgullo que en este caso, tal vez le lleve a los brazos de la mujer a la que quiere impresionar. Y es que en esta historia ya aparecen algunos de los temas recurrentes en Nabokov, los emigrantes, la nostalgia, el amor, la frustración... todos ellos son ingredientes indispensables en esta novela, incluso siendo de sus primeras obras. Pero Gloria es sobre todo una novela de esas llamadas de crecimiento, bildungsroman que dice la crítica especializada porque se ve que es más preciso ponerlo en una sola palabra.

     La novela, que goza de una prosa magnífica y también de el sentido del humor tan característico de Nabokov tiene escenas magníficas, como la que se produce en un precipicio y está relacionada con el apellido del protagonista, y un final de esos propios de quien la firma, que, si bien nos va dirigiendo a él desde aproximadamente la mitad de la novela, pareciera que nos hace, además, encargados de ser nosotros los que cerremos la puerta. Y aún así no podemos quejarnos ya que las reflexiones de Darwin durante el camino son fantásticas. Martin es un protagonista sólido que se debate entre las opciones que uno tiene cuando se sabe presa de una obsesión, en este caso por Sonia. A él le llevan a un peligroso viaje, pero hubiera podido ser cualquier otra cosa. Sonia, la musa no siempre musa, no siempre buena, y Darwin, el fiel amigo, son los protagonistas principales de una historia salpicada por otros muchos en la que cada personaje cumple la función precisa que le fue asignada.

     Me ha gustado Gloria. Y creo que esta colección es una gran oportunidad para conocer a Nabokov más allá de Lolita. Una oportunidad para evitar que se convierta en uno de esos escritores de una única novela para la gran mayoría de los lectores.

     Y vosotros, ¿también creéis que hay escritores que quedan eclipsados bajo el peso de un único título de su creación?

     Gracias.

sábado, 17 de febrero de 2018

Regálate una caja literaria... sorpresa


     De un tiempo a esta parte se han puesto de moda los regalos en forma de cajas misteriosas, así que hemos decidido lanzarnos a la aventura e investigar un poco las distintas opciones que podemos encontrar en el mercado. De todas ellas, que las hay gastronómicas, de belleza, de complementos, vinos, productos para bebés... nos hemos quedado, como no podía ser de otra manera, con las literarias.
     Aquí os dejamos una pequeña selección:

      Seven color books

     Nace en la mente de una lectora, como no podía ser de otro modo y toma forma como parte de un proyecto fin de carrera hasta que, finalmente, ve la luz el año pasado. Sus cajas incluyen una novedad literaria y algún objeto relacionado con la lectura, ya sean unos calcetines, una vela o un colgante. Procura tematizar cada caja, además de hacer ediciones especiales en fechas señaladas como la Navidad. La suscripción puede ser mensual, trimestral... al gusto del lector al que, además, pasan encuestas para hacer las cajas lo más adecuadas posibles a los gustos y modas. Es cierto que supera los veinte euros, pero la sorpresa está asegurada.


      Dreams Book Box

     En Dreams Book Box ofrecen una opción un poco diferente. Parten de la división entre una caja compacta y otra de tamaño superior incluyendo ambas tanto libros como lo que ellos llaman golosinas literarias. Las golosinas literarias son, como no podía ser de otro modo, objetos relacionados con la literatura, ya sena velas, tazas o marcapáginas. La cajita pequeña, Light Dreams, tiene un libro y una o dos golosinas y su precio es de 19.90 euros, realizándose descuentos dependiendo de si uno se acoge a la suscripción mensual o por un periodo de tiempo superior. La caja Star Dreams que también incluye una novedad literaria que se publica el mes de suscripción, trae consigo hasta cinco golosinas literarias y su precio es diez euros superior a su hermana la pequeña.


      Café y letras

     no engañan con el nombre. Sus cajas literarias incluyen un dos libros y una taza, porque no hay mejor placer que tomarse un buen café caliente junto a un libro en las tardes de invierno. Su precio es de 26.95 y en esta ocasión es sin suscripción, nada de renovaciones automáticas o packs.


      Bookish

     Quizás la más conocida por la mayoría de vosotros. En bookish nos ofrecen en cada caja una novedad literaria, lo que ellos llaman un mapa de lectura y también algún complemento para que pasemos un rato estupendo leyendo. La suscripción mensual es de 21,95 euros y una de sus peculiaridades es la caja, totalmente personalizada y con una cuidadísima estética.


     Y hasta aquí la selección. A fin de cuentas a todos los lectores nos gusta que nos regalen un libro y muchos sufrimos de entornos que dicen no atreverse porque "seguro que ya lo has leído", y eso hace que nos quedemos sin el libro regalado. Así que, ¿por qué no hacernos un regalo nosotros mismos que además incluya el factor sorpresa? Juguemos a que somos nuestro amigo invisible, al menos una vez.

     No sé qué os ha parecido la idea o si vosotros habéis probado alguna de estas opciones, o de otras similares, así que ¡contadme!

     Gracias.

viernes, 16 de febrero de 2018

Ordesa. Manuel Vilas


     “Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, Yo nunca lo soportaré. Nunca lo soporté."

     A veces ocurre que un libro genera una opinión unánime, no sólo entre la crítica o las redes, sino entre los lectores, vengan de donde vengan. Esos libros me interesan, los que son capaces de unir a personas dispares. Hoy traigo uno de esos libros a mi estantería virtual. Se trata de Ordesa.

     Manuel Vilas es el autor y narrador de este libro y en él, a partir de la muerte de su madre, genera una línea invisible con el fallecimiento del padre nueve años antes para contarnos su interior en una reflexión constante sobre la vida, su vida, la de cualquiera.

     "La Historia es también un cuerpo con remordimientos..."

     Ayer mismo comentaba que pocos escritores son capaces de saltar de público. Menos aún lo son de cambiar de registro. Manuel Vilas es uno de ellos. No sólo porque pase de la poesía a la prosa o de la narrativa a la autobiografía vestida de novela confesional, sino porque se reinventa de una forma casi permanente. Recuerdo haber reído leyendo El luminoso regalo y recordarlo mientras iba absorbiendo la plomiza nostalgia que impregna las páginas de este libro maravillada porque hubieran salido de la misma pluma. Pocos escritores tienen a su alcance esa capacidad. Manuel Vilas sí. Incluso la de generar frase tras frase un texto hermoso, demostrando que lo hermoso no ha de ser necesariamente bonito y alegre.Así lo demuestra una y otra vez en Ordesa al escribir un libro cuya opinión podía resumirse utilizando únicamente frases aparecidas en él.

     "Las tumbas se inventaron para que la memoria de los vivos se  refugiara en ellas..."

     Me ha recordado, no mentiré, a Fernando Marías y su libro La isla del padre. No solo por la evidente relación al hablar del padre fallecido, la ausencia y la memoria, sino por la sensación de estar ante un libro utilizado como desahogo en el que no valen las imposturas y sí la exposición completa al lector como si se tratara de un autoanálisis de esos que hay quien realiza en diván y por horas. Y descubrimos que la vida es tiempo y que todo se resume en amor, vida, tiempo y muerte. Y también la verdad que encierra esa afirmación.

     "Y si dejas de ser hijo, no eres nada."

     La muerte, la pérdida, la nostalgia... son sentimientos constantes que rondan la novela. Pero Ordesa es mucho más que una vida expuesta y un alma abierto. Ordesa habla de la vida, de la de todos: es una novela de vida. En algún momento todo lector encuentra una frase sencilla que se adapta perfectamente a uno de sus rincones más sentidos. Y se siente desnudo. Es muy raro que un libro logre desnudar al lector, y Vilas lo consigue. Vilas se desnuda para desnudar al lector y con él la vida y también, por qué no, la sociedad en la que se produce. Habla también de coches, de monarquías, de miedos, de alcohol y de fantasmas: detalles de vida. Y además, o mejor dicho, y sobre todo, lo hace bien. Lo escribe francamente bien. Muy bien.

     "Conectamos épocas como si nuestros cuerpos fuesen el mensaje."

     No llevaba más de un puñado de páginas y ya tenía claro que esta iba a ser una de mis lecturas de este año. No solo eso, quienes me conocen saben que no suelo llevar libros a que me los firmen, a que me escriben sus autores en ellos. Supongo que para mi tiene algo de simbólico: cuando me compro un libro y me lo leo, el libro es mío. Si tras haberlo leído el autor lo firma, es como si volviera a ser suyo, ya no solo mío. Ordesa siempre será de Manuel Vilas, quizás por eso lo quiero firmado. Y también será mío y de todo aquel que lo lea. Porque, si no ha quedado claro, lo recomiendo. Ordesa es un gran libro, un magnífico libro. Y pocas veces lo digo así de claro: léanlo.

     Y vosotros, ¿ya tenéis alguna lectura que sepáis va a destacar este año?

     Gracias.

