miércoles, 16 de agosto de 2017

La matanza de Rechnitz. Sacha Batthyany


     "Todo empezó un jueves de abril, unos siete años antes de mi viaje a Buenos Aires. Yo trabajaba por entonces en la edición dominical del Neue Zürcher Zeitung. Fue a primera hora de la mañana. Apenas habían llegado unos pocos. Todo estaba en calma. Me encontraba escribiendo un texto sobre un donante holandés de esperma cuando una vieja compañera, que por lo general no hablaba mucho conmigo, puso sobre mi escritorio una página de periódico y me preguntó:     
     —Pero ¿qué clase de familia tienes tú?"

     Va a ser esta una reseña atípica tanto por el tema como por el libro que traigo, en sus formas y en su contenido. Hoy traigo a mi estantería virtual, La matanza de Rechnitz.

     En la noche del 24 al 25 de marzo de 1945, víspera del Domingo de Ramos, Margit Thyssen, multimillonaria alemana, y su marido el conde húngaro venido a menos Ivan Batthyany, celebraron una fiesta. En ese momento tenían en los sótanos de su castillo a unos 600 judíos que trabajaban en la fortificación del lugar llegados tras una de esas largas marchas. A la fiesta se sabe que acudieron entre 30 y 40 personas, todas ellas vinculadas al nazismo, ya fueran políticos, policía, Gestapo, SS o Juventudes Hitlerianas. La fiesta se prolongó hasta altas horas de la madrugada.
     Tras la cena, los 200 judíos elegidos por estar en peores condiciones de entre todos los hacinados, fueron desnudados y metidos en los establos. Se repartieron armas entre los asistentes a la fiesta, y comenzó la terrible atracción principal. Una vez finalizada, los invitados volvieron a los salones a seguir bebiendo y bailando, conocedores de que el Ejército Rojo se encontraba a unos 15 km del lugar. También hubo judíos que tuvieron que cavar tumbas, y que luego fueron exterminados. En realidad, todos ellos habían sido sacados de campos de concentración y ya muchos de ellos habían perecido durante la larga marcha desde Budapest al terrible castillo.

Castillo de Rechnitz, lugar de la fiesta.

     Una vez más me quedo con su título original, ya que considero que la conversión, que no traducción, al castellano, puede llevar a engaño al lector.
     Und was hat das mit mir zu tun? se pregunta a sí mismo el autor en el título original, ¿Y qué es lo que tiene que ver esto conmigo?, frase que veremos reflejada a lo largo del libro en muchas ocasiones. Porque el libro trata justamente de eso. De cómo un hombre se entera de que esa tía a la que iba a ver de niño es en realidad la organizadora de una terrible velada, que ocupó titulares como monstruo hace muchos años y lo que le supone ese descubrimiento. De este modo, una vez descubiertos los hechos, el autor escribe esta obra de no ficción en la que hay saltos y reflexiones suficientes como para no poder considerar que tiene la estructura de una novela al uso. Le acompañaremos por tanto durante sus investigaciones, desde la aldea de los Batthany a la llegada de los nazis, pasando por el matrimonio más con la prosperidad que con el amor. Seremos testigos de todas las culpas de la familia en una trama que va derivando poco a poco hacia la autoficción, ya que el propio autor será quien se pregunte qué culpas hereda él como tercera generación de unos hechos tan terribles. Mediante viajes y un diario, avanzará descubrimiento a descubrimiento, no sólo de un hecho terrible que queda en uno más entra la maraña de dejación, reflexionando sobe las consecuencias que tiene cada acto cometido, o la omisión del mismo. Porque hay también pecados que son por omisión y es ahí justo cuando el lector se ve obligado a mirar a su alrededor en un mundo en el que, tal vez ya no existan campos de concentración, pero sí que parece que poco a poco va consiguiendo olvidar a los refugiados que siguen en mitad de ninguna parte. De hecho otra de las partes que me han llamado la atención de esta lectura es esa, el mirar hacia otro lado, pero no sólo de quienes tienen un vínculo con los culpables, hay muchas maneras de no mirar, de no querer saber, estés del lado que estés.

     El resultado es un gran libro cuya traducción corre a cargo de Aramburu y a la que pongo como única pega, buscar el impacto y perder la importancia del significado del título original. Me ha parecido una lectura espeluznante y magnífica pero, sobre todo, necesaria. Porque los pecados se perdonan, pero nunca se olvidan. Y luego está la culpa, ¿esa culpa se hereda?

     La realidad tiene la mala costumbre de superar a la ficción y eso me hace recordar una frase que escuché de boca del escritor Félix G. Modroño a propósito de uno de sus libros. Venía a explicar que a veces, el trabajo del escritor es coger la realidad y deformarla hasta convertirla en algo verosímil. Ante sucesos como estos, no queda otra que darle la razón. Y vosotros, ¿sois lectores de no ficción?

     Gracias.

martes, 15 de agosto de 2017

La casa entre los cactus. Paul Pen


     "Rose abrió los ojos con la certeza de que había ocurrido algo malo. Deslizó la mano sobre el colchón para avisar a su marido. 
      —Elmer —susurró. 
      Él se giró hacia el otro lado.  
     —Despierta. —Le pellizcó la espalda—. Ha entrado alguien en casa. 
 Elmer respondió con un ronquido, se apropió de la sábana. 
      Rose bajó de la cama. Caminó hacia la puerta de puntillas, pisando el suelo donde no crujía. 
     Pegó la oreja a la madera. 
      Se oyó a sí misma tragando saliva."

     En mi búsqueda de la novela del verano, me decidí por un autor que ya se ha hecho un nombre en este tipo de libros, Paul Pen. Y es por eso, que hoy traigo a mi estantería virtual, La casa entre los cactus.

     Rose y Elmer viven con sus cuatro hijas en mitad del desierto de México. Son norteamericanos, pero parecen haber optado por una vida retirada en la que él trabaja en una gasolinera y ella se queda en casa con las niñas, que ni siquiera salen de sus terrenos para ir a la escuela, ya que reciben clases a domicilio. Además, las pequeñas son gemelas, pero se turnan de tal modo que la profesora cree que da clase a tres niñas, en lugar de cuatro. Por las noches escuchan música junto a la tumba de la hija mayor del matrimonio. Su vida es una tranquila rutina que se verá interrumpida con la llegada de un joven que dice ser viajero solitario llamado Rick. Su llegada lo cambiará todo en esta casa.

     Comenzaba diciendo que, buscando la novela del verano, he apostado esta vez por un nombre conocido. Paul Pen se hizo conocido con su primera novela, El aviso, que pronto podremos ver en la pantalla. Y con El brillo de las luciérnagas afianzó su lugar en los estantes. Por eso busqué La casa entre los cactus como opción de novela entretenida y bien construida que me hiciera olvidarme del mundo al menos unas horas.
     Pen juega, al igual que en sus anteriores libros, con los secretos. Desde las primeras páginas somos conscientes de que hay algo que falla en esa imagen que nos está presentando. Algo sucede en la casa, y algo sucede con esa visita. Apenas han pasado treinta páginas y el autor ya ha conseguido captar la atención del lector más distraído en busca del truco. Si es que lo hay. Y, si habéis leído otros títulos del autor, sois conscientes que que siempre hay truco. Es una de las marcas de la casa en sus novelas, uno de sus "enganches". Y funciona. Avanzamos por la historia en una novela en la que no hay grandes descripciones porque lo importante es no perder al lector, que no se aburra. Por eso, sin ser una novela de acción, Pen no deja de ir dando pequeños datos que mantengan nuestro interés. Incluso se permite el lujo de descubrir el gran misterio un puñado de páginas antes de terminar la novela y, aún así, seguir manteniendo dicho interés en su historia, cerrando flecos, tapando los pocos agujeros que pudieran quedarle.
     Consigue, con su estilo directo y casi desnudo, que el lector tenga la sensación de estar viendo una película en un marcado uso de eso que ahora llaman lenguaje cinematográfico y que no es más que dar los rasgos más característicos de las cosas, aquellos que todos conocemos e identificamos de tal forma que con una parte, componemos el cuadro completo. Todo está pensado para que tengamos la sensación de lectura fácil, para que la historia no pare y nosotros no tengamos tampoco ganas de detener la lectura hasta llegar a una resolución solvente que busca confirmar las sospechas del lector, dejarle contento por encima de sorprenderle. Algo que, tengo que confesar, agradezco. De hecho creo que las sorpresas en este tipo de novelas están tan sobrevaloradas, que a veces estropean una historia.

     La casa entre los cactus es un page turner veraniego que hará pasar unas cuantas horas entretenidos a los lectores que busquen un libro que no les exija nada más que sentarse, y disfrutar de una novela de intrigas y secretos. Sin más aspiraciones, cumple perfectamente su misión.

     Y vosotors, ¿cuál diríais que está siendo vuestra novela del verano?

     Gracias.

lunes, 14 de agosto de 2017

En un bosque muy oscuro. Ruth Ware


       "Corro.
     Corro a través de los bosques iluminados por la luna: las ramas me desgarran la ropa y los pies se me enredan en los helechos cargados de nieve."

     Este año parezco empeñada en encontrar el boom del verano antes de que me lo cuenten, y por eso voy leyendo aquí y allá esas novelas que se venden como adictivas con mayor o menor fortuna. Hoy traigo a mi estantería virtual, En un bosque muy oscuro.

