martes, 19 de septiembre de 2017

Lo que habita dentro. Malenka Ramos


     "-Tenía miedo -afirmó Lisa-, Pero no era un miedo racional, si es que unos niños de once y doce años podían controlar ese tipo de sensaciones. Era un terror que iba mucho más allá y cuando entramos en la casa se acentuó."

     He picado, lo reconozco, cuando veo mucho un libro acabo por tener curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Lo que habita dentro.

     En el año 1987 un grupo de niños en un pueblo de Galicia entra a una casa vieja y deja salir lo que la casa oculta. Mueren dos niños y los supervivientes, ahora adultos, siguen sin conseguir deshacerse de las pesadillas. Han pasado muchos años y cada uno tiene su vida, lejos todas ellas del lugar que les vio nacer. Sin embargo, aquello que soltaron parece estar llamándoles así que tal vez sea el momento de volver y terminar lo empezado.

     Estamos en tiempos de "It" y quizás por eso me ha resultado aún más chocante esta novela cuyas similitudes con la famosa historia del payaso son abrumadoras. no sólo por "lo que destapan" sino en la estructura, primero niños y luego adultos, elegida para contar esta historia de terror. Sin embargo no será It la única que se le pase por la cabeza al lector, ya que hay encerrados unos cuantos guiños más a otras películas y series del género conocidas por cualquier aficionado, que nos iremos tropezando a medida que avancemos la historia. Supongo que la intención es hacer una suerte de homenaje, pero la sensación que se percibe es la de falta de originalidad, como si uno estuviera condenado a leer una novela en la que ya sabe de antemano que no va a encontrar nada nuevo. Me ha resultado curiosa, además, la forma de ambientar la novela que tiene la autora, ya que, si bien nos nombra en bastantes ocasiones el lugar en el que suceden los hechos, poco hay de gallego en la novela. Ni siquiera los nombres, más propios de una colonia de verano que de un pueblo español. Además considero que se le va un poco de las manos la parte ambiental a la hora de situarnos históricamente, no por mucho, pero es lo suficientemente cercano como para que el lector se de cuenta de esos pequeños detalles.

      En cuento a la estructura de la historia, los saltos en el tiempo no ocasionan un problema, están bien especificados y colocados, y la autora procura ir dando las pinceladas justas de lo que sucede como para mantener la tensión, aunque, eso sí, abusa un poco del dramatismo sin tener en cuenta que el lector puede terminar insensibilizándose por sobreexxposición. Con todo la trama es correcta y llega a un final con una cierta moralina que me resultó decepcionante, quizás porque esperaba algo más contundente que diera a una novela sosa de por sí, el toque de gracia que llevaba pidiendo a gritos desde el primer tercio de su lectura.

     Lo que habita dentro es una novela entretenida para lectores no demasiado exigentes que, tal vez, sea disfrutada como le sucede a otras del género, por lectores adolescentes mucho más que por el público adulto.

     Y vosotros que ayer no os pregunté, ¿qué libro tenéis entre manos esta semana?

     Gracias.
   

lunes, 18 de septiembre de 2017

Diario de un incesto. Anónimo


     "Uno de los terapeutas a quienes mentí era una mujer muy guapa cuyo padre había estudiado con Freud. Me caía bien hasta que tocamos el tema del incesto."

     Esta va a ser una opinión complicada de un libro complicado. Me ha parecido necesario porque aporta un testimonio, supuestamente real, valiente. Hoy traigo a mi estantería virtual, Diario de un incesto.

     Este libro es el testimonio en primera persona de una mujer ya adulta que sufrío abusos sexuales por parte de su padre desde los 3 años hasta los 21.

     Incesto: Relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio. (RAE)

     Diario de un incesto no es un libro amable. Tampoco es el libro de una víctima que busque la empatía o la comprensión del lector. Ni siquiera busca caer bien al lector. Ni lo hará. No es ese tipo de libro.
     Se trata en realidad del terrible testimonio de una mujer rota que no esconde ninguna de las cicatrices que le ha dejado en el cuerpo y el alma su pasado. Cicatrices que le fueron dejadas por el único hombre que debió protegerla: su padre. Así nos lo cuenta, y lo hace llamando a las cosas por su nombre. Relata como su familia lo conocía y no hacía nada, como incluso preferían engañarse. Tal vez por eso en este libro se desquita y una polla es una polla, y la sangre es sangre y los olores hieden y el castigo es terror. Como un desquite a todo lo que no le dejaron decir, lo que no pudo contar, lo que consiguieron que sintiera como una mancha en ella y escondiera del mundo

     Era demasiado tímida para sacar la lengua delante de nadie. ¿La gente se daría cuenta de que había....?