     "El dolor es amarillo, eso quiero decir."

jueves, 15 de febrero de 2018

Cuídate de mí. María Frisa


     "En la azotea del casco histórico, la claridad del amanecer iluminaba un vergel inesperado y abrumador de cientos de racimos de flores níveas, gordas y fragantes que destacaban sobre el verde lustroso de los tallos y las hojas. Lara Samper terminó de eliminar las malas hierbas de los macizos de hortensias trepadoras que cubrían los ladrillos de las paredes."

     Nunca me ha llamado la atención que un escritor sea capaz de cambiar de género, pero cuando salta de la novela adulta a la juvenil y luego otra vez a la adulta, llama mi atención. Hoy traigo a mi estantería virtual la última incursión en la novela para adultos de María Frisa, se trata de Cuídate de mí.

     Conocemos a Berta Guallar y Lara Samper, dos policías de Zaragoza pertenecientes al mismo equipo, cuando son requeridas por su inspector jefe Luis Millán para mostrarles un cadáver calcinado. Acostumbradas a tratar con familias, abusos y malos tratos, se ven sorprendidas por la identidad del muerto, Manuel Velasco, un joven juzgado y declarado inocente del delito de violación de una menor poco tiempo atrás. Ahora, el presunto culpable se ha convertido en víctima, y ellas serán las encargadas de buscar al culpable.

      Con esta trama principal y capítulos que alternan a una y otra policías se articula una novela que mezcla, además de lo relatado, otras dos tramas secundarias,: una por cada una de las policías que la protagonizan. Por un lado Lara, superior de Berta, arrastra una cicatriz, un secreto cuya intriga irá haciendo mella en el lector a medida que avanza la novela. Por otro Berta está sufriendo un escarnio público debido a las acusaciones en las redes vertidas por un hombre al que detuvo por un presunto delito de abuso de un menor. Estas dos tramas, sin interferir en la principal, irán provocando cambios en las protagonistas, incluso en su relación entre ellas, dejando al descubierto su lado más humano y también sus debilidades y miedos logrando de este modo un mayor grado de acercamiento y complicidad con el lector.

     María Frisa construye una novela sólida de ritmo constante en la que se otorga una gran visibilidad al tema de los malos tratos, de los abusos, de los miedos... y no solo del lado de las víctimas, sino también de quienes dedican su vida a ayudar a quienes los sufren. No cae en el error de hablar de héroes, y  mostrar una suerte de mágica solución policial, María Frisa es mucho más realista y quizás por ellos también más sobrecogedora. De hecho, hay momentos en los que sin entrar en detalles, al hablar de abusos a menores se me ha puesto la piel de gallina.
Pero no es este el único tema actual que queda perfectamente reflejado en su novela. En el caso de Berta, el linchamiento público, el estrés, incluso el miedo que esta mujer llega a sentir, han hecho que recuerde que la propia autora fue víctima en las redes de una situación similar debido a la mala interpretación de uno de sus libros. Quizás por eso ha querido incluirlo, mostrar el daño que se puede hacer a una persona que llega a sentirse impotente y dudar de todo. Y, finalmente, destacaría la presencia femenina en la historia, Frisa ha buscado dos mujeres dispares y las ha convertido en personas independientes, capaces de realizar un trabajo de forma competente e investigar y dedicarle horas teniendo o no una familia. No ha caído en la tentación, como sucede en otras novelas, de tirar de sentimentalismos ni de atarlas a situaciones típicamente femeninas, lo cual le agradezco profundamente ya que es algo bastante común.

     Cuídate de mí es una novela que funciona en la que somos testigos de excepción del avance de una investigación y descubrimos que un muerto es como una piedra que se lanza a un estanque, provoca consecuencias a su alrededor en un montón de gente. Sobre todo si es asesinado y además ha sido acusado de un delito sexual, punto que utiliza para detallar el conflicto interno de quienes le creyeron culpable y ahora no pueden lamentar su muerte. Conflicto que comprendemos en  el caso de la familia de la víctima, pero que cuando afecta a quien investiga el asesinato lo convierte en algo mucho más complicado desde el principio.

     Todos estos temas componen una novela de apariencia sencilla cuya lectura recomiendo y que se ve coronada con un final de esos que, no solo están a la altura del libro, sino que es capaz de mover los cimientos de lo ya leído.
     Puede que Cuídate de mí no sea una novela trepidante, pero si es buena, ¿quién lo necesita?

     Y vosotros, ¿también empezáis a estar cansados de tanta "novela del año trepidante que te deja sin aliento"?

     Gracias.

martes, 13 de febrero de 2018

Bartleby, el escribiente. Herman Melville


     "Preferiría no hacerlo"
     
     Hay libros por los que pasan los años dejando algunas partes obsoletas. Otros, en cambio, parece que se conserven como una de esas señoras de las portadas de las revistas por las que no pasan los años a costa de anquilosar su aspecto; no hace falta que sean actuales, siguen siendo hermosos de leer. Y finalmente están aquellos que permanecen en el tiempo sin agotarse, sin desgastarse sin importar los años que haga desde que fueron escritos. A estos últimos pertenece el libro que hoy traigo a mi estantería virtual, escrito hace tiempo y aún vigente, incluso de moda con todo esto de la metaliteratura que va llegando y que muchos piensan que es un invento actual. Hoy traigo. Bartleby, el escribiente.

      Un abogado propietario de un bufete contrata a Bartlebly debido a la tremenda cantidad de trabajo que tiene. Bartleby, que comienza siendo un gran empleado, pronto comienza a responder a su jefe con la misma frase ente cada tarea que se le encomienda: "Preferiría no hacerlo". Aquí el abogado empieza a verse atrapado entre la actitud de su empleado copista y la curiosidad creciente ante esa actitud que, comprende, no es rebeldía.

      Siempre me había sonado la historia de Bartleby, hasta que llegué a Vila-Matas. Cuando leí Bartleby y compañía mi curiosidad por el origen de este personaje fue tal, que no pude evitar leerlo apenas había terminado este primero. dice Vila-Matas de su libro: "Contrariamente a lo que se cree, no hablo exactamente en este libro de escritores que dejaron de escribir sino de personas que viven y luego dejan de hacerlo. De fondo, eso sí, el gran enigma de la escritura que parece estar diciéndonos que en la literatura una voz dice que la vida no tiene sentido, pero su timbre profundo es el eco de ese sentido." Y de algún modo hace así además una de las mejores interpretaciones de lo que representa Bartleby.

      El libro es una suerte de mano a mano entre el abogado y su empleado. No un duelo, porque no hay enfrentamiento alguno sino más bien lo contrario. Bartleby que pierde todo interés y deja de mostrar cualquier tipo de interés hasta llevar esta actitud al extremo y su jefe, quien lejos de juzgarlo y echarlo a la calle cuando descubre que su empleado, por no moverse, ni se va de la oficina, intenta comprender su actitud.

      En apenas setenta páginas, descubrimos a uno de los personajes más fascinantes de la literatura. Una suerte de extranjero de Camus llevado a su máximo extremo que deja de formar parte de todo aquello que le rodea. De una forma que claramente recuerda a las protestas pasivas va aislándose de la sociedad que lo rodea a través de esas tres palabras: Preferiría no hacerlo.
      Tras hacer una lectura recreativa en la que nos vamos incluso angustiando al ver la evolución de la historia, nos descubrimos poniéndonos nerviosos ante su actitud e incluso ante la reacción del abogado. Nos encontramos pensando en las entrelíneas de esta historia que nos seguirá dando vueltas en la cabeza durante mucho tiempo, incluso nos exigirá pasados los meses una relectura, un reencuentro con este copista y con su no tan pequeño acto de rebeldía.

      Hoy os invito a conocer a Bartleby y a su jefe, el único tal vez que se quiso acercar a él, y a que disfrutéis de la historia de uno de los nombres más famosos de la literatura. Supongo que él mismo hubiera podido contar su historia, pero está claro que prefirió no hacerlo y dejar que fuera este abogado sin nombre quien nos la relatara.

      Y vosotros, ¿qué libro tenéis esta semana en las manos?

      Gracias

lunes, 12 de febrero de 2018

Agustín Fernández Mallo. Premio Biblioteca Breve 2018


     El 14 de junio de 1958 se fallaba en Sitges el primer Premio Biblioteca Breve promovido por la editorial Seix Barral. Luis Goytisolo con su obra "Las afueras" y el jurado lo formaron José María Castellet, José María Valverde, Juan Petit, Victor Seix y Carlos Barral. El premio se mantuvo hasta el año 1973 en que dejó de convocarse hasta su vuelta en 1999, año en que ganaría la novela de Jorge Volpi "En busca de Klingsor". El pasado lunes, sesenta años después de que se entregara ese primer premio, nos encontrábamos a la espera de saber quién se llevaría el galardón este año y no tardamos en descubrir que se trataba de "Trilogía de la guerra" del gallego Agustín Fernández Mallo. 30.000 euros y el respaldo de un prestigioso premio es lo que le han concedido un jurado formado por Pere Gimferrer, Manuel Longares, Ricardo Menéndez Salmón, Edurne Portela y Elena Ramirez, y ellos junto al ganador fueron los encargados de presentarnos la novela en una rueda de prensa.