     Leonor se despierta arañada y magullada en un hospital. No tiene muy claro lo que le ha sucedido, pero sabe que ha sido algo serio. Su cerebro le envía recuerdos fragmentados de una despedida de soltera en una casa extraña con gente a la que apenas conocía. A la novia hacía diez años que no la veía. Y sin embargo fue. Y ahora está en un hospital escuchando hablar en voz baja sobre un muerto.

     Esta novela, contada en dos tiempos, comienza en el hospital y va utilizando el recurso del flash back para relatarnos la historia hasta llegar al punto de partida y, a partir de ahí, dar la resolución. Sigue la moda actual de poner personajes femeninos (y en este caso un hombre homosexual también), que empiezan a superpoblar este tipo de libros, como si de este modo, consiguieran más lectores del género aunque sean novelas que suelan quedarte en la superficie de lo que yo considero un argumento sólido. En este caso, la historia es intrigante y el misterio es desvelado en las últimas páginas, buscando así que el lector  necesite un capítulo más antes de cerrar el libro. De hecho, la autora juega a los misterios, empezando por el de "qué es lo que realmente sucedió", pasando por "a quién le sucede qué" y finalizando por "quién es responsable de cada cosa". Los personajes, definidos a golpe de cliché y con una clara intención de captar al público joven en una novela adulta, satisfacen al lector poco exigente que pronto conoce lo necesario para diferenciarlos y avanzar, aunque en realidad sus motivaciones no son más que pequeños bocetos superficiales. De este modo, y como si estuviéramos en el último curso de instituto, tenemos a la popular, su sombra, el gay, la sarcástica gay y la apocada. Y con eso y unas referencias poco sutiles a Hitchkock y Christie, Ware consigue la atmósfera teatral que parece ir buscando desde el principio. Y es que, evita deliberadamente el realismo, utilizando un escenario con una casa a medio describir que no terminamos de comprender del todo y que a mi me ha recordado a aquella llena de cristales que salía en una película titulada 13 fantasmas.

     Tengo que decir que el argumento no está mal llevado y que Ware busca, desde las primeras páginas, ir dejando pistas para que no tengamos la sensación de estar ante un final de esos que parecen sacados de la chistera de un mago. Y lo consigue, apetece leer y continuar página tras páginas desvelando los misterios sobre lo acontecido ante una protagonista que parece no poder recuperar la memoria sobre sus últimas horas. Incluso el final es matemáticamente correcto. Sin embargo, la literatura y las matemáticas son materias diferentes y no podemos evitar la sensación de que la autora alarga esa pérdida de memoria para conseguir veinte o treinta páginas extra en un libro, por lo demás correcto. Exactamente igual que sucede con su final, ya que, una vez terminado, cuando uno hace esa revisión general de la novela y piensa en el conjunto... ahí es cuando pierde puntos. No por agujeros en la trama, sino por credibilidad. La historia de Ware se tambalea y su novela se queda en una lectura más para pasar los días estivales junto a la piscina. Uno de esos libros que salen todos los años, y que en algunos casos incluso podemos ver en la gran pantalla, pero que se leen con la misma facilidad con la que pasan al olvido..

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 10 de agosto de 2017

Últimos tragos. Graham Swift


     "No es un día normal.
     Bernie tira una pinta y me la pone delante. Me mira, desconcertado, con su cara flácida y perruna, pero ve enseguida que no estoy para chácharas. Estoy aquí, cinco minutos después de la apertura, precisamente para esto: para una pequeña y silenciosa conferencia mano a mano con una jarra de cerveza. Me ve la corbata negra, a pesar de que ya han pasado cuatro días desde el funeral. Le doy un billete de cinco libras."

     De todas las posibles vías para llegar a un libro, la mejor es la recomendación directa de otro lector. Así llegué yo a este libro, gracias a la recomendación de uno de esos lectores solventes que todos tenemos cerca (llamado Bernie en este caso), y es por eso, que hoy traigo a mi estantería virtual, Últimos tragos.

     Conocemos Jack, Ray, Lenny, Vic y Vince, cuatro hombres inseparables. Solo que Jack ha muerto de cáncer, y su último deseo fue que sus cenizas se arrojaran en el muelle de Margate. Su mujer Amy no irá a cumplir este deseo, cosa que si harán los cuatro hombres restantes. Este libro trata de ese camino, de la vida de estos hombres con sus momentos buenos y sus traiciones.

     Qué difícil es a veces hacer una buena traducción. Un buen ejemplo es Últimos tragos, un título que habla seguramente de las últimas copas que se toman sin especificar más y que, sin embargo, tenía mucho más sentido en inglés, Last orders. Last orders es la última ronda pero también las últimas voluntades, es el comienzo de la novela, o la última copa tomada con el finado, pero también es la voluntad última del difunto. Y, sobre todo, es un juego de palabras que deja al lector una pista importante: esto, lector, no es un melodrama, pese a que la muerte en sí, lo sea.

     Dicho esto, la muerte y las despedidas son un tema recurrente en la literatura. Cuatro hombres despiden a un quinto, cuatro voces diferenciadas realizan un último recorrido en el que rememoran vidas, hasta aquí nada original. De hecho, ya lo hizo Faulkner en una de sus mejores novelas, Mientras agonizo, una novela que planea sobre esta como si Swift le hubiera querido realizar un homenaje. No sólo en la trama, a veces incluso en las formas, y obtuvo además el Booker Prize en 1996.

     Swift dará voz a estos hombres mediante diálogos o monólogos internos que los irán desnudando delante del lector. Sabremos que Vince es un huérfano de guerra adoptado por Jack y Amy, y que Víctor, Lenny y Ray estaban unidos a Jack, por ejemplo, por sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial. A partir de aquí, el autor nos escribe una novela que no teme caer en clichés, de hecho, a veces parecen ser el gatillo para conseguir la sonrisa del lector pese a la aparente seriedad del tema que trata la novela. Y para ello, usa una clase media baja, otorgando a sus protagonistas voces perfectamente diferenciadas para el lector, y un universo reducido en el que movernos. Las pequeñas personas, con pequeñas vidas, esas que puede tener cualquiera que no haga mucho ruido ni aparezca en los libros de historia.
     No es un día normal, comienza la novela. Promete. Nos hace un resumen de lo que va a suceder y emprendemos un viaje en coche en el que comenzamos a ver la historia, a profundizar en vidas de amores, matrominios que funcionan o no, hijos, secretos y familias que se acaba convirtiendo en un retrato social ante los ojos del lector. Y también sabremos por qué Amy no acude a la cita de estas últimas voluntades, que no me he olvidado de ella.

     Sí, no cabe duda de que hay melodrama en lo que Swift nos relata, como lo hay en casi cualquier vida. Pero también hay un amplio espacio para las sonrisas. Merece la pena.

     Y si he comenzado diciendo que me gustan los libros recomendados por lectores, ¿me podéis recomendar un libro que os haya gustado últimamente?

     Gracias.

martes, 8 de agosto de 2017

Baby Doll. Hollie Overton


     "Un cerrojo de seguridad tiene un sonido muy concreto. Lily era una experta en reconocer determinados sonidos: el crujido de los tablones del suelo que indicaba su llegada, los ratones correteando por la superficie de cemento en busca de comida. Pero siempre estaba preparada para el sonido del cerrojo, para el roce de metal contra metal. El cerrojo estaba empezando a oxidarse, razón por la cual él siempre tenía que intentarlo varias veces. Inevitablemente, sin embargo, el clic acababa oyéndose, ese sonido que significaba que estarían atrapadas otra semana, otro mes, otro año."

     Si hay un momento adecuado para sacarse de la lista de pendientes las novelas piscineras, es el verano. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Baby Doll.

     Conocemos a Lily el día que escapa de su cautiverio junto a su hija Sky. Fue secuestrada hace ocho años y no ha perdido la cuenta de uno solo de los días que le han sido arrebatados de su joven vida. Huye y se adentra en la noche hasta llegar a su casa, en la que la recibe una asombrada madre. Lily tendrá ahora que luchar por recuperar la vida que perdió, aceptar que su hermana gemela está esperando un hijo de su novio del instituto e intentar encerrar al hombre responsable de su secuestro y tortura.

     Entramos dentro de los subgéneros que se han ido etiquetando dentro de la novela negra y vamos a una historia protagonizada por mujeres, ya que todo el peso de la trama lo soportan las gemelas Lyly y Aby, y su madre, Eve, Overton opta por comenzar la historia donde otros la terminan, aunque ya no es novedoso ya que, quien más quien menos, conoce otros títulos como La habitación que partían de este mismo punto. Tampoco busca giros sorprendentes, ya que conocemos en todo momento al autor del infierno por el que pasa la protagonista, que es, como suele suceder en la vida, quien menos se lo espera su entorno. Entonces, ¿de qué trata la novela? Bien, Overton lo que hace es hablar del periodo de integración de quien ha pasado un largo tiempo en cautiverio, de una chica cuyo mundo se vio reducido a un infierno constante y de cómo le afectó eso a su entorno más cercano. Nos da también una muestra de cómo reacciona la sociedad y, sobre todo la prensa, ante la posibilidad de explotar el morbo. Como ya he dicho, serán los personajes femeninos y el discurrir de tres vidas que se rompen ante una tragedia las protagonistas de la novela, aunque el captor, no solo tiene voz propia, sino que también protagoniza una parte interesante de la misma, ya que seguiremos sus razonamientos desde el momento de la fuga de su baby doll.
     La autora además tiene el acierto de utilizar varias voces en la novela, voces que identificaremos fácilmente ya que, aunque su tono es prácticamente el mismo y eso podría dar pie a confusiones, vienen identificadas en la cabecera de cada capítulo. Todo por facilitar la lectura de un libro que, pese a estar cargado de abusos y torturas, no detalla absolutamente ninguno para proteger al lector más sensible. Está claro que busca el entretenimiento fácil, la distracción, y lo hace sin abusar de los cliffhanger, las sorpresas de dudosa credibilidad o las soluciones sacadas de la manga. Aunque, también es cierto que para conseguirlo sacrifica el trabajo en profundidad de los personajes o la diferenciación de sus voces.