     Estoy segura de la polémica que va a despertar este libro, de la que ya ha provocado. Muchos estaréis pensando que ya Instrumental hablaba de abusos, que Emilia Pardo Bazán... pero permitidme que os corte antes de que sigáis razonando. Lo polémico del libro son sus palabras. Entra sin tapujo alguno en el terreno prohibido que está más allá del incesto, en las sombras que proyectan sus letras, en la niña que se acostumbra, que llega a sentirse abandonada cuando el padre no aparece, en si disfruta...  y se avegüenza.

     Mi padre es mi secreto.

     Ese es el golpe constante de una persona destrozada, de una mujer rota y marcada de por vida. Ese es el testimonio real que nos entrega confesando sus mayores miedos, sus mayores terrores. Aquellos que van más allá de lo físico y que se quedan en los sentimientos más oscuros que nunca dijimos en voz alta.

     Diario de un incesto es un cuento de terror antes de ser retocado en el que un niño sufre las peores pesadillas por parte de un monstruo que no se esconde en el armario. Nunca llegó Walt Disney ni apareció un príncipe azul a caballo, simplemente creció. Tal vez por eso Malpaso lo ha editado en color negro.

     A lo mejor todo lo que escribo tiene que ver con el hecho de que mi padre me violara antes de que supiera leer y escribir.

     Este es un libro muy difícil de recomendar, por muchos motivos. Principalmente porque no ofrece el consuelo de la ficción, no hay perdices que nos tranquilicen cuando cerramos el libro dejándonos ese sabor de boca a que todo está en su lugar. Es una historia dura sobre personas deshechas que acaban sufriendo consecuencias psicológicas que provocan rechazo en el lector. Pero aún así seguimos leyendo. En realidad es un libro terrible. Es magnífico. Es atroz.

     Gracias.

     En España el incesto no es constitutivo de delito salvo que se produzca en situación considerada como tal, es decir, ajena al consentimiento de una de las partes o como producto del abuso de un menor. Tras haber leído este libro, creo que esta frase me ha puesto la piel de gallina.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Paul Auster: "Un libro es más que las frases que lo componen"



     Tras siete años de silencio literario y coincidiendo con su setenta cumpleaños, este año llegaba a las liberías "4321 la nueva novela del escritor Paul Auster. En ella desdobla a un personaje, Archie Ferguson, hasta darnos cuatro versiones de su vida en las que lo inalterable será su nacimiento y su condición de hijo único del matrimonio formado por Rose y Stanley Ferguson. Es decir, el punto de partida. Con motivo de la aparición en las librerías de este título, de la mano de Seix Barral, fuimos invitados a la rueda de prensa ofrecida por el escritor en el Espacio Fundación Telefónica. Un lujo que, tras haber leído la novela en su versión original y también en la traducida al castellano, no iba a desaprovechar.

     Entra Auster y el silencio solo se ve roto por el ruido de las cámaras fotográficas y será él quien rompa el hielo con una pequeña broma. A primera vista impresiona por lo que hemos leído salido de este hombre, aunque no tarda en asomar la sonrisa a un rostro en que se comienza a adivinar el cansacio por los días ajetreados y también una chispa de humor en el fondo de su mirada.

    Elena, editora de Seix Barral, realizó una pequeña introducción, recordando que de 4321 se había dicho en el NY Times "Es un libro que contiene multitudes" cuando se publicara coincidiendo con el 70 cumpleaños de Paul Auster.