      "Trilogía de la guerra" son tres historias, de ahí su nombre, marcadas por una contienda en la que los personajes reales se mezclan con la imaginación del autor quien dijo que es más una historia de Europa que una historia de guerra. La novela ganadora se articula en tres partes diferenciadas; una primera "La isla de San Simón (Combustibles fósiles)" un escritor viaja a esa isla de San Simón situada frente a la costa gallega y que fue un campo de concentración durante la Guerra Civil. Una segunda parte, "Estados Unidos de América (Mickey Mouse ha crecido y ahora es una vaca)" nos presenta a Kurt, un supuesto cuarto astronauta que formó parte de la expedición Apolo XI al que nunca vimos por ser el encargado de la cámara y que años más tarde sería piloto de caza en la guerra de Vietnam, recordando toda su vida años después. Y una tercera parte, "Normandía (Los amos de la noche)", un relato en el que una mujer recorre esa playa en la que murieron miles de hombres en un largo paseo que le lleva a pisar no solo un paraje que quedó cubierto de sangre, sino a cruzarse con personas que son la prueba viviente de los cambios del mundo.


      Afirmaba Menéndez Salmón al presentar la obra, que "La escritura de Fernández Mallo es muy plástica, urgente, mutante, tras darse cuenta de que ciertas formas de narrar ya no sirven para describir esta realidad de hoy." y es que si en algo coincidieron todos los miembros del jurado al hablar del libro (elegido dicho sea de paso, de forma unánime como ganador), es en el lirismo y la poética, la plasticidad de la obra. Pero también en lo diferente en la forma de narrar. No en vano el propio autor diría minutos más tarde "no me interesan demasiado las tramas, me interesa el mensaje, las formas, la posibilidad de encontrar una historia y transformarla". Pere Gimferrer incidía en la diferencia existente entre la obra del autor de "Nocilla Dream" con la forma habitual de concebir la literatura "Por estructura, tema y ambición es algo insólito y reconfortante en estas latitudes". Con un entusiasmo palpable en las palabras de todos los miembros del jurado, ya solo nos faltaba saber lo que tenía que decirnos el nuevo ganador, quien comenzó expresando su gratitud y emoción por recibir el premio. Confesaba además, que hizo una visita a la isla de San Simón y esa experiencia, la de pisar un lugar cuyas paredes albergaban esa historia, fue tan impactante, que ese mismo día comenzó a escribir, dando comienzo así lo que el 6 de marzo llegará a las librerías bajo el título "Trilogía de la guerra". Fernández Mallo, que no duda en describir su novela como caleidoscópica, reflexiona sobre la vida y la muerte como conceptos no tan alejados, para él "un escritor finge ser un muerto para poder escribir ya que solo la muerte pasa la vida a limpio" y continúa "Los muertos nunca están muertos del todo, ni los vivos, vivos del todo." Y la frase, que puede parecer enrevesada, es sencilla en el fondo de comprender, al igual que sucede con la obra de Fernández Mallo "mis libros -nos dice - son complejos, pero cristalinos para el lector; muchas veces escribo sin entender todo el fenómeno que me funciona como disparador". Nos habla además de la extrañeza de lo único y también de lo extraño que resultaría tener un doble, quizás partiendo de la mujer de la última parte de su novela, que teoriza sobre disparos que tomaran otro camino. Y no tiene inconveniente en reconocer sus obsesiones como escritor que se aproximan a lo contemporáneo, la vida inmediata que llevamos, la basura generada y también, y sobre este último punto incidió, el reciclaje, llegando a hablar del reciclaje total que sería el que se realizan las personas cuando avanzan pretendiendo olvidar todo lo vivido y haciendo una reflexión sobre lo poco que conoceríamos de nuestro pasado si los arqueólogos no hubieran tenido restos para estudiar. Reconoce que, tal y como comentaba la editora de Seix Barral Elena Ramírez, puedan existir en su novela ecos de Pynchon o Houellebecq, pero no duda en darnos sus influencias, "Mis dos referencias básicas aquí han sido Sebald y Lynch, como si se hubieran unido en mi cabeza para que así yo consiguiera narrar este libro" y tampoco niega, por supuesto, a Dalí y a Lorca, que aparecen en la novela, cobrando de hecho importancia un poema perdido del segundo.

      Reconozco que consiguió despertar el interés de todos los allí presentes, no ya por el premio y la calidad que le avalan tantos años de camino, sino por la obra en sí. Por esa mezcla de experimento y novela que no dudaron los que la habían leído y estaban allí presentes, como algo excepcional y de una gran capacidad literaria. Así que ahora nos toca esperar hasta marzo para poder tenerla entre las manos.



     Gracias a la editorial por invitarme y también a todos los que pasáis por aquí dejando vuestras impresiones.

viernes, 9 de febrero de 2018

Bellas Durmientes. Stephen King y Owen King


     "Evie ríe al ver la mariposa nocturna. Se posa en su antebrazo desnudo, y ella acaricia las ondas grises y marrones que colorean sus alas. «Hola, preciosa», la saluda. La mariposa emprende el vuelo. Sube, sube y sube, hasta que la engulle un haz de sol enredado entre las relucientes hojas verdes, a siete metros por encima de Evie, que se encuentra en el suelo, entre las raíces."

     Si Stephen King no es uno de los escritores más prolíficos del mercado, desconozco quien puede ganarle. Y más jugando en la misma liga que llena estantes de librerías (particularmente las situadas en estaciones y aeropuertos). El escribe y nosotros leemos, en realidad es así de simple. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Bellas Durmientes.

     Estamos en Dooling, una pequeña ciudad en la que, al igual que en el resto del mundo, las mujeres parecen quedarse dormidas y ser incapaces de despertar mientras una suerte de capullo sedoso recubre sus cabezas. Y si alguien, Dios no lo quiera, tiene la mala idea de retirar el capullo, que se prepare para las consecuencias. Los hombres quedan solos mientras algunas mujeres, como la sheriff luchan por no dormir. Y allí aparece Eve, Evie, una mujer capaz de dormir y despertar, de conocer y matar, de hablar con los animales y encarnar lo mejor y lo peor. El peso masculino recae en Clinton Norcrossm psiquiatra del penal de Dooling y marido de la sheriff.

     Ya conocíamos al hijo mayor de King, Joe Hill, quien ha escrito, no solo con su padre, sino que se ha formado ya un nombre propio en el panorama literario. Sin embargo ha sido el hijo menor esta vez quien ha tenido una idea y la ha compartido con su famoso padre que rápidamente se ha prestado a escribir una novela a cuatro manos con él. Y así es como nace Bellas Durmientes, un libro en el que nos encontramos muchos ecos de obras ya conocidas de King y en el que, esta vez, se decanta por la distopía con toques femeninos que tan de moda está en los últimos tiempos. Y posiblemente ese sea el gran defecto de esta novela; no aporta novedades al lector.
Nos circunscribe a un pueblo y sus habitantes y relaciones entre ellos, haciendo que recordemos La cúpula, cercando ese cerramiento a las cabezas de las mujeres que parecen huir así de un mundo masculino. Sin embargo podríamos retroceder mucho más, hasta Salem's Lot para descubrir que King es un experto en aumentar las tensiones entre los ciudadanos de las comunidades pequeñas, exactamente igual que ya se metió de lleno en las epidemias en su libro Apocalipsis. Todo nos suena en esta nueva novela. Incluso la cárcel, aunque ahora sea de mujeres y, al convertirse en uno de los escenarios centrales se acerque más a Orange is the new black que a La milla verde. Y es que supongo que cuando alguien tiene una obra tan dilatada como la del maestro del terror es inevitable no caer en algunas repeticiones.

     Bellas Durmientes es una novela extensa, en la que veremos como poco a poco las mujeres duermen por una enfermedad de nombre Aurora, como la Bella Durmiente de Disney, y pasaremos de la perplejidad al terror de los habitantes que no saben muy bien qué está sucediendo. Del mismo modo, los King se irán centrando en Norcrossm, un personaje típico en la obra del padre: un hombre de mediana edad, en este caso psiquiatra, que se ve en el centro de la acción cuando hasta ese momento ha tenido una vida sosegada más que feliz. Será el la voz masculina de una prisión en la que no faltan rencillas, afinidades o funcionarios con la mano demasiado larga y será allí al lugar al que lleven a Eve, esa mujer cuya entrada en la historia consiste en irrumpir en una caravana y asesinar a dos hombres que se dedican al tráfico de drogas de la forma más sangrienta posible.Eve es desconcertante, los King la cargan de simbolismos pero parecen no terminar de decidirse por el bando en el que van a colocarla. Es evidente que no es buena, pero tampoco es mala en realidad, reivindica muchos tipos de mujer en un libro que se carga de clichés básicos sobre la brutalidad masculina y el apego femenino, por ejemplo, a los hijos pequeños. Al final tenemos una extensa novela que se hace aburrida en su parte central, en la que no se percibe el terror ni la tensión de sus obras anteriores y de la que, lo mejor que puede decirse, es que su lectura no requiere mayor esfuerzo. Es cierto que al final parece que espabilan y nos llevan al punto al que queríamos llegar, pero lo que dudo es que sea necesario entretenerse tanto por el camino dejando una estela de personajes vacíos.