     El resultado es una novela entretenida que busca desmarcarse un poco de lo habitual pero sin correr grandes riesgos. No es alta literatura, ni va a pasar a la historia... pero tampoco se lo pide nadie. Cumple lo que promete, sin más pretensiones.

     Y vosotros, ¿qué opináis de la proliferación de etiquetas que subdividen los géneros y subgéneros? Personalmente, me parece excesivo.

     Gracias.

lunes, 7 de agosto de 2017

Europa Central. William T. Vollman


     "Le dijeron: Un idealista como tú debería ser un miembro del Partido.
     Sonrió al instante con una sonrisa desprovista de tres dientes. La furia desplegó las alas en su pecho.
     De modo que se hizo nazi. Alzó el brazo derecho. El siguiente paso sería solicitar el ingreso en las SS. Aquello fue tan fácil como acorralar al siguiente judío."

     Tenía muchas ganas de leer este libro, pero conseguirlo ha sido casi una odisea. Su lectura me ha llevado más de lo habitual, y no solo porque supera las ochocientas páginas, sino porque es un libro para paladear. Hoy traigo a mi estantería virtual, Europa Central.

      Nunca hubo sinopsis más sencilla y a la vez más complicada. Europa Central es una novela que encadena una serie de narraciones sobre lo sucedido en Europa entre 1914 y 1975. Principalmente, lo sucedido en Rusia y Alemania. Y, principalmente, en los años de la Segunda Guerra Mundial. Conoceremos a un montón de personajes, pero de todo ellos, destacaría al compositor ruso Dmitri Shostakovich, al documentalista Roman Karmen y a Elena Konstantinovskaya, mujer que ambos compartieron.

      Vollman concibe su novela como una serie de relatos encadenados y ordenados cronológicamente en los que, aunque cambie la voz narrativa, jamás lo hacen las formas. De este modo consigue una unidad total en su novela, y el lector se siente cómodo en ella desde las primeras páginas. Es fácil, ya en sus comienzos, percibir que uno no está ante una obra habitual de estas que hablan de la guerra, como ya hiciera Vida y destino, a través de la vida de una persona. Vollman es mucho más ambicioso, y su novela, en la que Hitler y Stalin son tan importantes como prácticamente ausentes, abarca no sólo más tiempo, sino también una percepción más amplia de la realidad. Supongo que, en realidad, Europa Central trata de las personas que vivieron esa época quedando atrapadas en un momento histórico francamente complicado. Muchas de ellas tomando decisiones o jugando papeles que jamás hubieran pensado. Conocemos de entrada a Kurt Gerstein, devoto cristiano encargado del gas en los campos de exterminio, ¿hace falta dar más pistas sobre la historia de este hombre? En realidad sí, porque solo Vollman sabe contar una historia que se basa en detalles, en mirar alrededor para poder ver dentro. ¡Y aún seguimos en las primeras páginas!
     Aparecerán muchos más personajes, generales, pintores, poetas... pero Shostakovich se alza entre todos ellos en medio de esta historia de fanatismos, afiliaciones y, por supuesto, actos de resistencia. Porque no olvidemos que estamos entre nazismo y comunismo, en un contexto en el que el libro acaba por tener una trama que hablará desde las maquinaciones preguerra hasta la situación política de un Berlín dividido. Y, entre todo esto que ya de por sí hace interesante el libro, conocemos a Dmitri y buscamos su música en youtube, porque descubrimos a un personaje fascinante, una mente divergente en cuanto a música, política, filosofía, un hombre que parece relatar su interior en la música que compone como forma de expresión viva.Shostakovich deslumbra como también lo hace Vollman con su particular forma de escribir en la que vemos a la Unión Soviética y Alemania en estas historias de la historia cargadas todas ellas de ideología y momentos. Muchos conocidos como el Holocausto, el Babi Yar o Stalingrado; otros menos conocidos (al menos para mi), como el protagonizado por Zoya Kosmodemyanskaya, partidaria rusa ejecutada y convertida en heroína mediante el uso de una frase suya. Hay, en realidad, tanto por decir de esta novela, que apenas he comenzado, y siempre me van a parecer pocas las razones que os de para empujaros a leerla. Hay libros que son así.

     Europa Central es un magnífico ejemplo de que aún se escriben libros magnos, tremendos, con historias casi inabarcables tanto por la cantidad de sucesos que aglutinan como por la ambición del propio escritor. Y es también el mejor ejemplo de que es posible lograrlo. Lean Europa Central o, en su defecto, otro título de William T. Vollman.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD. Quizás os suceda como a mi, así que os dejo una muestra de la música de Dmitri S. que resuena en las páginas del libro.


viernes, 4 de agosto de 2017

Elling. Ingvar Ambjørnsen


     "De chiquillo me encantaban las grosellas -dijo Kjell Bjarne-. Y ahora no las soporto.
     Lo dijo de tal manera que yo comprendiera que, entre tanto, algo había sucedido. Entre otras cosas, había vivido la mitad de una vida y, por algún lugar del camino, le había perdido el gusto a aquellas ácidas bayas rojas."

     Conocía de pasada el título de este libro, y sabía incluso de las adaptaciones que se habían realizado. Por eso no dudé en traérmelo a casa y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Elling.

     Conocemos a Elling a través de su propia voz, y también a su amigo Kjell. Este libro es un fragmento de su vida, la de dos personas socialmente disfuncionales que buscan su lugar en el mundo.

     Empezaremos poniendo un poco de orden, ya que en el caso particular de este libro parecen haberse empeñado en complicarnos la vida a los lectores. Elling es el primero de los cuatro tomos  que conforman la tetralogía escrita por Ingvar A. que se ha traducido al castellano. Pero eso no significa en absoluto que sea el primero, ya que cronológicamente es el tercero. Y es que, en ocasiones, nos llega el más conocido de una saga, en lugar de llegarnos el primero. Cuento esto porque uno puede tener una sensación de desapego por los personajes al comenzar, ya que nos faltan sus comienzos y también al finalizar, en caso de ser uno de esos lectores que esperan saber toda la vida de aquellos que están ante sus ojos. Sin embargo, justo es decir, que yo lo he leído como un volumen único y autoconclusivo sin problema alguno y como tal voy a dar mi opinión.

     Elling relata un periodo de su vida muy particular, el del momento en que, junto a su amigo Kjell (y bajo la atenta mirada de Frank), comienza a abrirse al mundo. Juntos forman una pareja dispar: si uno es grande, el otro es menudo; si uno es impulsivo el otro reflexivo... pero ambos comparten su disfuncionalidad social, tienen una enfermedad mental que les provoca unas carencias, unas diferencias, y viven en una sociedad que, por mucho que nos hable de adaptación, soporta a veces no demasiado bien a las personas que son diferentes. Y esta es una de las grandes críticas que esconde el libro. Un libro, por demás, con situaciones francamente divertidas y en el que se incluyen algunas escenas, recuerdo ahora una con poetas, que son para recordar.
   
     El autor parece haber encontrado el tono justo, con la ligereza adecuada, como para que pasados los dos primeros capítulos, la lectura se convierta en un placer ágil del que es difícil desprenderse. Tenemos curiosidad por saber si van a ser capaces de vencer sus miedos, de llevar una vida normal, de lo que les va a suceder... y también de que nos cuenten alguna de sus curiosas aventuras. Y, por otro lado, Ingvar ha sabido jugar sus cartas, ya que no victimiza a sus protagonistas, de hecho, podemos encontrar en el propio Elling, algunos rasgos comunes al famoso Ignatius Reilly, que convierten a este personaje en alguien muy alejado de los habituales "busca afectos sensibleros" de muchas de estas novelas. No siempre le vamos a entender, ni siquiera tiene que gustarnos demasiado, pero eso no significa que la novela no sea un trabajo estupendo de construcción de un personaje que se rige por  sus propias, y a veces inflexibles, normas.

     El resultado es un libro ligero y divertido a grandes ratos en el que nos muestran una realidad, con las diferencias propias entre los países (entiéndase, del país de lectura a aquel en el que transcurre la acción), cuya lectura es un placer. La evolución de los personajes hasta un final más que satisfactorio, es, sin ninguna duda, uno de los grandes puntos a destacar de este libro cuya lectura os recomiendo.

     Y vosotros, ¿sois de los que necesitáis que los protagonistas de las novelas os caigan bien para disfrutar de una lectura?