     Una vez acomodados Auster comienza dedicando un pequeño homenaje a John Ashbery, de cuya muerte se había enterado esa misma mañana a través de la prensa y del que dijo que "entregó algo nuevo a la literatura  norteamericana. Amigo suyo desde hacía mas de cuarenta años", por lo que la noticia era particularmente triste para él. Dejó, pues, la recomendación directa y abierta a todos los presentes y, por extensión, a todos sus lectores, de que nos acercásemos a sus letras. Reconocía él mismo la grandeza de su novela al explicar que "no puedo imaginar cómo sería 4321 en la gran pantalla, porque es demasiado grande. Necesitaría ser una serie de muchas temporadas, abarca demasiadas épocas, demasiadas cosas. Un libro es más que las frases que lo componen, más que la músicalidad de sus palabras".

      Habla Auster de la importancia de las letras en su novela, una novela que "trata de cuatro chicos idénticos que viven circunstancias diferentes cada uno." Pero reconoce que todos ellos mantienen una relación con las letras, la literatura está ahí a lo largo de la novela, y se detiene para explicar un momento en el que uno de los Archies ve como se produce un acercamiento a su padre mediante un poema de Elliott.
     Auster explicó el desarrollo de una historia aparentemente tan compleja de escribir: "Era consciente de estar escribiendo una historia sobre cómo se desarrolla la personalidad del ser humano. En los primeros veinte o veinticinco años nos sucede algo nuevo cada día que nos convertirá poco a poco en la persona que llegamos a ser de adultos. Y a la vez en las posibilidades que se abren ante cada decisión." Y concretando en 4321, "En realidad, la mayor parte de mis libros tardo mucho tiempo en desarrollarlos. Fue un proceso lento encontrar la forma adecuada para avanzar en esta novela. Una fórmula para una persona es fácil, pero en esta ocasión había cuatro variantes y yo sentía que necesitaba hacerlo así, así que tuve que profundizar mucho en lo que quería realmente contar para así poder llegar a la forma de hacerlo. Estaba muy excitado con la idea, el reto." Una idea complicada por la que había que preguntarle. "Yo no busco las ideas, llegó un día de golpe mientras desayunaba, delante de una taza de té y pensé.. puedo hacer esto.. o no... y empecé a pensar." En cuanto a que fueran precisamente cuatro los Archies, parece que lo tuvo más fácil "Cuatro era el número perfecto. Hay como una simetría en ese número: las cuatro estaciones, los cuatro elementos, los cuatro vientos... Si hubieran sido más temo que la extensión hubiese sido excesiva".

     Auster se muestra tajante a la hora de hablar de sus libros: "Yo no pongo etiquetas a mis libros. En ellos cuento historias, soy un escritor y mi trabajo es contar historias. No entiendo las interpretaciones místicas o filosóficas que otros hacen de ellas. Me limito a contar el mundo y lo que le sucede a la gente en él y también pasan cosas extrañas. En este caso se trata de las decisiones que tomamos en la vida, o las que no. Y también existe el azar. Uno puede hacer planes con la intención de llevarlos a cabo pero, de repente, algo sucede y uno no puede realizarlos. Puedes planear por ejemplo ir a dar un paseo por la ciudad, por una zona determinada, pero hay un árbol caído que te lo impide y cambia de repente la ruta. Y eso es precisamente lo que te hace conocer a una persona que llegará a ser tu mejor amigo. No hay un único plan, todo son cosas que pueden suceder así que nadie sabe lo que sucederá mañana. Así que esa es la dificultad realmente, representar un mundo en el que nadie sabe lo que va a suceder. Pero es que esa es la mecánica de la vida en realidad." Y deja el tema zanjado con un "No es un libro sobre universos paralelos. Simplemente esta era la forma perfecta para relatar loq ue yo quería. Un libro es solo un libro y Ferguson es un experimento sobre lo que le hubiera pasado en caso de tomar decisiones distintas en situaciones diferentes. No estaba buscando innovar." Una novela en la que ha invertido tres años y medio aproximadamente, "al principio escribía los domingos, pero luego me di cuenta de que escribía la novela con más edad de la que tenía mi padre cuando falleció, así que no podía perder el tiempo. No podía darme el lujo de no terminarla así que tuve que encontrar la forma de concentrarme para hacerlo. La empecé con 66 años y su proceso ha sido una liberación para mi."