     Bellas Durmientes me ha parecido una historia fallida como novela, pero que posiblemente encuentre un hueco en una de las múltiples plataformas de series que existen hoy en día. La capacidad para coger elementos de distintos géneros es, cuanto menos, digna de mención y tal vez, y ya que se acerca a muchas de las modas actuales, la veamos convertida en un éxito. Personalmente, me ha decepcionado, le falta mucha fuerza.

     Y vosotros, ¿habéis leído algo de el Rey del Terror?

     Gracias.

     PD: Se que me dejo muchos detalles y que podría hablar de zombis, de animales que hablan y dar una dimensión aún más mágica a la epidemia Aurora. Incluso podría hablar del árbol y del lugar de las mujeres. Pero entendedme, son más de 750 páginas, les ha dado tiempo a contar demasiadas cosas.

jueves, 8 de febrero de 2018

Tiempos oscuros, John Connolly


     "Ahora están dando vueltas, poco después empezarán a caer despacio, a descender en un lento giro dejándose llevar con tal suavidad que apenas se distinga que se están aproximando. Son halcones con forma de hombre, y el que los lidera es un ser que ha pasado por una doble transformación: perdido y encontrado, humano y pájaro, el más joven de todos y, a la vez, extrañamente viejo. Ha sufrido y resistido y, en su resistencia, se ha forjado de nuevo. Ha visto un mundo más allá de este. Ha vislumbrado el rostro de un nuevo dios.
     Está en paz consigo mismo, y por eso librará la guerra."

     Puede que la novela negra prolifere debido a las modas o puede que ya no sea una moda y se haya convertido directamente en uno de los géneros favoritos de los lectores, pero incluso en un género del que se editan cientos de títulos al año, hay nombres que son una garantía y siempre cumplen. Hoy traigo a mi estantería virtual, Tiempos oscuros.

     Retomamos la historia de Charlie Parker mientras él sigue recuperándose de sus heridas. Contacta con él Jerome Burnel, un hombre que un día fue un héroe al salvar la vida de una familia en una gasolinera que iba a ser atracada matando a los violentos atracadores. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que cayó en desgracia al encontrarse pornografía infantil en su casa y dar con sus huesos en la prisión de Warren.  Allí, su vida fue un infierno gracias a otro recluso llamado Harpur Griffin quien, en una de sus violentas violaciones, no dejaba de repetir: "Esto por el Rey Muerto". Burnel le cuenta todo esto a Parker, que ha acudido con sus acompañantes habituales Ángel y Louis a la cita, explicándole que es inocente de los cargos que se le imputaron. Pero, más allá de eso, lo que le relata es el miedo que tiene a morir, porque sabe que su vida está en peligro y cómo las personas que mantuvieron el contacto con él mientras estaba en prisión, han desaparecido. Burnel parece vincularlo todo a aquel día en la gasolinera y Parker no puede evitar sentirse atraído por la historia. Sobre todo porque Burnel desaparece poco después. Pronto descubrirá la existencia de un lugar llamado el Tajo en el que tienen sus propias leyes. Y también que hay un Mal ancestral que acecha.

     Uno de los placeres de leer a Connolly, radica en que se puede coger cualquiera de sus novelas protagonizadas por Parker y quedarse en ella sin necesidad de comenzar por la primera de la saga. Sin embargo, hay un placer que trasciende cada historia individual y que solo disfrutan los seguidores del autor, y es el poder reconocer a personajes ya olvidados y recorrer lugares ya visitados en otras entregas. En esta ocasión estamos ante la entrega número quince (contando la novela corta) de la saga de Charlie Parker y serán muchos los elementos comunes que nos encontremos en ella, y también serán más acusadas las diferencias con aquellas entregas en las que el horror era marcado por la sangre.

     Estamos, y lo digo ya de entrada, ante una de las mejores entregas de la saga protagonizada por el detective Charlie Parker. Connolly consigue interesar desde las primeras páginas, con un arranque que podría ser él solo, el argumento central de una novela para luego mantener una emoción contenida que lleva al lector a no querer detenerse. Capaz de sobrecoger con la simple descripción de una sonrisa llena de cuchillas o un niño en el fondo de una piscina atado a un gran televisor, también lo es de conmover con la triste historia que cuenta a trompicones Jerome Burnel. Es precisamente esa capacidad de transmitir sentimientos la que me fascina de los libros de Parker, conseguir que un personaje solo con levantar una ceja cause el terror, o que el miedo de un niño que mira por la ventana atraviese al propio lector como si el libro fuera el cristal de dicha ventana, es una capacidad que explota cada vez más, dejándonos descripciones que son como instantáneas repentinas que vemos por un segundo. Las descripciones son más sensoriales, que detallistas. Y eso causa un efecto intranquilizador en el lector. En esta ocasión además, recuperaremos personajes como Alvin Martin o el profesor Williamson que, si somos lectores habituales de la serie, recibiremos con los brazos abiertos y en caso de no serlo, serán presentados adecuadamente. Louis y Ángel asoman además desde las primeras páginas, siendo esto un rasgo poco común en las novelas de la saga.
     Y está también el toque sobrenatural, más acusado quizás en sus visiones de uno y otro lado desde que Parker fuera arrancado tres veces de las garras de la muerte. Y, pese a ello, en ningún momento pierde seriedad la trama. Porque dejando de lado enfrentamientos habituales entre el Bien y el Mal, Connolly se fija en un mal que viene de mucho antes, en algo ancestral y lo vincula con un colectivo que vive aislado de las conveniencias sociales, que se maneja como una comunidad autosuficiente y al margen de la ley, casi una secta. El Tajo llega a ser, a grandes ratos, un lugar al que no queremos mirar, ni saber qué sucede realmente ahí dentro, pero tampoco podemos ni queremos apartar la vista de allí. Y no pestañeamos mientras esperamos el enfrentamiento final.

    Connolly en esta ocasión, además de integrar esas pequeñas historias que parecen ser periféricas a la principal, sienta bases para lo que posiblemente serán futuras entregas de la saga. Con una Sam, hija de Parker, cada vez más fuerte y con una gran conexión con su hermana muerta, abre la puerta a la posibilidad de ir cobrando importancia en las historias de Parker. Es cierto que se reconocen patrones en sus novelas, pero también lo es que funcionan y que mantiene el interés, lo que en una saga con tantas entregas es digno de alabanza. Parker sigue siendo un hombre marcado por las sombras, por sus pérdidas y percepciones extrasensoriales y, sobre todo, un ser humano imperfecto que es cada vez más humano en sus debilidades externas y fortalezas internas. Pero, sobre todo, es un antihéroe que no soporta las injusticias y que se siente atormentado por quienes las padecieron. Un personaje fuerte maltratado por la vida al que el autor no tiene inconveniente en desnudar mostrando sus debilidades y al que no concede la tregua de pintarle una sonrisa. Y quizás sea eso lo que hace que nos guste tanto Charlie Parker.

     Tiempos oscuros es una novela oscura, como corresponde a su título, pero es, sobre todo, una manera muy entretenida de alargar estas tardes de frío. Quedo como lectora a la espera de la próxima entrega de la saga. Soy, cuando algo me gusta, una lectora fiel. Y me gusta Charlie Parker.

     Ya sé que es jueves, pero decidme, ¿qué libro tenéis entre manos?

     Gracias.

viernes, 2 de febrero de 2018

El último apaga la luz. Nicanor Parra


DEFENSA DEL ÁRBOL 
 Por qué te entregas a esa piedra 
 Niño de ojos almendrados 
 Con el impuro pensamiento 
 De derramarla contra el árbol. 
 Quien no hace nunca daño a nadie 
 No se merece tan mal trato. 
 Ya sea sauce pensativo 
 Ya melancólico naranjo 
 Debe ser siempre por el hombre 
 Bien distinguido y respetado: 
 Niño perverso que lo hiera 
 Hiere a su padre y a su hermano.

     Nunca traigo poesía, así que me he dicho que sería buena idea hacer un viernes de poesía. Hoy  traigo a mi estantería virtual, El último apaga la luz.

     Nos dejaba hace unos días el gran Nicanor Parra y me he dado cuenta de que mucha gente le conocía de nombre, pero apenas de haberlo leído.Un martes de enero con 103 años nos dejaba este gran poeta que renegaba de reglas; incluso, de las de la propia poesía. Quizás por eso publicó allá por los años cincuenta un libro titulado Poemas y antipoemas. Con eso dejaba claro el placer por romper las reglas establecidas y después, poco a poco, fueron llegando los premios, aunque él no era partidario de las ceremonias e incluso dejara de acudir a más de una entrega.