     Gracias.


jueves, 3 de agosto de 2017

Te estoy viendo. Clare Mackintosh



     "El hombre que tengo detrás está tan pegado a mí que podría humedecerme la piel del cogote con su aliento. Desplazo los pies hacia delante unos centímetros y me pego más a un abrigo gris que huele a perro mojado. Tengo la sensación de que no ha parado de llover desde principios de noviembre; una fina capa de vapor emana de los cuerpos calientes apiñados unos junto a otros. Un maletín se me clava en el muslo. Cuando el tren toma una curva con brusquedad, no me tambaleo gracias al peso de las personas agolpadas a mi alrededor y porque apoyo una mano accidentalmente sobre el abrigo gris en busca de cierto equilibrio. Ya en Tower Hill, el vagón escupe una docena de viajeros llegados a la ciudad desde las afueras y se traga otra docena, todos apresurados, ansiosos por llegar a casa para pasar el fin de semana."

     En esta época del año más que en cualquier otra proliferan este tipo de libros de intriga y fácil lectura en los que uno ya sabe lo que va a encontrarse. Hoy traigo a mi estantería virtual, Te estoy viendo.

     Conocemos a Zoe, una mujer pasados los cuarenta que realiza todos los días el mismo trayecto de su casa al trabajo en Londres. Con pareja, un exmarido y dos hijos, lleva una vida rutinaria y relativamente feliz. Hasta que un día, se tropieza por casualidad con su fotografía en el periódico, en lo que parece el anuncio de una web de contactos.

     Esta escueta sinopsis sería la mitad de una novela narrada en dos hilos y que se ve completada con la parte policial. Porque tras un asalto y la posible relación con los anuncios en la prensa, conoceremos la historia de Zoe y la de Kelly, la policía a la que se dirige y que acabará formando parte de la investigación de una serie de sucesos relacionados con Zoe y la ya mentada web. Se complementa además, con una tercera voz en cursiva que busca intranquilizar al lector al dar la palabra al más buscado de esta historia.
     La autora tiene muy claro lo que quiere conseguir con la novela y por eso no se entretiene en largas descripciones que ralenticen la historia, aunque posiblemente hubiera ganado muchos puntos de dedicarle un tiempo a dar profundidad y credibilidad a los personajes que la pueblan. Esa búsqueda del "velocidad de vértigo" y "no parar de leer" tan apreciados en las fajas de novelas estivales, ha hecho que en algunos momentos me costara comprender la forma de actuar de Zoe, Kelly o incluso la hija de la protagonista, dejando pequeños agujeros en una trama que se basa en el miedo constante a ser vigilado sin que uno se de cuenta. Añade, a modo de enseñanza, que las redes sociales y la exposición a la que nos sometemos en ellas, puede favorecer a determinado tipo de individuos, punto en el que me hubiera gustado se extendiera un poco más.
     La historia es justo lo que promete, una novela de verano, con unos cuantos giros buscando que el lector llegue a sospechar de todos, una un tirabuzón final que dejará satisfecho a quienes busquen pasar un puñado de horas entretenidas al cobijo de una sombra este verano.

     A veces parece que decir que un libro es entretenido, es dejar a medias una valoración, pero no siempre los lectores buscamos grandes novelas. En ocasiones simplemente queremos pasar el rato. Y esta autora ha decidido seguir una línea que ya comenzara en su primera novela, Te dejé ir. Supongo que no tardaremos en encontrar una tercera con un título en la misma línea.

     Y vosotros, ¿recordáis la última  novela que os duró un suspiro?

     Gracias.

martes, 1 de agosto de 2017

La pulga de acero. Nikolái Leskov


     "Cuando el emperador Alejandro I hubo terminado el Consejo de Viena, quiso viajar por Europa y observar prodigios en diferentes naciones. Recorrió numerosos países y en todas partes, merced a su afabilidad, mantenía siempre conversaciones de lo más apasionadas con todo tipo de gente. Y todos, de una manera y otra, le asombraban y querían llevárselo a su terreno."

     Supongo que a veces sobran motivos para acercarse a un libro, y otras es simplemente la editorial la que hace que nos acerquemos a él. Este fue el caso del libro que hoy traigo a mi estantería virtual, se trata de La pulga de acero.

     El emperador Alejandro I visita inglaterra acompañado del cosaco Platov. Allí, los ingleses intentan impresionar a los rusos mostrándoles todos sus prodigios, hasta que, finalmente, le obsequian con una minúscula pulga de acero que funciona al darle cuerda con una llave aún más minúscula. Platov jamás quedó convencido de que los artesanos rusos no fueran capaces de mejorar dicho prodigio, por eso será el encargado años más tarde, precisamente de esa misión. Esto le llevará a conocer a un genial artesano de Tula.

     A veces, lo más curioso de un libro, es la historia que le acompaña. Incluso puede que esa historia esté por encima de la que contiene, y eso le pasa a La pulga de acero. Leskov, que recoge en su historia muchos puntos que acercan su estilo a la tradición oral, jugó en el momento de su publicación con la supuesta inspiración real en su nouvelle, lo que provocó que una parte importante del público creyera que algo similar podía haber sucedido. Tal juego quizás se le fuera de las manos, o simplemente se cansó, y el juego quedó en suspenso retirándose la palabra leyenda del subtítulo y aclarando conceptos. Pero el lector puede ser un peligroso contendiente cuando se ha jugado con su credulidad, y hubo una parte importante de la sociedad que jamás le llegó a perdonar este juego. Tal vez, porque su historia había generado discusiones, o tal vez simplemente por sentirse ridículos al descubrir que habían caído presas de un engaño fácil. El caso es, que Leskov siempre ha sido un nombre controvertido en la literatura y su público se reparte entre defensores y detractores sin posiblidad de abstención a la hora de opinar.

     Reconozco que en esta ocasión he leído y releído el cuentito de Leskov antes de formarme una opinión completa sobre él. He buscado y encontrado las dos opiniones que desata: de un lado, la crítica, que afirma que ridiculiza la incultura y la parte rusa que queda lejos del resto de una Europa más moderna. Y también he visto la otra interpretación, aquella que afirma que es justo lo contrario y que, leído el final, queda claro que defiende los valores clásicos, la artesanía y las tradiciones de Rusia. Lo he visto todo, y eso en la primera lectura. En la segunda he intentado buscar el elemento d3e genialidad atribuída al autor, y me he encontrado con un cuento que se asemeja en forma y conceptos al archiconocido Traje nuevo del emperador, aunque Leskov le añade un tirabuzón. Me he encontrado con palabras inventadas y una admiración que no esperaba hacia la traductora Sara Gutiérrez, que a buen seguro ha sudado para encontrar los términos adecuados en castellano. Y he encontrado en realidad poco más. Un relato, un cuento en el que el sentido del humor que se le atribuye no ha hecho más que contribuir a la sensación de estar ante un cuesto de embustes, independientemente de si el embuste es un truco dentro del relato o del propio autor, del que se disfruta un rato... pero poco más. Quizás por recordarme al famoso cuento, me he sentido desligada, infantil incluso con el libro entre las manos, pero no he disfrutado ni encontrado la genialidad de la que algunos hablan. Lo mejor, el prólogo de Care Santos en el que he encontrado más allá de claves, el consuelo de saber que pienso como Nabokov sobre el autor.

     No siempre se acierta, no sería bueno tampoco acertar siempre. Así que decidme, ¿recordáis el último título que no os gustó?

     Gracias.


lunes, 31 de julio de 2017

Las defensas. Gabi Martínez


     "Respira y come. Nadie ha sugerido que debamos limitarnos a eso pero todos los de esta mesa respetamos la coordenada. Respira y come. Se trata de superar un día más."

     Visto el autor y la cubierta del libro, lo cierto es que no tenía nada claro lo que podía encontrarme. Pero al abrirlo y leer un par de párrafos al azar, algo me dijo que merecía la pena. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las defensas.

     Conocemos a Camilo Escobedo, médico, que nos contará en primera persona qué le sucedió al sufrir una enfermedad mental. Nos relatará su conocimiento de la enfermedad y cómo reconoce los síntomas, ya que justamente esa era su rama laboral, su especialidad... hasta que deja de reconocerlos, ya que este es el libro de una lucha.

     Gabi Martínez es un escritor de no ficción. Y uno realmente bueno. Por eso me llamó la atención que se lanzara con una novela tan compleja. Sin embargo, él lo explica en las primeras páginas del libro. En realidad es un libro de ficción que esconde una historia de no ficción, la que le relatara al autor un neurólogo llamado Domingo Escudero. Así Camilo es la parte inventada de la historia real de un hombre que se dedicaba al estudio del sistema inmunitario y cayó enfermo, un hombre que enfermó por aquellas causas que estudiaba y que luchó y relató su enfermedad a un escritor de no ficción que decidió hacer suya su historia y novelarla, pero no demasiado. Todo eso es Las defensas y, cuando uno comienza a leerlo y es Gabi Martínez quien toma la palabra, aunque sea el autor del libro completo, aquí se permite ser él quien se dirige directamente al lector, comprende perfectamente lo que tiene delante. O eso cree, porque este libro es mucho más que una enfermedad.