     4321 sale a la venta coincidiendo, como decía, con el 70 cumpleaños del autor, Archie nace igualmente en un día 3 y del mismo año que Auster y además en el mismo lugar, así que la pregunta sobre cuánto hay de Auster en Archie, y sobre esas decisiones y esos momentos que han marcado vidas, era inevitable. "Yo no soy Archie, Ferguson tiene cosas mías, claro, pero no soy yo. Tenemos en común la cronología y que vive en la misma ciudad en que lo hice yo" afirmaba de una forma casi tajante, para luego explicar los momentos que cambiaron su vida y desarrollar esa afirmación "Cuando contaba con catorce años vi morir a un niño electrocutado por un rayo. Estuve con él durante una hora bajo una tormenta sin saber que ya estaba muerto. Durante cincuenta años me ha perseguido ese momento, y será posiblemente la experiencia más importante que he vivido. Y quien lo sepa se encontrará una escena similar en 4321, uno de los Archies," ligado a las letras en este caso tal vez como futura promesa, "cae muerto por un rayo. Pero ese es el destino de uno de los cuatro Archie Ferguson de la novela" nos tranquiliza para que no creamos que nos ha desvelado el gran final. "La otra experiencia fue conocer a mi mujer Siri" añade sin asomo de duda mientras explica que la conoció fruto del azar, ya que fue en una lectura de poemas a la que, en un primer momento, no tenía pensado acudir. "Desde aquella noche, llevamos 36 años juntos. Si no hubiera ido y no me hubiera quedado hablando con ella, mi vida habría sido muy diferente a lo que es." Lo que no dejó al azar fue el título de su novela, ya que en un primer momento iba a ser Ferguson, pero durante el proceso de escritura hubo unas manifestaciones en contra de la violencia policial por la muerte de un ciudadano afroamericano precisamente en la ciudad de Ferguson, y Auster decidió cambiar el nombre a su obra.

     Es toda una oportunidad poder escuchar a Paul Auster hablar de sus hábitos y su proceso a la hora de escribir y no tiene problema en afirmar que la escritura es un oficio solitario al que hay que entregarse, y que, una vez finalizada la obra, se siente cansado y vacío con la sensación de estar ante la última, aunque nos tranquiliza con un "Pero eso no puedo asegurarlo nunca". Y, en odo caso, hay una cosa que tiene bastante clara "No me dedicaría a viajar. España es el sexto país europeo que visito desde agosto. Cuando termine creo que me meteré en casa, cerraré la puerta y, excepto un viaje que ya tengo previsto hacer a México, no saldré de casa para nada. Lo necesito."

     Le cambia el semblante cuando se pone a hablar de la situación actual de Estados Unidos y su presidente, al que "jamás recomendaría un libro" porque no cree que lea. Auster en cambio si ha leído "todo lo que se ha escrito de las elecciones, y sigo sin entender por qué le votaron sesenta millones de personas." Y hace un llamamiento a los periodistas "que estén atentos a lo que pasa e informen. La poesía, la ficción, vendrá después, mucho después." Y si en su libro hay inmigración, también la hay en Estados Unidos, un país del que destaca "todo el mundo es inmigrante en Estados Unidos, excepto los indios que fueron asesinados por los colonos. América es una idea, una invención. Un lugar que permitió la llegada de cualquiera; blanco, negro o amarillo pero a la vez se ha construído sobre un pasado marcado por la Guerra Civil, por la esclavitud...". Y añade que, estando informado y también gracias a sus viajes, "he descubierto que los problemas son iguales en todas partes. En todos los continentes los hay y serán similares. No es lo mismo, claro, pero también por ejemplo en España tienen en este momento un tema encima de la mesa con el referendum."
     Como diferencia, en cambio, una anécdota. si bien no dudó en señalar el cambio que había supuesto el tener a un hombre de color en la Casa Blanca y pasar a Trump después de eso, confesó venir impresionado por el presidente de Finlandia con el que tuvo oportunidad de comer.

     Un placer, como decía, para esta lectora, poder disfrutar de la oportunidad de escuchar y plantear mis preguntas a un escritor de la talla de Paul Auster, a quien llevo años leyendo.