      En este libro van mezcladas muchas de sus obras, de tal modo que quien sea ajeno a sus letras, encontrará una buenísima selección y guía para descubrir al llamado antipoeta. Verá entonces no solo la evolución, como se dice siempre de cualquier escritor con una dilatada carrera, sino también sus revisiones y temas recurrentes. Descubrirá que frente al absurdo está la coherencia y frente a la muerte, una sonrisa. Y es que, es muy difícil hacer poesía. Y Nicanor Parra fue poeta, de esos que hacen lectores fieles y que en este libro encontrarán inéditos para su gozo y alegría al tropezarse, por ejemplo, con "Quédate con tu Borges". Pero más allá de todo eso, la poesía de Parra es fácil, accesible e incluso divertida. Recuerdo un discurso de sobremesa convertido en un elogio a escritores, y también un poema que decía Hoy es un día azul de primavera/creo que moriré de poesía/de esa famosa joven melancólica/no recuerdo ni el nombre que tenía. Y es que sus poemas también hablaban de poesía. Y, aunque no fuera en un día azul de primavera, a mi me gusta pensar que quizás, el antipoeta que aún guardaba cuadernos sin mostrar, sí que murió de poesía.

      Hoy recomiendo El último apaga la luz. A los aficionados y también o, sobre todo, a quienes se aburren con los poemas y la métrica precisa, a quienes dicen que siempre son iguales y tratan de lo mismo y por eso se consideran incapaces de ponerse ante un libro que sea una sucesión de poemas. Ahora que nos ha dejado el autor, y lo hizo despidiéndose indiferente, casi a la flamenca en el último de sus títulos, solo me queda decir: lean, lean a Nicanor Parra.

     Y vosotros, ¿sois lectores de poesía?

     Gracias.

jueves, 1 de febrero de 2018

La bailarina de Auschwitz. Edith Eger


     "No sabía que llevaba una pistola cargada oculta bajo la camisa, pero, en cuanto el capitán Jason Fuller entró en mi despacho de El Paso un día de verano de 1980, se me encogió el estómago y se me erizó el pelo de la nuca. La guerra me había enseñado a percibir el peligro antes incluso de poder explicar qué me había asustado."

     Oootro libro más sobre lo mismo, estaréis pensando. Pero si os digo que está escrito en primera persona porque son las memorias de su autora, quizás capte vuestra atención tanto como captó la mía. Hoy traigo a mi estantería virtual, La bailarina de Auschwitz.

     Conocemos a Edith Eger, quien, muchos años después nos abre una puerta a su vida. Cuando tenía dieciséis años, era una niña normal que soñaba con ser bailarina. De hecho comparte en el libro una foto que le tomaron con esa edad. La foto se la hizo su novio Imre, que moriría poco después. Y es que, en el 44, Edith terminó en un campo de concentración, más concretamente en Auschwitz, junto a su madre. Allí vio como Mengele le mentía diciendo que su madre se iba a duchar cuando en realidad se dirigía hacia una muerte segura. Volvería a ver a este hombre cuando, cumpliendo el deber de entretenerle comenzó a bailar ante él. Y así, hasta convertirse en uno de los poco más de 70 supervivientes de ese lugar infernal. Su vida quedaría tan marcada por esa experiencia que ni emigrar le libró de la cicatriz. Lo que si consiguió fue utilizarlo como psicóloga para ayudar a otros en sus traumas.

     En contra de lo que uno puede pensar el libro comienza en el presente, cuando la autora está en su consulta y entra un hombre que no reacciona más que a una orden directa, como un robot programado e insensible. Y ella decide que, sin saber lo que le sucede, le podrá ayudar. Porque si de algo sabe, es de heridas y traumas. A partir de aquí, la autora reconstruye su vida. Una vida que nada tiene que ver con aquella que una vez soñó.  Y así es como partimos a los recuerdos del horror. Un horror al que llegó acompañada de su madre quien le daría, posiblemente, el consejo más importante de su vida "nadie puede quitarte lo que tienes en tu mente". Y tal vez fue eso lo que le dio fuerzas para bailar en un barracón ante el hombre que llevó a su madre a la muerte. O acaso lo que le ayudó a sobrellevar más de un año en un infierno. Un infierno en el que también se le tendieron manos de ayuda, como aquella vez en que las mismas compañeras que le habían instado a bailar, le ayudaron cuando se encontraba al borde de la muerte.
Y es que Egers, pese a todo, busca en su libro una esperanza y lo llena de mensajes positivos y de reflexiones sobre la culpa y, por qué no decirlo, también sobre la venganza.

     La bailarina de Auschwitz se aleja poco a poco del modelo de novela o testimonio de superviviencia para convertirse casi en un libro guía. No diría de autoayuda, pero hay momentos en que tanta reflexión buenista me dejó desconcertada. Supongo que vivimos en un mundo en el que cuesta asimilar que alguien que haya pasado por lo que está mujer, sea capaz de buscar en su interior el lado positivo y ayudar a los demás en base a su terrible experiencia. Es más fácil creer lo malo, estamos más acostumbrados. Pero, si uno rasca un poco en las letras de Eger, se da cuenta del tiempo que tardó en poder hablar de ello, del tiempo que lo escondió... todas esas cosas, más allá de los meses cautiva en el infierno, son los que nos darán la medida de la fortaleza de la autora del libro. Y esa es la parte que a mi me ha llegado dentro. El libro, por lo demás, tengo que decir que no va a pasar a la lista de mis mejores lecturas, le ha faltado, y esto si que es terrible teniendo en cuenta que sé que es una historia real, credibilidad. Como si realmente no se enfrentase del todo a relatar su historia. No lo sé, no lo tengo claro... pero no he llegado a conectar del todo con él. Una verdadera lástima.

     Comenzaba diciendo que hay muchos libros sobre estos temas, pero personalmente suelo acercarme a ellos con sumo interés. Y vosotros, ¿tenéis algún tema literario al que os acerquéis con más frecuencia?

     Gracias.

martes, 30 de enero de 2018

La semilla de la bruja. The Hogarth Shakespeare. Margaret Atwood


     "Félix se cepilla los dientes. Luego cepilla los otros dientes, los postizos, y se los mete en la boca. A pesar de la capa de adhesivo rosa que les ha aplicado, no encajan demasiado bien; tal vez se le esté encogiendo la boca. Sonríe: es la ilusión de una sonrisa. Fingimiento, falsificación, pero ¿quién se va a dar cuenta?"

     Me gusta particularmente leer a Margaret Atwood porque es capaz de sorprenderme cada vez que me acerco a un libro suyo. Eso hizo que tuviera una curiosidad especial con este, ya que partía de una obra conocida que, además, me leído. Hoy traigo a mi estantería virtual, La semilla de la bruja.

     Conocemos a Félix, un director de teatro que estuvo a punto de alcanzar el estrellato representando La Tempestad hasta que alguien jugo muy socio con él. Hoy es un hombre que ha perdido a su familia y que ahora se dedica a montar representaciones en un penal. Ahora representará La Tempestad en la cárcel, junto a sus reclusos, y mientras la representación toma forma bajo la perspectiva de sus improvisados actores, logra ir dándole la relevancia y forma suficientes como para que sea, además, el arma perfecta para ejecutar su venganza.

     The Hogarth Shakespeare es un proyecto a nivel internacional que, con motivo del cuadragésimo aniversario de la muerte de Shakespeare, reunirá a autores contemporáneos para reinterpretar su obra. Estos autores serán Jeanette Winterson con Cuento de invierno, Howard Jacobson con El mercader de Venecia, Tracy Chevalier con Othello, Gillian Flynn con Hamlet, Margareth Atwood con La tempestad, Jo Nesbo y El Rey Lear, Edward St Aubyn con Macbeth y Anne Tyler con La fierecilla domada. Algunos han visto ya la luz y otros están por venir, pero no cabe duda de que el proyecto es, cuanto menos interesante y personalmente voy leyendo cada una de las reinterpretaciones que se publican.

     Había dudado sobre si contar además en unas pocas líneas el argumento de La tempestad para quien no lo haya leído, pero lo cierto es que no es necesario. Cierto es que quien tenga la obra de Shakespeare en la cabeza relacionará a Calibán y Ariel en actitudes de muchos personajes, recogerá el nombre de miranda y recordará que la magia, la bruja Sycorax  y las maldiciones que protagonizaban el original, dan origen al título de este refrito de Atwood.
      Atwodd crea a Félix, un personaje magníficamente perfilado y descrito que pronto gana las simpatías del lector, pese a que a veces tengamos ganas de estrangularlo. Y Félix utiliza a Shakespeare no solo para alfabetizar o cultivar a sus reclusos y mostrar los progresos que hace con ellos, también nos permitirá a nosotros conocerles, ver aquello que han vivido y lo que han dejado atrás; lo bueno y lo malo.