     Siempre he pensado que perder la cabeza ha de ser aterrador. Y leyendo este libro creo que he confirmado el temor. Gabi utiliza un estilo directo que destila una sensación de honestidad en cada palabra difícil de conseguir. El testimonio de su protagonista, por poner un ejemplo, ya en tratamiento, cuando entra en el despacho médico para realizar unas pruebas cuya duración conoce, es casi escalofriante. Y no lo es porque las pruebas sean cruentas, no. Lo es porque el protagonista es consciente de que si las pruebas han durado menos, es porque no ha superado el nivel necesario para seguir avanzando en ellas. Y esa consciencia es casi dolorosa, como también lo es ver cómo se consuela buscando signos reconocibles de enfermedades mentales en otros pacientes, como si esa rutina laboral a la que ha dedicado su vida, fuera un saliente al que agarrarse y no perderse en ese abismo insondable que puede ser una enfermedad mental. Pero no es la única parte escalofriante de una novela que tiene mucho de humano, ya que el ser humano, no nos engañemos, puede ser escalofriante. Nos habla de la vida, del amor y las consecuencias de un fracaso amoroso y también de la otra vertiente de la vida, la laboral, y de la jungla en que puede convertirse, entrando sin rodeos en hostigamientos y menos precios que pueden ser insoportables para muchas personas. Sería esta, por lo tanto, una lectura sobre la vida y sobre cómo tenemos que defendernos de ella para mantener la cordura y también de cómo el propio cuerpo se rebela contra nosotros para que la perdamos. Eso es justo lo que le sucede a Camilo, lo que le sucediera a Domingo. Y Gabi, receptor y contador de la historia, opta por no convertirla en una historia de héroes aunque, cuando cerramos el libro, tengamos muy claro que su protagonista lo es. A su modo.

       Las defensas ha resultado una revelación. Es cierto que comienza con pausa, que el autor no fuerza la complicidad de un lector al que opta por explicarle tal vez demasiado en su búsqueda de que comprenda cada parte y cada punto, pero también lo es que la historia tiene el interés suficiente como para que el ritmo aumente debido a nuestras ganas de saber qué sucede; consigue implicarnos. Me ha gustado, me ha parecido muy interesante. Y Gabi Martínez lo hace bien. Muy bien.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 22 de julio de 2017

Los libros que vienen





     Más o menos por estas fechas las editoriales empiezan a cerrar catálogos, justo antes de las vacaciones, y a avisarnos sobre aquellos libros que vendrán. Es por eso que no viene mal ir dando algunas pistas sobre los nombres y libros que irán apareciendo poco a poco y, a lo largo del otoño, en las librerías. Tomemos buena nota de lo que nos espera y hagámoslo comenzando por Javier Marías y su nueva novela Berta Isla, una historia que todos los que somos fieles lectores de su pluma, esperamos con impaciencia. Otro de los nombres que sonarán será el de Colson Whitehead y su fantástico El ferrocarril subterráneo, una historia terrorífica sobre esclavitud, lucha y almas, que le ha valido al autor alguno de los premios más importantes entregados este año; imprescindible, qué duda cabe. La bella y misteriosa Celeste 65 también aterrizará en las librerías, gracias a la pluma de José C. Vales, y nos esperará en un lujoso hotel de Francia; y Paul Auster nos enseñará que cada decisión que tomamos define la persona que somos y el lugar al que llegamos, en su libro 4 3 2 1. David Mitchell y su peculiar terror en La casa del callejón o el siempre entrañable en sus letras Kent Haruf con La canción de la llanura, son otros de los nombres que nos esperan, como también lo hará la estupenda colección de clásicos en bolsillo que edita Penguin. Pero si se va a hablar de un libro, nos parezca alta literatura o no, es de Origen, y es que Dan Brown cuenta seguidores por legiones, y aunque yo preferiría decir que la Poesía completa de Vicente Aleixandre va a ser uno de los libros más vendidos, estoy segura de que quien lo será,  es Dan Brown. O tal vez Ken Follett con su última entrega de la historia comenzada con Los pilares de la tierra y que se editará bajo el título Una columna de fuego. Incluso puede llegar a la lista de los más vendidos el cierre de la Trilogía de Bill Hodges de Stephen King, que llevará el título de Fin de guardia.  Esos sí, son más fáciles... y para qué engañarnos, todos leeremos más de uno y de dos títulos similares.


      Lorenzo Falcó, la última creación de Arturo Pérez Reverte, regresa a las librerías con su segunda entrega bajo el título de Eva; Víctor del Árbol vuelve a hablar de agua en el título de su última novela, Por encima de la lluvia y César Pérez Gellida parece decidido a cerrar una historia y un momento literario con Konets. Se editan también 3 nouevelles inéditas de Roberto Bolaño en el volumen Sepulcros de Vaqueros y Como agua para chocolate vuelve a la vida de mano de su autora Laura Esquivel con el título Mi negro pasado. Y si hablamos de nombres conocidos y regresos, no pueden faltar la pareja de guardia civiles formada por Bevilacqua y Chamorro, de Lorenzo Silva, a los que podremos encontrar en Tantos Lobos y también, aunque sin esta pareja, en Sangre, sudor y paz. Nombres y más nombres por apuntar, como el de Rodrigo Fresán cuya primera novela Historia Argentina, se reedita, como también se hará con los títulos protagonizados por Verhoeven, de Lemaitre, pero en un único libro; Todo Verhoeven. Veremos en las librerías a Joyce Carol Oates, con Un libro de mártires americanos, compartir estante con la primera novela que escribiera en su día Joel Dicker, El tigre, o junto a el Duelo de Eduardo Halfon. Y me dejo muchos nombres como Javier Cercas o Elena Ferrante que nos descubrirá cómo escribe en el libro Frantumaglia; al igual que Vargas Llosa, que nos hablará de literatura en Conversación en Princeton. 


     Y me dejo a Sofía Segovia con su libro Huracán, a Samantha Schweblin con Pájaros en la boca y otros cuentos, a Yasmina Khadra que afirma que Dios no vive en La Habana, Ken Liu con sus Planetas Invisibles o Sarah Pinborough con Detrás de sus ojos. Muchos son los libros y muchos somos los apasionados de la lectura, quizás por eso, y aunque me dejo grandes nombres en el camino, he decidido terminar la entrada de hoy con El séptimo círculo del infierno, un libro en el que Santiago Posteguillo volverá a contagiarnos de su pasión por las letras. Y es que, con tanto libro nuevo que aparece, ¿quién puede resistirse?



     Así que decidme, ¿hay alguno que esperéis con especial entusiasmo?

     Gracias.

    PD: La semana que viene, cerramos por vacaciones. Disfrutad.

jueves, 20 de julio de 2017

Connerland. Laura Fernández


     "Las Aerolíneas Timequake existían porque un niño llamado Reddy, Reddy Dolden, había pasado demasiado tiempo jugando a Dirige Tu Propia Aerolínea, un videojuego de estrategia del que sólo se habían vendido treinta y seis unidades en todo el mundo."

     Cuando un conejo y una chica con pinta de astronauta de serie Z de los setenta montan en un animal... bueno, mirad la cubierta: esa es la razón por la que compré el libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Connerland.

     Conocemos a Voss Van Conner, escritor de 117 novelas de esos que no son famosos pero son de culto entre sus escasos lectores. Y le conocemos con una toalla a la cintura y el pelo mojado, dentro de una extraña habitación en la que le informan de que está...muerto, sí. aunque tiene la opción de volver y tener un contacto en la tierra; una azafata infeliz de sueña con ser devorada por un tiburón blanco, o abandonada en una isla de mascotas abandonadas, o, simplemente, dejar de tener citas rápidas organizadas por su empresa y conocer por fin al Hombre Adecuado.

     A partir de esa incompleta sinopsis se despliega una novela imposible. El número 117 es importante porque además es una señal para los seguidores del fallecido pero presente Van Conner. Y que su contacto sea azafata de vuelos también, ya que en este universo, es importante. Aunque luego un videojuego sobre aerolíneas no se vena.También es importante Van Conner como escritor de culto, porque su fracaso se compara con el de una escritora de éxito que ni siquiera es libre para decir lo que le gusta y, además es odiada. O porque tras su muerte, se producirá una suerte de justicia divina en la que tendrá la oportunidad de convertirse en un escritor de éxito, como tantos otros en la vida real. Y es que, dentro de un gran puñado de personajes atípicos, algunos incluso atópicos para quien se relaciona con ellos, percibimos el cariño con el que la autora les trata en casi cada palabra.
     La novela, de argumento imposible con toques Pynchonianos, oscila entre lo extravagante y lo ridículo sin dejar por ello, o tal vez precisamente por ello, de ser interesante. Siempre me ha parecido interesante quitarse las vergüenzas, y Fernández sabe hacerlo, para exponer la parte más ridícula que cada uno tenemos dentro.  Y sin embargo, la trama va mucho más allá de eso. Connerland nos habla de la literatura, es metaliteratura en un mundo imposible, pero pura metaliteratura. Veremos como escribir puede ser una profesión solitaria en ingrata. Si tus libros fueran un fracaso y no gustaran, ¿seguirías escribiendo? Le preguntan al muerto protagonista apenas ha fallecido mientras comienzan a usar en todas las preguntas un mote que da a entender lo diferente que puede resultar comparado con el resto de personas. Y, a partir de ese punto veremos la diferencia entre morir y convertirse en un cheque o una mina (que no se vende, se explota), para quien hereda el legado del ahora famoso y fallecido escritor. También veremos editores e intereses literarios o económicos y cómo, no ha de ser necesariamente la relación entre grande o pequeña editorial la que defina los intereses del editor.

     Con todo esto, la irreverencia de Vonnegut y toques de ciencia ficción que, aunque literalmente son mucho más que toques, en el conjunto de la novela no será lo que más nos sorprenda, Laura Fernández nos deja un libro francamente divertido en el que espera al final para resolver nuestras dudas y nos deja con el buen sabor de boca de haber pasado un gran rato en su compañía.