     Gracias a la editorial Seix Barral por proporcionarme la posibilidad de este encuentro y, como siempre, gracias a todos los que os pasáis por aquí.

jueves, 14 de septiembre de 2017

El niño que robó el caballo de Atila. Iván Repila


     "—Parece imposible salir, dice. Y también: Pero saldremos. El bosque limita al norte con una cordillera y está rodeado de lagos tan grandes que parecen océanos. En el centro del bosque hay un pozo. El pozo tiene unos siete metros de profundidad y sus paredes irregulares son un muro de tierra húmeda y raíces que se angosta en la boca y se ensancha en la base, como una pirámide desocupada y roma. Su lecho gorgotea el agua oscura que se filtra desde venas remotas hasta las galerías que afluyen al río, dejando un poso terrizo que nunca se detiene y un fango moteado por burbujas cuyo chasquido devuelve al aire el perfume de los eucaliptos."

     Leí esta novela hace ya unos cuantos años. Tiempo después la editorial que la publicaba desapareció y, cuando me enteré de su reedición revisada, me anoté la fecha. Hoy traigo a mi estantería virtual, El niño que robó el caballo de Atila.

     Grande y Pequeño es una forma habitual para situar el puesto de los hermanos en la jerarquía del hogar y así llama el autor a los protagonistas de la novela. Están en el fondo de un pozo y así les conocemos. Un lugar terrible del que parece imposible salir, pero en el que tampoco quieren morir, así que se alimentan como pueden.

     Iván Repila tiene tres títulos que yo conozca en su cartera de escritor. Los tres distintos, al menos en líneas generales. Aunque luego en una búsqueda de esas que vienen siendo habituales entre los lectores encontremos que este y Prólogo para una guerra tienen protagonistas masculinos, dos, o que su estilo siempre vendrá marcado por lo visual, lo directo... pero en sus argumentos, trama..nada que ver.

     Esta es una historia de supervivencia, de superación de instintos y de pérdida. El autor no da tregua a un lector que comienza conociendo la situación en las primeras líneas: hay dos niños en el fondo de un pozo. Nos convierte en espectadores de ese cautiverio, impotentes, consiguiendo que perdamos la esperanza antes que los niños. Aunque ellos irán perdiendo por el camino otras cosas, como su inocencia, su infancia. Más Grande que Pequeño, casi podemos ver como se apaga aquello que fue: un niño.Y también vemos como su infantil naturaleza parece negarse a desaparecer del todo, y como afloran los instintos más básicos de los seres humanos; las necesidades, la supervivencia, los anclajes al mundo para evitar...
     Iván Repila no necesita muchas páginas y tampoco adornos para contar su fábula. Y nos da una bolsa, la bosa de comida de dos niños que comen gusanos y raíces, pero que es la bolsa de mamá. Y de este modo esta novelita se convierte en un cuento para adultos en el que cada cual es libre de hacer su propia lectura y también su propia interpretación. Una vez hecha la interpretación, a la que iremos llegando sin problemas hacia la mitad de la novela, nos encaminaremos hacia un final en el que el autor opta por dar una última sacudida y que ha provocado tantas filias como fobias. Yo lo tengo claro, es una novela de naturalezas y miserias que, pese a lo claustrofóbico del escenario, podríamos representar en una visión mucho más ámplia. Lo que no os diré es qué fue mi clave durante la lectura, creo que es uno de esos libros en los que cada cual tiene la suya. E Iván no hace trampas, todas están siempre a la vista.

     El niño que robó el caballo de Atila me gustó en una primera lectura y ha ganado en esta segunda. Animáos. Olvidad las comparaciones que siempre se hacen en este tipo de novelas, con los mismos nombres, los mismos títulos, casi hasta el mismo orden. En este caso, dejad todo eso de lado porque estamos ante una novela que lo vale por sí misma.

     Comentaba que hace años leí este libro en una edición diferente y que ahora me he comprado esta nueva edición. Es uno de mis placeres lectores, comprar distintas ediciones de algunos libros. Y vosotros, ¿podéis confesar alguna manía lectora?

     Gracias.

     PD: El caballo de Atila se llamaba Othar, pero pocos lo saben y en realidad a casi nadie le importa cuál era su nombre.

martes, 12 de septiembre de 2017

El Ejército de los Sonámbulos. Wu Ming


     "Aguileñas como picos de rapaces, rojas por el frío matutino, granujientas y tumefactas por el mucho beber; aplastadas por un espadazo recibido de plano cuando servían a la patria o celebraban al dios Baco; torcidas por un puñetazo certero encajado mientras se disputaban un hueso, moneda o la raja de una mujer; mutiladas por el mandoble de un acreedor o de un asesino torpe; anchas y rubicundas, de orificios enormes y cavernosos."
   