     Tengo que reconocer que me he reído y he disfrutado muchísimo de esta novela de Atwood. Esta es la historia de un Próspero (personaje de La Tempestad que reconocerán con facilidad en Félix quienes hayan leído a Shakespeare) moderno. Una novela que contiene una obra y entre ambas se condensa la vida, desde la pérdida terrible que Félix arrastra, pasando por la venganza o el drama penitenciario con algún momento brillante de crítica al modernismo cultural que se lleva al extremo en forma de extravangantes representaciones que rozan lo absurdo. Atwood además otorga una ligereza a sus palabras al no quedarse demasiado en ninguno de estos puntos, que provocan que la novela sea de consumo rápido y disfrute fácil para cualquier lector. Frente a lo complicado de la superposición de obras, nos encontramos con un libro de apariencia sencilla, algo que siempre he dicho que me parece de las cosas más difíciles de lograr: hacer que parezca fácil. Y eso consigue Atwood en cada novela.

     La semilla de la bruja es un libro magnífico y casi inclasificable cuya lectura sorprenderá tanto a quienes reconozcan en la prisión una isla, como a quienes lleguen sin conocer la obra original. No dejéis de leerlo.

     Y vosotros. Ya sea en cine, música o literatura; ¿os gustan las versiones?

     Gracias.

lunes, 29 de enero de 2018

La herida. Jorge Fernández Díaz



     "Una cita nocturna en el Castel dell’Ovo, cerrado al público pero abierto a los deseos de la Camorra, puede convencerte de acudir armado hasta los dientes. Aunque uno sabe por experiencia que en este negocio no se gana confianza llevando la Glock bajo el poncho, y a fin de cuentas, esta vez el juego consiste en tributar calma y mostrarse diplomático y cordial. Estamos en Nápoles para eso, y no para empezar a repartir disparos."

    Cuando partes del conocimiento de un libro que ha desbancado a Dan Brown con su Origen del top ventas, sea en el país que sea, te pica la curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La herida.

      Remil es convocado junto a su mentor por el mismísimo Vaticano, para encontrar a una monja desaparecida que trabajaba en una villa. En una segunda trama, un gobernador contrata a una mujer para limpiar su imagen pública. Y, como no, un crimen.

      Remil,  protagonista de la nueva novela de Jorge Fernández Díaz, es ya conocido por los lectores de su creador. Tras ese nombre tan extraño se esconde el apodo de la infancia "hijo de remil putas", manteniendo así su anonimato como espía. Y, sin embargo, este nuevo título se concibe como una novela completa en sí mismo, no siendo necesario leer El puñal para sumergirse en esta novela por muy lógica que nos pueda parecer la sucesión de títulos. En realidad, he tenido la sensación de que, trama a un lado, la herida a la que se refiere Fernández Díaz es más una cicatriz de esas que porta su personaje en su interior en un intento de resultar más cercano a los lectores, más humano, más mayor, más consciente. Quizás por eso, en esta ocasión su protagonista tiene más persecuciones que sexo y amoríos. Ha cuidado además de una forma notable los personajes femeninos que van a pareciendo en la trama, desde Mariela, la monja desaparecida que abre la trama, hasta Beatriz, la mujer poderosa, pasando por Diana... todas ellas están pinceladas para que tengan su propia maleta, hasta ese extremo ha cuidado los detalles su autor.

     He hablado hasta ahora mucho de los personajes, pero no de la trama, ni siquiera en la escueta sinopsis. Basta decir que el lector puede tener la sensación de que al autor le preocupa más un dolor de garganta que el paradero y resolución de la desaparición de la monja, ya que tardaremos mucho en saber de ello puesto que el libro gira rápidamente hacia la política. Sin embargo, al cierre, no quedan cabos sueltos. Su autor en un trabajo de sastre, ha ido puntada a puntada hasta conseguir cerrar la historia. Y poco más se puede decir salvo que es un libro concebido para que el lector disfrute plenamente de su último tercio, lo que puede llevar a que más de uno tarde en ubicarse y coger el interés necesario para que sea una lectura apetecible. A mi me sucedió, me sentía extraña en mi propia lectura, como si hubiera un punto ajeno al que no fuera capaz de acceder y eso me impidiera disfrutar de las letras. Pero el libro venía avalado por buenas opiniones, y la curiosidad me pudo, lo terminé. Reconozco que, una vez finalizado, las impresiones cambian, pero sigo sin perder la sensación de desapego por Remil, la percepción de estar ante una representación exagerada de la realidad dentro de la actualidad que se nos expone. Y sé que su autor tiene tres décadas de periodismo a las espaldas, y estoy casi segura de que refleja lo vivido en Argentina. Así que tal vez sea eso, que la realidad supera a la ficción. en ese caso y ya me he referido otras veces a esta cita, no me queda otra que recordar que "el trabajo de un escritor consiste en coger la realidad y maquillarla hasta convertirla en algo verosímil", punto en el que creo, La herida se queda cojo.

     Con sus pros y sus contras, La herida es una novela entretenida, para pasar el rato, con un ritmo creciente y que se mueve entre el género negro y la intriga.

     Y vosotros, ¿Con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 25 de enero de 2018

Absolutamente Heather. Matthew Weiner


     "Mark y Karen Breakstone se casaron algo mayores. Karen tenía casi cuarenta años y había renunciado a encontrar a alguien tan bueno como su padre y había empezado a arrepentirse de los siete años de relación que había mantenido después de la universidad con su antiguo profesor de arte. De hecho, cuando le organizaron una cita con Mark, estuvo a punto de cancelar el encuentro porque la única virtud destacable de aquel hombre era su potencial para hacerse rico."

     Que lo primero que te digan de un libro es que su autor fue el responsable de una serie de éxito, no tengo claro si es una buena idea. Por un lado, no es lo mismo escribir un guión que un libro y por otro, se corre el riesgo de que los lectores esperen una novela similar a la serie mentada. Eso sucede con la novela que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de Absolutamente Heather.

     Conocemos a Mark y Karen Breakstone, en un recorrido relámpago por sus vidas hasta que se conocen y se casan sin estar particularmente enfebrecidos de amor. Pero si son ricos, ni son maravillosos, ni jóvenes. Él trabaja en el mundo de las finanzas con un éxito más que relativo pero sin llegar a ser uno de esos millonarios famosos y ella se ocupa de la casa y su vida se completa con el nacimiento de Heather, perfecta por dentro y por fuera desde el primer día, su gran tesoro a cuidar. Y conocemos también a Bobby Klasky un joven que no hay tenido suerte en la vida, ni en la familia que le tocó y que es además malvado aprendiendo pronto a aprovecharse de su situación para lograr lo que quiere. Ambas tramas, aunque la de Bobby tiene muchas menos páginas, se cruzarán cuando este entre a trabajar en la empresa que repara el edificio en el que viven los Breakstone y pose su mirada sobre Heather.

     Creo que he leído dos veces más de la mitad de las 160 páginas que ocupa esta novela, y no porque sea difícil de comprender, sino porque necesitaba afianzarme en sus palabras, dejar que calasen en mi interior. Weiner escribe una historia aparentemente sencilla y llena de clichés que está más cerca del lector de lo que éste puede pensar en un primer momento. Un hombre y una mujer que no se conocen, no tienen defectos, son agradables y con buenos trabajos, quedan por mediación de sus amigos deseosos de que pasen a formar parte del siguiente escalón: las parejas. Todos conocemos casos así. Una pareja que tiene todos los privilegios, educación, dinero, un buen piso y una hija maravillosa, casi demasiado maravillosa, tanto que pronto nos damos cuenta de que estamos ante un narrador que se deja llevar por la mirada de cada uno de los personajes a la hora de contarnos lo que sucede. ¿Y qué? Todos conocemos parejas así. Son matrimonios que se enfrían y se vuelcan, quizás, en sus hijos o en este caso en la bella Heather. No necesitan separarse, pasan la vida y la convierten en su centro, en su obsesión, su tesoro. Y ese tesoro crece y la adolescencia aparece con toda su "furia" y seguimos ante una historia normal. Para eso utiliza Weiner a Bobby, el contrapunto, el hijo de una drogadicta maltratado por la vida que aprende a provecharse y sobrevivir sin privilegio alguno. Pasa incluso por prisión y finalmente llega ese momento en que ambas historias, la rica y la pobre, se unen. Bobby mira a Heather con codicia, porque esto no es una historia de dulce amor, Bobby quiere poseerla y la mira... y el padre de Heather lo ve. En ese momento lo que había sido una historia normal de vidas por todos conocidas, se convierte en algo angustioso ya que el autor no busca escribir un thriller en el que temamos por la niña, lo que busca es trasmitir la angustia de un padre preocupado, que vivamos sus ideas, sus pesadillas, sus mil posibilidades e incertidumbres. No sólo con este joven que la mira, también con los que podrán venir. Esa angustia vital es la que transmite la novela, olvidándose por un momento del enfrentamiento entre privilegiados y miserables, que había ocupado la mitad del libro, ahora giramos una y otra vez en torno a esa presión, esa necesidad de saber y controlar. El miedo de un padre está en el lugar en el que se encuentre su hijo... cuando no está con él.