     En mi caso tengo que decir que me he divertido mucho. Creo que una parte de él consiste en hacer el ganso sentado en tu asiento, sin moverte de casa, y, en mi caso... lo ha conseguido.

     Y vosotros, ¿qué tipo de cubiertas os atraen inicialmente?

     Gracias.

martes, 18 de julio de 2017

Por trece razones. Jay Asher


     "-¿Señor? -me repite ella-. ¿Con qué urgencia desea enviarlo?
     Con los dedos me froto, con fuerza, la ceja izquierda. El latido se ha vuelto intenso.
     - No importa -digo.
     La empleada coge el paquete. La misma caja de zapatos que estaba en mi porche hace menos de veinticuatro horas, envuelta de nuevo en una bolsa de papel marrón, sellada con cinta de embalar transparente, exactamente tal como la había recibido yo. Pero ahora está dirigida a un nombre nuevo. El siguiente en la lista de Hanna Baker."

     Una vez más, ha sido una serie de televisión la que ha rescatado un libro del olvido. Como ya pasara con El cuento de la criada, en este caso Netflix ha relanzado una novela que se editó en nuestro país en 2009, provocando una reedición y un fenómeno fan. Hoy traigo a mi estantería virtual, Por trece razones.

     Conocemos a Clay, un adolescente que acaba de pasar por una trágica situación. Una chica de su instituto llamada Hannah y de la que él estaba enamorado, se ha suicidado. Clay recibe un curioso paquete por correo que contiene siete cintas en las que Hannah da los motivos para lo que hizo, concretamente 13. En una sola noche, Clay conocerá el testimonio y las razones de esta chica.

     Vaya por delante que las diferencias entre la serie y el libro so notables. Si bien la protagonista absoluta es la difunta Hanna Baker y el chico que recibe las cintas es Clay Jensen, este, por poner un ejemplo, en la serie escucha las cintas a lo largo de varias semanas mientras que en el libro lo hace en una sola noche. Esto supone una carga emocional distinta, y un completo cambio a la hora de tratar al resto de los personajes, ya que en el libro los conocemos únicamente a través de la voz de Hannah que se mezcla con los pensamientos de Clay, mientras que en la serie tienen voz propia y también tiempo para sufrir sus reacciones a lo sucedido. en todo caso, esta entrada no será una comparativa entre libro y serie de televisión, que además de resultar inútil, desvelaría demasiadas cosas de la trama, pero quede aquí que la historia gana fuerza en su versión escrita.

     El suicidio es un tema incómodo que se trata siempre con mucho cuidado en la literatura y en el cine, convertirlo en el eje de una novela de corte juvenil, no me cabe duda de que ha sido un riesgo y, en este caso concreto, un acierto. No trata el autor de justificar o defender el trágico final de la protagonista, simplemente se limita a darle voz permitiéndonos ser testigos de la cadena de hechos que la llevan a tan trágico final. De este modo y como si de una cadena se tratase, Hannah deja un encargo: realizar el primer envío de las cintas a una de sus razones. Y, a partir de ahí, cada receptor será a la vez quien las envíe al siguiente nombre. Esto hace que, por ejemplo, nos preguntemos qué ha hecho Clay para aparecer en la lista. Involucra de algú modo al lector que, sin darse cuenta, se deja llevar sin querer soltar el libro.

     Jay Asher escribe una novela de lectura cómoda, sin muchas descripciones y sin profundizar demasiado en los personajes secundarios. Lo importante es la voz central grabada en las cintas y escrita en cursiva, y que seamos testigos de esa primera reacción. Descubre de este modo la importancia de los efectos colaterales de cada uno de nuestros actos, la forma en que afectan a otros, y también deja al descubierto la caída en una espiral de autodestrucción de la protagonista a la vista de todos y sin que por ello recibiera ayuda alguna. Es interesante comprobar además, cómo en determinados momentos el lector llega a juzgar lo que Hannah relata, como si necesitásemos comprenderla. De hecho, durante mi lectura hubo actos que no entendí y me dejaron perpleja, haciéndome dudar sobre si buscaba ayuda o destruirse totalmente, como si nada le importara de verdad.

     El resultado es una novela de lectura rápida que esconde un duro argumento en un estilo ligero provocando que para el lector no sea un trago amargo. Me ha parecido interesante sobre todo por los tiempos en los que vivimos, con el bullying a pie de noticias día sí y día también, pero poco más. Esperaba mucho más de un título que está teniendo tanta repercusión y que a mi, personalmente, no me ha llegado a conmover y muchísimo menos a arrasar.

     Y vosotros, ¿la pequeña pantalla también os lleva a descubrir libros?

     Gracias.

lunes, 17 de julio de 2017

El gran salto. Jonathan Lee


     “Cuando Dan tenía dieciocho años, un hombre al que no conocía lo llevó al otro lado de la frontera. Era 1978, la última semana de junio, seis días después de que el ejército británico matara a tiros a tres católicos en Ballysillan Road. El coche olía a vinagre de fish and chips y el hombre tenía la calva llena de marcas y se sabía dos chistes, uno sobre los británicos y otro sobre curas. Al parecer, llevaba a Dan a algún sitio cerca de Clones. Sus grandes dedos cuadrados repiqueteaban sobre el volante y sus ojos mostraban sorpresa de vez en cuando a medida que el camino iba inventando su recorrido."

     Apenas vi la sinopsis de este libro, me sorprendió lo poco que he leído en realidad que se centrara en este acontecimiento real, así que no me lo pensé y me lo llevé a casa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El gran salto.

     Conocemos a Dan cuando entra al hotel Grand buscando una habitación. Freya, la recepcionista e hija de Moses, responsable del hotel, despliega todo su encanto, pero Dan parece no estar interesado en ella, ni en las comodidades del hotel. Eso hasta que Freya le dice que se alojará en el hotel Margareth Tatcher. En ese momento, y solo por un instante, Dan parece estar interesado.

     En el año 1984 una bomba colocada en el baño de la habitación 628 de un hotel en Brighton por Patrick J. Magee hizo explosión. 5 personas murieron y una treintena resultaron heridas. Margareth Tatcher, que estaba trabajando en su suite, salió ilesa. Pronto descubrimos sobre lo que estamos leyendo. De hecho, viendo la sinopsis yo creí que estaba ante una suerte de thriller político y nada más lejos de la realidad. Cierto es que reconoceremos de lo que Lee nos habla, cayendo en una suerte de tensa espera, incluso conociendo los resultados de antemano, en loq ue llega el momento en que la bomba hace explosión. Pero este momento, pese a ser sobre el que gira la historia, no es el único de la novela. Y ese es posiblemente el gran acierto de su autor: la novela no trata sobre una bomba del IRA que explota en un hotel, en realidad trata de la vida de unas personas que están relacionadas con ese momento y lugar. En este caso el autor no va a buscar sorprendernos como en esas novelas negras que tanto gustan, aquí que la sorpresa ya está desvelada de antemano, lo que hace es generar una tensión dramática a la espera de que suceda. Un gran acierto en realidad.

     Moose por ejemplo, que una vez fuera atleta y ahora responsable del hotel y de su hija. Un hombre decepcionado con una vida en la que parece encontrarse en caída libre. Lo percibimos como un hombre tocado, casi hundido, humillado por una vida que tampoco es terriblemente trágica, pero que le ha ganado la partida. Y a su hija, Freya, una sobra en realidad de su padre. Temerosa, cuidadosa, silenciosa... otra sombra que ya tiene en su mirada un rastro de decepción por su propia vida. Nos ofrece de este modo un retrato devastador, casi como la bomba que veremos explotar. También Dan será reconocido por Lee y por los lectores (otra vida de decepciones constantes), en una época, los 80, que parece marcada por la nada. Y es que Lee no busca hacer el retrato de una época, prefiere quedarse en lo cotidiano, y alternarlo con el terrorismo,  para construir esta novela.

     El gran salto me ha parecido una buena novela con una devastadora historia. El autor ha utilizado la teoría de que Magee tuvo un cómplice para recrear una ficción histórica cuyos personajes son, a grandes ratos, sobresalientes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 15 de julio de 2017

Entrevista a Sophie Henaff



     Sophie Hénaff nace en Francia en 1972. Es periodista, novelista y traductora. Conocida en su país por su trabajo en la revista Cosmopólitan, publicó su primera novela, La brigada de Anne Capestan, en 2015, recibiendo el premio Arsène Lupin, el Premio Polar y el premio de los lectores de Libro de Bolsillo en 2016. Su segunda novela Aviso de muerte continúa la serie de la ya citada brigada.