     Luther Blisset fue un delantero del Milán de origen jamaicano cuyo nombre fue utilizado por un grupo de escritores para firmar sus obras. Se hicieron conocidos por su novela Q, sin ocultar que trabajaban bajo seudónimo. En 1999 Luther Blisset, el seudónimo, muere, y aparece Wu Ming. Tenía curiosidad, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El ejército de los sonámbulos.

     Estamos en 1973 y Luis XVI está a punto de ser guillotinado. La guillotina infunde terror y la ciudad bulle entre partidarios y conspiradores. Pronto el terror será Terror. Y en este ambiente conocemos a d'Amblac, médico discípulo del mesmerismo, Marie Nozière una mujer que lucha por la iguadad entre ambos sexos, un actor llamado Modonesi que oscilará entre Scaramouche y Goldoni y veremos como se mezclan con un buen puñado de personajes reales a los que todos conocemos como Marat o Robespierre.

     Para quien siga con curiosidad, Wu Ming significa anónimo en el idioma mandarín, tras este nombre se ocultan, que no esconden ya que es fácil acceder a quienes son, cuatro escritores italianos que no tienen ningún problema a la hora de realizar giras promocionales, firmar libros o incluso distribuirlos vía su propia web bajo licencia common. Conocido todo esto, casi más como anécdota que como necesidad, vayamos con la novela, que se aleja también de las normas básicas no escritas de lo que conocemos como novela histórica.


     Lo que primero nos llama la atención cuando comenzamos a leer, es su estructura. Dividida en actos y escenas, como si se tratara de una obra de teatro, el colectivo Wu Ming nos deja una novela atípica ambientada en un momento convulso de la historia europea combinando personajes reales y ficticios en este conjunto de estampas de una época que nos permitirá decidir cuál de todos ellos es nuestro personaje protagonista favorito. Es de suponer que escribir una novela con semejante estructura tenga un motivo concreto y quizás sea la percepción que el lector tiene a medida que avanza de estar ante un relato coral de trovadores que pueblan una misma época. Eso provoca un dinamismo en la narración, una facilidad a la hora de avanzar, que se aleja de aquellos textos lentos y terriblemente descriptivos que pueblan la etiqueta de novela histórica. Se adentran entonces en el terreno fantástico con pies de plomo, sin despegarse del suelo del todo para no perder a detractores, y comienza una epidemia de sonambulismo que aniquila la conciencia y que, a buen seguro, os habrá hecho pensar en el anteriormente citado mesmerismo, pero no me pronunciaré al respecto ya que es una novela cuya lectura se convierte en un placer ya que los autores no tienen problema alguno en imprimir aunque sea a ratos, ritmo de thriller a esta novela que se acerca también por momentos a aquellos textos de antaño que hablaban de mosqueteros.

    Si siempre he defendido que me parece muy complicado escribir un texto a cuatro manos que mantenga su homogeneidad, no quiero ni pensar en la locura que ha de ser escribir lo a... dos por cuatro... ¿ocho manos? Una auténtica locura. Sin embargo, y como ya sucediera con Q o con 54, más allá de la curiosidad por la forma en que se concibe y escribe El ejército de los sonámbulos, mi recomendación se basa en una lectura disfrutada. Animáos a experimentar  luego contadme.

     Y vosotros, ¿Qué opináis de los libros escritos por más de un autor?, ¿también os suena complicado?

     Gracias.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Celeste 65. José C. Vales


     "Es cómodo —pero injusto— culpar de todos mis problemas a las polillas. Laurine decía que mis nervios y mis angustias vacías tenían su origen en «esos bichos asquerosos», que era su modo amable de describir a los lepidópteros, los pirálidos, los geléquidos, los tineidos y los tortrícidos. Laurine despreciaba lo que desconocía y, en muchos casos, también lo que conocía. No creo que un profundo estudio entomológico de la Tineola bisselliella hubiera despertado en ella la admiración que este insecto merece: para Laurine siempre había sido, y siempre fue, «esa maldita larva» que se comía las camisas y los manteles de tela. «Y a ti te están comiendo el cerebro igual que a mí me comen las servilletas de la tía Mildred que...». A Laurine no le gustaban las polillas ni los insectos en general."