     Absolutamente Heather es una novela a ratos desconcertante que concentra mucho más significado del que se puede percibir en una lectura superficial, quizás por eso el desenlace desconcierte y fascine a partes iguales a quienes se animen a leerla. Personalmente he sido de los fascinados y, si bien tengo casi claro que tiene cierto aire retro que puede ser discordante con algunos detalles, he disfrutado mucho de su lectura sin apenas diálogos ni pausas.
     Dicen que las personas nos vemos un 20% más guapos de lo que realmente somos cuando nos miramos en un espejo, y yo no he podido olvidar esa frase mientras leía este libro. De hecho, cada vez que se referían al físico de alguien, de una forma un tanto ambigua, no podía evitar sonreír al recordarla. Porque eso es este libro, la ausencia de ese 20%.

     Y vosotros, ¿hacéis caso de las fajas que les ponen a los libros?

     Gracias.

PD. "Mad Men", Weiner es el responsable de "Mad Men" y ha trabajado también en otras series como "Los Soprano" y "Orange is the New Black". No os iba a dejar con la duda.

martes, 23 de enero de 2018

Mindhunter. Cazador de mentes. John Douglas



    "Ponte en el lugar del cazador. 
      Eso es lo que tengo que hacer. Pensar en esas películas sobre la naturaleza: un león del Serengueti en África que ve una enorme manada de antílopes en un abrevadero. Lo vemos en sus ojos, el león se centra en un animal concreto de entre esos miles de ejemplares. Se ha entrenado para percibir la debilidad, la vulnerabilidad, algo distinto en un antílope de la manada que lo convierte en la víctima más probable. Lo mismo ocurre con determinadas personas." 

      Empieza a ser común que sean las series de determinadas plataformas las que nos den a conocer libros, y así ha sido en este caso, al menos para mi. Primero vi la serie de Netflix y luego descubrí el libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Mindhunter. Cazador de mentes.

Edmund Kemper
     Lo primero a destacar es que se trata de un libro de no ficción. Son las memorias de un ex agente del FBI, John Douglas que entrevistó a personas tan conocidas como Charles Mason o Theodore Kaczynski "unabomb". John nos habla de su infancia, de sus encontronazos con la ley y de cómo llega al FBI y comienza a interesarse por el comportamiento y los patrones de comportamiento, aunque en su época de portero de pub ya explica cómo era capaz de intuir determinados patrones e incluso anticiparse a ellos en algunas personas. No es esto un manual sobre cómo interpretar signos y tampoco un compendio que pueda ayudar a asesinos a escapar de la mirada policial, pero si se trata de unas memorias amenas e interesantes para los aficionados a la novela negra, simplemente.


Jerry Brudos
     Conoceremos alguno de lo casos que nos presenta, otros descubriremos que los hemos visto en otra serie como "Unabomber" del que me llamó la atención particularmente, la capacidad de predicción incluso del tipo de ropa que iba a utilizar el asesino. Pero lo cierto es que, si bien hay cosas que ya estamos acostumbrados a oír, como que suelen ser niños que se orinan en la cama muchos años, o que comienzan con actos de crueldad animal, hay muchos puntos en este libro que desconocía y me han resultado particularmente interesantes. Máxime si pensamos que todo lo relatado se descubría hace cuarenta años revolucionando la forma de buscar a un culpable, al tener más parámetros que las pruebas físicas. Además, Douglas se cuida mucho de dejar cada cosa en el lugar que le corresponde, es decir, ante todo las evidencias que se encuentran y que nunca se podrán contradecir con ningún tipo de perfil que se pueda crear. Lo que si se puede hacer es ayudar, por ejemplo, atrayendo al autor hacia determinadas ruedas de prensa informativas.


Monte Rissell
     Douglas afirma, además, que pese a que de los primeros asesinos en serie de la historia sería, Jack El Destripador, es probable que muchas leyendas de monstruos, hombres lobo y vampiros provengan de crímenes tan atroces, que las pobres gentes del lugar tuvieran que recurrir a leyendas e invenciones para explicarlos, ya que no podían haber sido realizados por un ser humano. Reconozco que más allá de Vlad El Empalador, no me había parado a pensar en esta opción, que me ha resultado sumamente interesante


Richard Speck
     Me ha gustado mucho la lectura de Mindhunter. Me ha llamado la atención el proceso, las trabas y las conclusiones. A veces con los pelos de punta, como ante Richard Speck, he descubierto que la realidad no solo inspira a la ficción sino que, más veces de las que nos gustaría, es capaz de superarla. En todo caso, no viene mal recordar que estas personas existieron, que los crímenes fueron reales y que siguen sucediendo este tipo de cosas más allá de las páginas de los libros y las series de televisión. Y también que hay personas preparadas para protegernos. Por eso he ilustrado esta entrada con las fotografías de personas reales de las que se habla en este libro y, si me lo permitís, terminaré con una del autor.




      Y vosotros, ¿sois lectores de no ficción?

      Gracias.

lunes, 22 de enero de 2018

La sonámbula. Miquel Molina

 

     "La policía está demasiado atareada como para atender denuncias por crímenes en los que no hay cadáver, ni móvil, ni siquiera la certeza de que se ha cometido un crimen. La atención que te prestan decrece cuando admites que sólo tienes suposiciones y les hablas de la inquietud que te causan dos rostros parecidos como dos gotas de agua."

     Adoro el cine, particularmente esas viejas películas en blanco y negro que sigo poniéndome algunas noches. Por eso me llamó la atención esta versión femenina de La ventana indiscreta en la que James Stewart había sido sustituido por una elegante mujer. Así que me compré el libro y hoy traigo a mi estantería virtual, La sonámbula.

     Conocemos a Marta, una bailarina retirada por lesión que se dedica a dar clases de danza. En el momento en que la conocemos, está de baja por una mezcla entre ansiedad y depresión y apenas sale de casa. Por eso es a quien recurren para pedir ayuda cuando su vecina de abajo sufre un ataque y, por eso también, el hijo de la fallecida vecina le pide ayuda para alquilar el piso de su madre, comenzando entre ellos una curiosa relación.

     Desconozco si aquella adolescente de hace siglo y medio que conocí en Una flor del mal podría ser esta mujer en la cuarentena que protagoniza La sonámbula, pero el caso es que Miquel Molina se mantiene en el difícil papel de dar a su libro una voz narrativa femenina y, una vez más, suena natural y no impostado. Recupera también alguno de los temas tocados en su primer libro pero, aparte de eso, es una novela contemporánea marcada por los problemas actuales y salpicada de pequeños toques para cinéfilos.

     Marta no es solo Marta, también fue Ginebra, aunque no durase mucho. Sus padres, cuando tenía cinco años, intentaron cambiarle el nombre, pero no prospero. Sin embargo es un nombre del que no se ha despedido nunca y que ha intentado utilizar siempre para su propia satisfacción. Y es que, dentro de cada persona, habitan muchas en realidad, exactamente igual que dentro del edificio de la calle Bruc en el que vive Marta, vivirá aventuras más que suficientes sin necesidad de salir de su casa. Marta se encuentra aunque no lo diga, en plena crisis de los cuarenta. Quizás no una de esas a las que estamos acostumbrados en novelas y películas de personas que se niegan a afrontar su edad, sino precisamente en una que es todo lo contrario. Le toca enfrentarse a todo lo dejado por el camino, a su carrera frustrada como bailarina, a sus parejas y exparejas (algunos siguen siendo amantes ocasionales de noches perdidas), a las primera arrugas que se ven en el espejo del baño y, sobre todo, a tomar decisiones. Eso no significa que la protagonista  no haya tomado otras decisiones antes, su cambio, por ejemplo, en las rutinas de baile y su reinvención como profesora, es un claro ejemplo de ello. Pero el amor será una de sus asignaturas pendientes, un amor al que siempre se enfrentó con la coraza de dos o ninguno para evitar no ya perder, sino simplemente, temer perder. En este complicado momento se encuentra cuando su vecina sufre el ataque y es requerida para su auxilio de tal modo que, cuando se la llevan al hospital, está en ese universo desconocido que es una casa ajena que, por estar vacía, permite miradas indiscretas. Así descubre libros, venenos caducados y también una melena rubia que asoma en una cama.  La mujer no tiene más que un hijo y, salvo los fines de semana, vive sola. Por eso cuando Fidel, el hijo, le pide ayuda para alquilar el piso se presta a ello. No solo por el atractivo del arrendatario, también por el misterio a resolver. Un misterio que le abrirá las puertas a un mundo tan ajeno como extraño y perturbador en el que descubrirá más de un secreto que igual hubiera preferido no conocer.

     Dejando de lado todos estos elementos de la trama, me ha sorprendido la meticulosidad de Miquel, que no introduce nada al azar ya que cada palabra, cada objeto, irá cobrando su importancia y encontrando su lugar en la historia, como si de un puzzle se tratara. Hay además dos simbolismos permanentes que son la astronomía, en la humana creencia al mirar las estrellas de verlas siempre en el mismo lugar, pese a que incluso la tierra está siempre cayendo, como dicen en un momento dado en la novela. Y por otro lado el sonambulismo: el de la propia protagonista que no os explicaré el significado que tiene para mí ya que eso sería dar demasiados datos. Y la unión de ambos en un antiguo libro en el que una joven viaja en sueños a otros planetas, como si fuera una pequeña licencia poética que se autopermite el autor.