- Aviso de muerte es la segunda novela de La brigada de Anne Capestan, ¿le augura una vida larga a esta curiosa brigada?
- Serán al menos tres libros. Quizás más, no estoy segura, pero de tres, sí.
 - ¿Nos puede presentar con sus propias palabras a esta curiosa brigada?
-  Es la brigada en la que la policía se va deshaciendo digamos de sus elementos supérfluos. Todos los  policías con los que ya no quieren trabajar, los arrinconan en esta especie de armario, y se les pide simplemente que se callen y que jueguen a las cartas. Así pues se les deja de lado, se les pone al margen, pero no porque sean alcohólicos o incompetentes, sino porque tienen un rasgo, un detalle en su personalidad que resulta molesto a los demás. Por ejemplo hay un escritor que ha tenido éxito con una serie de televisión y se hizo muy muy rico y eso pone muy nerviosos a sus colegas, sobre todo que en la serie de televisión hable de ellos. Hay otro que está un poco dejado de la do por ser gay y eso fue recibido de forma regular en la policía. Anne Capestan la jefa, que es bastante colérica y tira bastante contra los criminales, y hay otro vinculado al boxeo, un cretino.... y estas son las razones por las que les envían a este destino, a esta brigada.
- La combinación de novela negra y humor empezaba a escasear, ¿cómo se le ocurre recuperar ese enfoque? 
- Ha sido de una forma natural, porque para mi, la escritura y humor están estrechamente ligados. Para mi el humor no es un género, es una forma de escribir, es un punto de vista y, de hecho, yo no me he planteado si humor o no, me plantee si escribía polar o novela blanca, pero no si escribía humor, porque para mi escribir pasa necesariamente por el humor. De todos modos yo no escribo comedia, porque ese sí es otro género y yo no quería escribir comedia. Lo que yo buscaba era incluir humor en una novela policiaca, porque esta es mi forma de escribir.
- ¿No teme ser tomada menos en serio al utilizar el humor en sus novelas frente a la crítica social feroz que realizan otros autores en este género?
- Bueno, en realidad me da igual que me tomen en serio o no. Efectivamente, cuando alguien incluye humor, hay quien piensa que el propósito es menos inteligente o menos profundo, pero yo pienso lo contrario. No me plantea problemas de ego el ser percibida de una forma o de otra. Por ejemplo, René Goscinny con Asterix ha dicho cosas muy interesantes sobre la sociedad y sobre nosotros, como seres humanos, porque somos todos ridículos. Todos tenemos algo ridículo y también es muy inteligente la forma en que Goscinny lo hacía destacar.
- ¿Por qué un grupo de policías desechados de las comisarías normales?
- Lo primero porque me pareció que la idea era divertida y dos, porque me pareció algo emocionante. Y de este modo, decía cosas sobre nuestra sociedad que me interesaban. Realmente es este lado emocionante, conmovedor y divertido el que me permitía decir cosas originales bajo otro ángulo, ya que el polar es un género muy leído, muy visto, en el que se han dicho muchas cosas, y de este modo presentaba una investigación policíaca desde otro ángulo.
- ¿Cómo se le ocurre este enfoque y cuánto tarda en darle forma a la idea?
- Para el primero si que dediqué mucho tiempo ya que lo retomé muchas veces. Lo estuve pensando durante 6 meses, escribí durante 3 meses... y bueno, ¡esto lo repetí hasta en tres ocasiones!, así que me llevó 3 años en total. Pero con el segundo fue diferente ya, estuve 3 meses para escribirlo, 6 para pensarlo... así que un año en total.
- Respecto al personaje de Anne Capestan, si uno se fija en ella se acerca bastante al de una heroína anónima de esas que pueblan las calles, ¿hay alguna inspiración real o ficticia para crear ese personaje? 
- Es ficción, totalmente ficción. No he pensado en nadie para crear a Anne Capestan a partir de esa persona. Pero tras la primera novela, sí que hice ciertas investigaciones sobre la policía, y leí autobiografías de grandes mujeres que fueron policías, y me di cuenta de que el personaje que había creado tenía mucho en común con ellas. Incluso yo le di una dimensión a Anne Capestan que no encontré en esas mujeres sobre las que leí, y es este lado sonriente, voluntarioso..
- ¿Cómo está viviendo el éxito de sus novelas, el Prix Polar con “Poulets grillés”? 
- El Prix Polar... pues lo estoy viviendo muy bien,. Resulta formidable escribir algo y que a gente lo lea. Eso permite seguir escribiendo, es muy motivador y, también estoy contenta en lo que respecta a mis personajes. No es como si fueran hijos, pero sí como amigos muy muy próximos, y todos tenemos ganas de que nuestros amigos caigan bien y cuando pasa es extraordinario.
- ¿Cuáles son sus autores de referencia? 
- Fred Vargas, Daniel Pennac, Tonino Benacquista.. y ante de esos estarían aquellos a los que leí cuando era pequeña. No siempre género polar, claro, también por ejemplo Historias de San Francisco, de Armistead Maupin... que no sé si fue publicada en España
- Sí, lo fue. Y por último me gustaría saber qué está leyendo en este momento. 
- El último de Fred Vargas, he leído también a Elena Ferrante. Leo tanto literatura blanca como polar.

     Me gustaría finalemente dar las gracias a Sophie Hennaf por su amabilidad y su tiempo, y también a todos los que os pasáis por aquí.

viernes, 14 de julio de 2017

The Underground Raildoad: A novel. Colson Whitehead


     "The first time Caesar approached Cora about running north, she said no.
     This was her grandmother talking. Cora's grandmother had neer seen the ocean before thar bright afternoon in the port of Ouidah and the water dazzled after her time in the fort's fungeon. The dungeon stored them until the ships arrived."

     Si hay un título esperado para después del verano, es este. Tras llevarse el Pulitzer Fiction 2017, la Médaille Carnegie 2017, el National Fiction Book Award GR 2016 y que amazon anunciara una miniserie, está claro que es un título que va a dar mucho que hablar. Hoy traigo a mi estantería virtual, The Undergroun Railroad.

     Ajarri, una mujer negra secuestrada en África para ser vendida como esclava, tuvo una hija llamada Mabel, que escapó finalmente de los horrores de una plantación en la que dejó abandonada a su hija de once años, Cora. Y nosotros conocemos a Cora cuando, junto con otro esclavo llamado César, accede al Underground Railroad para intentar escapar de la esclavitud, desde Georgia hacia el norte y adentrándose en un viaje cuyos raíles se pierden en la oscuridad. Cora y César serán perseguidos por Ridgeway y sus hombres en lo que pronto denominaremos como cacería.

     Se llamó ferrocarril subterráneo a una red clandestina del siglo XIX utilizada para ayudar a esclavos afroamericanos a escapar del sur al norte de Estados Unidos y que así pudieran ser libres. Recibía este nombre, no por la existencia de un ferrocarril como tal, sino porque sus miembros utilizaban términos ferroviarios para referirse a sus actividades, y quienes lo utilizaban como ayuda, conocían así la labor de cada uno. en aquella época, los activistas y abolicionistas que ayudaban a los esclavos se estaban jugando su integridad, ya que los castigos por esta ayuda eran brutales, llegando incluso a la muerte. Colson Whitehead en su libro, lo que hace es convertir este ferrocarril subterráneo que ayudó a tantos esclavos, en un ferrocarril real situado bajo las ciudades y sociedades que permitían esa esclavitud.

     Queda claro no solo que estamos ante un libro de ficción, además, el autor introduce elementos fantásticos ineludibles para el lector que, ni se siente amenazado, ni resta importancia al relato en modo alguno al tropezarse con ellos. De hecho, no importará en realidad en este libro si el ferrocarril es o no real, ni siquiera cómo son los lugares en los que para; lo importante de cada lugar, de cada estación, es esa suerte de cronología en el trato a la población afroamericana que nos deja Whitehead en esta historia. De este modo, y de una Georgia de pesadilla y torturas, llegaremos a Carolina del sur en la que, bajo buenas palabras, se esconden prácticas médicas terribles, llegando a Carolina del Norte y el genocidio que busca la supremacía de la raza blanca exterminando a la negra o ese Tennessee ardiente que nos presenta mientras una voz nos recuerda que no es la primera vez que sucede algo similar, puesto que si uno mira atrás, verá que los indios nativos también sufrieron una persecución y exterminio. De este modo, y estación tras estación, Cora va a tener delante de sus ojos un verdadero infierno que Whitehead no esconde a los ojos del lector, y que tampoco suaviza. De hecho, de entre todas las pesadillas, la mayor es la existencia de Ridgeway y sus hombres. Ridgeway con unos principios o ideales realmente terribles.

      The Underground Railroad es la historia de una heroína que emprende un viaje, una historia de esclavitud con todo el horror, torturas, dolor, miedo y humillación que ello implica que se transforma en una suerte de Thriller en el que los protagonistas huyen intentando evitar ser atrapados y el lector aguanta la respiración porque conoce las consecuencias que sufrirán si les atrapan. Es una novela terrible plagada de frases que uno no puede evitar marcar, con ese tono de novela entrada en años que facilita la lectura, llevándonos casi sin darnos cuenta página tras página. Cora se alza como una heroína que se rebela mientras Whitehead consigue que nos preguntemos qué hubiéramos hecho nosotros en el caso de nacer en su situación, y, en una novela plagada de juicios de valor, de juicios éticos y morales que en algunos casos nos pillarán por sorpresa, hace un despliegue de talento que convierte a esta novela en un gran libro que muestra una época oscura de una gran nación. Desde luego, no es una novela de esclavos al uso, no hay sentimentalismos, y tiene, y lo digo sin dar más pistas, un cierre redondo como hacía tiempo que no me encontraba.

     The Underground Railroad ha sido una lectura que he paladeado y disfrutado. No puedo hacer menos que recomendárosla. Tomad nota.

     Y vosotros, ¿hay algún libro que estéis esperando para la rentrée?

     Gracias.