     Tenía curiosidad por los caminos que tomaría Vales tras Cabaret Biarritz ya que la diferencia de tonos y estilos entre su primera y segunda novela, son más que notables. Hoy traigo a mi estantería virtual, Celeste 65.

     Conocemos a Linton Blint, un hombre gris y entomólogo brillante, con un carácter que le hace asemejarse a una polilla. De hecho, toda la vida a escuchado lo insignificante que es. Posee una fábrica de pesticidas, que matan bichos, un está casado con una mujer que le valora tanto como al citado insecto. Con una vida así, y siendo un hombre cargado de inseguridades, lo extraño es que termine convirtiéndose en Nigel, huesped del Hotel Negresco, en Niza. Descubriremos qué le lleva a Niza y también los avatares que allí le suceden y que comienzan el día que se abren unas puertas correderas de su habitación para dejar paso a otra huésped del hotel, Celeste, que irrumpirá en su baño y su vida sin pedirle permiso alguno.

      Con Celeste 65 Vales decide seguir en Francia, mantiene el tono desenfadado, y continúa con Los pecados estivales que ya comenzara en Cabaret Biarritz. De hecho, mi primera sonrisa durante la lectura, fue encontrarme esta referencia en la novela que me llevó a recordar aquellas reflexiones sobre pecados cometidos y expiados o no que nos dejara Miet. en esta ocasión, el encargado de contar la historia será Linton Blint, una suerte de genio despistado que me ha recordado en algunos momentos a las reflexiones peregrinas de Woody Allen en alguna de sus películas. Un hombre insignificante que se considera insignificante y que ha decidido ver el mundo desde esa perspectiva. Una perspectiva que se tiñe de pequeñas ironías, críticas veladas bajo un peculiar sentido del humor y un mensaje claro para el lector: nada es lo que parece, por mucho que este hombre se empeñe en vivir así. Y es que, qué mejor lugar que un gran hotel en Niza, el año 1965, los cortejos y funciones representados en esos lugares por la alta sociedad y un estrambótico protagonista, para ofrecer una novela de intriga en la que se mezclan espías, engaños y, por qué no, amor. Y todo ello girando alrededor de Celeste, una mujer de pies vendados, sonrisa radiante y muchas, muchas peculiaridades.
     Si tengo que intentar ponerle una etiqueta a la novela, no me queda otra que sacarme de la manga la de novela pop, porque es justo la que encaja en lo que nos ha dejado Vales. La mentalidad, la despreocupación aparente, la importancia de la música, las ajedrecísticas gafas de la protagonista... todo me lleva a ese término en un año marcado por los Beatles. En cuanto al estilo, es ágil y dinámico, cargado de las reflexiones de Nigel que nos explicará desde la parte de una tela de araña que resulta pegajosa hasta esa curiosa habilidad de las mujeres para colocarse una toalla cubriendo su cuerpo y que jamás se caiga, regado con percepciones sobre sí mismo y sus propios sentimientos. De este modo dudaremos de si será capaz de salir del enredo en el que el autor ha decidido meter a este pobre hombre o si, finalmente, será tal y como vaticinaría el propio Linton si se le preguntara: un verdadero desastre. De ahí la descripción de genio despistado que parece no saber por qué motivo suceden las cosas pero continúa en su avance.

     Me ha gustado Celeste 65, me he divertido mucho y, pese a que seguramente sea la más extensa de las novelas de José, es la que menos me ha durado. Si la especialidad de su protagonista fuera otra distinta a la entomología, y le preguntásemos por la novela, estoy casi segura de que diría que tiene un regusto a eglefino, un pez que seguramente desconozcáis la mayoría pero que era usado para cocinar una famosa tortilla dedicada a Arnold Bennett y es que, sin llegar a parecerse, me he tropezado un par de veces con su fantasma durante mi lectura. He tomado buena nota, para preguntarle por ello al autor, y también por los pecados o su gusto por nuestro vecino país.

      Celeste, con o sin el 65, ya sea el personaje o la novela, es divertida, burbujea y se escurre entre los dedos. Animáos.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.