     La sonámbula es un libro que se lee rápido, no por tener un gran misterio, sino por la curiosidad que suscita en el lector. Una novela llena de personas perdidas, con miedos e inseguridades que tienen que seguir avanzando. Quizás porque no me gustan las etiquetas me ha parecido inclasificable más allá de narrativa contemporánea, pero hay que reconocer que es refrescante enfrentarse a novelas distintas. Me ha gustado.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 18 de enero de 2018

Los huéspedes de pago. Sarah Waters


     "Los Barber habían dicho que llegarían a las tres. Era como esperar para empezar un viaje, pensó Frances. Ella y su madre habían pasado la mañana pendientes del reloj, sin poder relajarse. A las dos y media, en un impulso de nostalgia, Frances había recorrido las habitaciones por última vez, supuso; desde entonces había aumentado el nerviosismo, que desembocó en un desinflamiento progresivo, y ahora, casi a las cinco, allí estaba otra vez, oyendo el eco de sus propios pasos y sin sentir el menor cariño por los espacios exiguamente amueblados, simplemente ansiosa porque llegara la pareja, porque se instalara y acabar con el asunto."

    Reconozco haber comprado el libro confundiendo a su autora con otra persona. A veces es el azar quien nos acerca una lectura. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los huéspedes de pago.

     Inglaterra, años veinte. Conocemos a Frances Wray, una mujer con algo menos de treinta años y un pasado un tanto escandaloso, y a su madre, una viuda que ha perdido además a sus dos hijos. Pertenecientes a una clase media/alta ven como su capacidad económica disminuye hasta empujarlas a alquilar una planta casi completa de su envejecida casa. El matrimonio formado por Leonard y Lilian Barber serán sus huéspedes, una pareja joven un tanto histriónica. Frances y Lilian se conocen, se descubren, y esto provocará consecuencias insospechadas en la vida de los residentes de esa casa.

    La Gran Guerra produjo un cambio notable en la situación de la mujer. En este caso estamos en Inglaterra, donde las mujeres se vieron obligadas a sacar adelante a familias diezmadas, incorporándose al mercado laboral. Esas mujeres que ocuparon puestos laborales destinados a hombres, fueron criticadas en muchos casos por no abandonarlos al regreso de los combatientes a sus ciudades, de tal modo que los locos años veinte fueron muy diferentes en este país. Waters elige un caso intermedio, el de una familia recortada hasta tener dos únicos miembros, mujeres ambas, que en lugar de trabajar, alquilan parte de su casa para sobrevivir a las deudas heredadas del padre de familia. Waters nos describe todo esto, ya sea de forma explícita o implícita en la pérdida de lustre de los suelos de la casa. Y es a este panorama al que llega el matrimonio joven, despreocupado de estas estrecheces, con su colorido y su tocadiscos. Con esta irrupción en la tranquila vida de las Wray, comienza el segundo tiempo de la novela: la atracción y el amor. Y es que, Frances Wray se enamora de Lilian y Waters relata los estadíos de este amor no siempre comprendido entre dos mujeres de una forma magnífica. El miedo, la pasión, la cautela, el ansia... todo queda en cada uno de los gestos y miradas entre ambas mujeres. Es en este momento en el que la novela gira para convertirse en una novela oscura, casi negra. Un crimen fortuito no deja de ser un crimen, y será investigado por la policía, de tal modo que la casa, ya alborotada, termina totalmente desbaratada mientras estas mujeres se miran casi a escondidas pendientes de lo que les deparará el futuro.

     Evidentemente no voy a desvelar nada del crimen, pero Waters lo coloca hábilmente en el centro de la trama al implicar a todos los miembros de la casa consiguiendo que, pese a que el lector es testigo excepcional de todo lo sucedido, el suspense alcance cotas altísimas en la última parte convirtiéndose en una trama casi opresiva para el lector. Pero no solo eso, más allá de lo relatado, que es mucho en algo más de seiscientas páginas, encontramos muchos símbolos en la forma de actuar de sus personajes. La madre que parece no ver, no querer ver en realidad, exactamente igual que una fracción de la sociedad ante el cambio que sobreviene; Frances que limpia y ordena una y otra vez como si con ello realizara algún tipo de labor que fuera a ayudar al mundo, la supuesta modernidad del matrimonio recién llegado que se contradice con pequeños detalles y gestos que nos van mostrando...
 
     Los huéspedes de pago es una novela tipo folletín que, sin ser de ritmo rápido, da poca tregua al lector en cuanto a sucesos. Los personajes están bien perfilados y la ambientación es mejor que buena, convirtiéndose así en un libro entretenido cuya lectura he disfrutado. Y eso, hoy en día, ya es mucho.

     Y vosotros, ¿alguna vez habéis comprado un libro por error y habéis decidido quedároslo?

     Gracias.

   

miércoles, 17 de enero de 2018

La oficina de estanques y jardines. Didier Decoin


     "Tras una prolongada reclusión cumpliendo con la estricta observancia de las restricciones de comida propias del luto y tras haber lustrado el cuerpo de Katsuro con un lienzo sagrado destinado a absorber las impurezas, Amakusa Miyuki se sometió al ritual que debía purificarla de la mácula de la muerte de su marido. Pero como no había ni que pensar en que la joven se sumergieses en el mismo río en el que acababa de ahogarse Katsuro, el sacerdote sintoísta, frunciendo los labios, se conformó con sacudirle encima una rama de pino cuyos vástagos había humedecido el agua del Kusagawa. A continuación, le aseguró que ya podía reanudar la vida y demostrarle su gratitud a los dioses, que no dejarían de imbuirle fuerza y valor." 

    No tengo claro qué me atrajo tanto de este título, pero lo cierto es que no se me despegaba. Por eso lo acabé comprando y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La oficina de estanques y jardines.

     Estamos en Japón, en la aldea de Shimae, en pleno siglo XII. Allí reside la joven Miyuki, una mujer que amaba a su marido más allá de lo razonable, y que acaba de quedarse viuda. Como último tributo de amor, Miyuki irá a la capital, Heiankyo, a llevar las últimas carpas pescadas por él.

     Siempre se habla de la musicalidad de los escritores orientales, de la tradición que esconden una gran parte de sus obras y de la cultura ancestral llena de costumbres que nos resultan particularmente llamativas. Bien, Decoin ha sido capaz de coger todo eso y hacerlo suyo en esta novela. Para ello, ha cuidado especialmente la plasticidad de su prosa, evocando permanentemente olores y paisajes que llegan al lector nítidamente, y los ha mezclado con esas tradiciones que desconocemos hasta lograr que nos sintamos inmersos en una suerte de cuento. Y la protagonista central del cuento, heroína indiscutible, es Miyuki. Nos presenta a Katsuro, famoso pescador de carpas, ya fallecido pero eterno en su presencia en la novela como lo es en la mente y el corazón de Miyuki, y ya nos tiene imaginando cómo mete las manos en el agua para coger con cuidado las carpas, sentimos su peso en las cestas que cuelgan de la pértiga y también su movimiento. Y su importancia. A partir de ese momento, Didier nos ha ganado.

     En las primeras páginas vemos la pobreza de Miyuki y su sentimiento de orgullo y sumisión, vemos su amor y la importancia que va a tener ese viaje casi iniciático, en la joven. Un viaje que va a estar lleno de olores y colores, pero también de peligros. Las carpas han de llegar sanas y en el camino hay posadas peligrosas, ladrones y un sin fin de posibles peligros que Miyuki salvará (o no), y lo hará con la perenne compañía de su difunto esposo. Cada cosa estará donde él dijo y cada momento será un tributo al amor que Miyuki le profesaba, convirtiendo la novela en una gran historia de amor.
     Reconozco que ya con las carpas me ganó Decoin. Es una imagen típica de Japón el estanque con esas carpas armadas con sus bigotes, y nunca me había parado a pensar en cómo llegan a dichos estanques, y menos en la época medieval. Me he sentido transportada casi a otro mundo, espectadora privilegiada y silenciosa que teme moverse y romper el hechizo volviendo bruscamente a mi sofá. Y ahora, al pensar en ellos, no puedo evitar compararlo con mi lectura de "Seda" de Baricco, cuando decía "compraba y vendía, gusanos de seda" y uno se quedaba casi anclado a esas palabras. Las sensaciones fueron muy similares en esta lectura, sensaciones que, creo, perdurarán en mi memoria.

     La oficina de estanques y jardines es una novela ante todo hermosa en la que una mujer realiza un viaje como tributo a su difunto esposo y también por su honor pero, sobre todo, es un libro hermoso. Y es que, hasta la muerte cuando es bajo la mirada de una garza blanca, tiene algo que nos invita a mirar. Os invito a descubrir esta historia.

     Y vosotros, ¿también os sentís atraídos por los libros que hablan de otras culturas?

     Gracias.