     PD: Este libro será publicado en septiembre por Literatura Random House con el título El Ferrocarril Subterráneo.


jueves, 13 de julio de 2017

4 3 2 1. Paul Auster


     "According to family legend, Ferguson's grandfather departed on foot from his native city of Minsk with one hundred rubles sewn into the lining of his jacket, traveled west to Hamburg through Warsaw and Berlin, and then booked passage on a ship called Empress of China, which crossed the Atlantic in rough winter storms and sailed into New York Harbor on the first day of the twentieth century."

     Decir que medio mundo esperaba el nuevo libro de Paul Auster seria, sin lugar a dudas, una exageración, pero sí es cierto que Auster tiene lectores incondicionales que se cuentan por legiones y que muchos lo esperábamos hace ya años. Hoy traigo a mi estantería virtual, 4 3 2 1.

     Conocemos a Archie Ferguson, un niño judío, hijo único, que nace en Newark en 1947, mismo año que Auster dicho sea de paso, y lo acompañamos a lo largo de sus primeros veinte años siguiendo fielmente la premisa "y si...". Mientras lo acompañamos seremos testigos de algunos hechos que han marcado la historia contemporánea de los estados unidos y veremos sus reacciones ante ellos.

     Hay veces en que una novela es difícil de explicar. Si yo ahora, por ejemplo, quisiera explicaros el origen del protagonista de esta historia, lo tendría fácil: tan solo hay que leer el primer párrafo de este libro que cuenta con más de ochocientas páginas. Allí Auster nos habla de los abuelos de Archie y su llegada a América. Pero, a partir de aquí la historia se complica, ya que Auster, al igual que ya hiciera Kate Atkinson en Una y otra vez, explora las distintas elecciones y caminos que tomamos en nuestra vida. Y lo hace siguiendo un riguroso orden cronológico en el que, como si estuviéramos ante una suerte de bildungsroman desplegable, veremos la evolución de Archie, desde su infancia hasta la veintena, dada por los caminos elegidos. A fin de cuentas, lo que el autor ha decidido mostrarnos en que todos y cada uno de nosotros, nos hacemos a nosotros mismos en función de nuestras propias decisiones, las cuales no han de ser siempre acertadas. Hay, por supuesto, elementos constantes, como son el amor ya sea por su madre, o por Amy, pero lo que hace interesante la premisa, es esa constante que se desdobla en un libro en el que también lo hacen los capítulos, de tal modo que el Capítulo 1, por ejemplo, será el 1.1, 1.2, 1.3 y 1.4. Y ahora creo que ya empezáis a comprender lo que quería decir con un libro complicado.

     Auster opta por fijar determinadas características en su personaje, manteniéndolas inalterables y prefiere mover sus gustos deportivos o las personas con las que entabla relación a medida que va creciendo. No tiene para ello problemas incluso en mudar a Archie y Rose en una de las versiones. Además, y como si el destino tuviera mucho que decir en las vidas de las personas, hay paralelismos entre sus versiones de la realidad, de tal modo que la familia vivirá en un suburbio, aunque sea diferente, en todas ellas. Luego en cambio, el autor duda de su propia elección, o tal vez intenta que el lector no confunda las versiones de una vida que nos está presentando, y opta por diferenciar a las distintas familias, generando una suerte de contrasentido que, eso sí, tal vez sea mucho más realista que el punto de partida inicial, pero que nos deja a nosotros con la inseguridad de saber qué punto de los dos sería el más acertado en el caso de poder desplegar las consecuencias de cada una de las elecciones que vamos tomando cada día.

     4 3 2 1 es una novela mastodóntica, casi un experimento pese a que el sentido del humor, las características comunes entre autor y protagonista y el reflejo social y recorrido por algunos momentos importantes de la historia tan habituales ya en la obra de Auster, están muy presentes en el libro. Y, como suele suceder con los experimentos, y más si uno ha leído la ya citada novela de Atkinson en la que la autora maneja los tiempos con una maestría considerable, se arriesga a fallar y a ratos lo hace. El contexto sociopolítico, las revueltas, Vietnam, los Kennedy, la igualdad... y las distintas reacciones que provocan en su protagonista, ya hacen del libro una opción interesante, sin embargo, uno no puede evitar salir de la lectura con la sensación de estar ante un intento fallido de algo que podría haber sido una gran obra. O tal vez sea cierto eso de que hay ideas que, pese a ser buenas, son realmente inabarcables, y el gran fallo de este libro sea precisamente eso. Nos harían falta muchas más versiones y eso sería imposible de explicar y aún más de escribir. Me queda claro el mensaje: somos la suma de las decisiones tomadas, de los caminos elegidos y de la vida que vamos llevando y, si cambiásemos cualquier cosa de nuestro pasado, no seríamos nosotros mismos a día de hoy. Pero ese mensaje queda diluido en un personaje con demasiados rasgos inalterables. Personalmente, creo que no es la mejor novela de Auster. Y eso, después de 7 años de espera, es algo que lamento tener que decir así. Me hubiera gustado terminar diciendo que ha sido un gran placer el reencuentro con sus letras, pero en este caso, faltaría a la verdad.

     Y vosotros, ¿hay algún autor al que estéis esperando su próxima novela con impaciencia?

     Gracias.

     PD: La versión en castellano de este libro, llegará a las librerías el próximo mes de septiembre.

martes, 11 de julio de 2017

Mi amistad con Jesucristo. Lars Husum


     "La primera vez tengo quince años y lo hago porque estoy enamorado de Miriam, la Pelirroja. Tiene unas tetas enormes, cuatro pecas en la nariz y encima es testigo de Jehová. Me encantaría hablar con ella, pero no me atrevo a dirigirle la palabra en todo el noveno curso. Miriam sabe lo que siento porque la sigo a todas partes, y no solo en el colegio."

     Creo que sigo sin saber qué me llevó a comprar este libro. Posiblemente fuera lo confusa que me dejó la sinopsis, despertando mi curiosidad. En todo caso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mi amistad con Jesucristo.

     Conocemos a Nikolaj porque nos cuenta su historia. A los catorce años se queda huérfano de padre y madre y vive con su hermana So. Su madre era una famosa cantante danesa que les deja una fortuna y unos abuelos con los que no tiene relación alguna por los maltratos a los que él le sometía.A partir de ese momento, Nikolaj entra en una espiral de violencia y destrucción fomentada por malas compañías que destrozan lo poco que queda de bueno en su interior. Al menos, hasta que un día un hombre que se presenta como Jesús le insta a cambiar totalmente de vida.

      De todos los libros inclasificables que me he leído en lo que va de año, este está en primera posición sin duda alguna. No sabría precisar el estilo literario por el que opta el autor, y lo más cercano si tuviera que hacerlo, serían aquellas películas pertenecientes al movimiento "Dogma 95". Dicho así puede resultar extraño, pero no lo es tanto al mirar la trayectoria del autor y su relación con la obra de Lars von Triers. Así entramos en la vida de un niño que se convierte en un mal adolescente, el autor no le concede tregua a lo inexplicable y no le ampara en las desgracias sufridas. La violencia, la crueldad y el egoísmo son solo alguno de los rasgos de una persona vil que no tiene reparos en pegar una paliza a un niño sin motivo aparente. Ese descenso a los infiernos de la infelicidad que pudre todo lo que toca, se plantea como algo inevitable, como una plaga que se extiende alrededor de Nikolaj por decisión del propio protagonista. La lectura es algo terrible, cruel. Y entonces aparece Jesús diciendo: Soy Jesucristo y he venido a hacer de ti una persona mejor. El lector parpadea perplejo  y relee comprobando que, efectivamente, eso es lo que pone. Y no puede evitar reír (como en tantas otras ocasiones que nos cogen desprevenidos a lo largo de la novela) sin terminar de comprender del todo el sentido del humor del autor. Vaya ahora por delante que ese encuentro hace que el protagonista decida enderezar su vida y la novela, pese a que puede parecer que acabará convirtiéndose en una apología para la redención y el perdón, no termina de coger el punto del buenerismo, así que tranquilos, no es una novela de autoayuda. Casi podría decirse que no es ni siquiera una novela, sino un chaval contando su vida cuando aún está perdido en ella. Con una ira que no es capaz de canalizar y una fuerza que en cambio sí que sabe utilizar. Un camino seguro a la autodestrucción del que somos testigos en primera línea sin tener claro si queremos, o merece, ser salvado.
     Me ha llamado la atención que la religión no juega en realidad un papel importante en el libro como pudiera parecer por el título o la sinopsis. Y también que yo me había imaginado a este Jesucristo, pese a la moto de la cubierta, como una suerte de Jeff Bridges en chanclas con pantalón corto y camisa de flores, escondiendo una botella de bourbon barato en una bolsa de papel. Así que he releído un par de pasajes y me he encontrado con las duda sobre la moto de la cubierta, ya que en ninguna parte pone que Jesús la utilice. Y en cambio sí habla de las chanclas. Supongo que la imaginación es libre, y el autor deja determinados puntos a gusto de cada cual.

      El resultado en Mi amistad con Jesucristo en una suerte de confusa revisión al tema del adolescente maldito que bien pudo comenzar con Holden C. y que ha sido repetido mil veces, solo que llevado al máximo extremo posible sin llegar a caer en la caricatura. Desde luego, es inclasificable. De esos libros que uno recomienda a contadas personas, por miedo a no acertar. Pero, ¿quién dijo miedo?

      Y vosotros, que ayer no pregunté, ¿qué libro estáis leyendo esta semana?

     Gracias.