lunes, 1 de agosto de 2016

Sueños de trenes. Denis Johnson


     "- No lo puedo soltar -dijo aquel tal señor Toomis-. ¡Soy el que lo tiene agarrado del cuello!
     Y se rió mientras una ráfaga de confusión le cruzaba el rostro.
     -¡Yo lo tengo bien cogido! -dijo Grainier, agarrando con más fuerza en sus brazos los dos pies del pequeño demonio-. ¡Lo tengo yo, al cabrón, y yo me encargo!"

     En el año 2011 el Premio Pulitzer quedó desierto, este libro junto con El Rey Pálido y Tierra de Caimanes, estaba nominado. Tres grandes según todas las opiniones. Hoy traigo a mi estantería virtual, Sueños de trenes.

     Conocemos a Robert Grainier, un hombre trabajador de esa Norteamérica de principios del siglo pasado, al que acompañamos a lo largo de su vida. Una vida que se ve marcada por las praderas, la madera, la tragedia y, como no, los trenes.

     Dicho así no parece mucho, y Johnson tampoco lo pretende ya que su novela es una de esas en la que un protagonista aparentemente gris, pretende dar reflejo de una época ya pasada. Supongo que ahora muchos habéis recordado al querido Stoner, y hasta cierto punto con razón, ya que son novelas que se articulan siguiendo a un hombre que no es ni héroe ni antihéroe y que podría haberse dedicado a cualquier otra cosa y estaría contando la misma historia. Una de esas historias anónimas sucedidas mil veces que no suelen tener voz hasta que un escritor decide fijarse en ellas consiguiendo así hablar de ese hombre anónimo.
     Grainier vive en un mundo áspero, y Johnson se pone a su lado para hacer de la narración un camino igualmente áspero. Para que sintamos las vías y la madera al ser talada, para que veamos montañas, cenizas y tragedia. Porque Grainier se ve sacudido por la tragedia, y tiene que seguir adelante. En una de esas zonas que florecieron al amparo del metal férreo, Robert Grainier ve como su vida se tiñe de negro y opta por avanzar, cubriéndose con la coraza de la soledad, como hicieran tantos otros hombres en aquella época. Podría decirse que es la historia de un superviviente de un mundo hostil que quedó hace tiempo atrás.

      Toca entonces preguntarse si uno está a la altura de una obra ensalzada tanto y por tantos nombres ilustres del mundo literario. Y en mi caso, con este título, la respuesta es un clarísimo "no". Me ha parecido que Johnson se dispersa, atreviéndose incluso con un toque fantástico, intentando tocar demasiadas cosas en pocas páginas. Como suele suceder en estos casos los detalles se desdibujan y, exactamente igual que recurre al conocimiento cinematográfico del lector para que éste haga la mitad del camino a la hora de ver los parajes que nos representa; los personajes secundarios se ven debilitados y los sentimientos empañados por una distancia que se hubiera podido solucionar con un poco más de sangre... o tal vez una veintena más de páginas. Ha sido una buena lectura, de eso no tengo duda, pero se ha quedado corta y, por lo tanto, imperfecta, distante.

     Muchas veces las comparativas con grandes nombres hacen un flaco favor a los libros que pretenden impulsar. Los lectores llegamos atraído por uno de los nombres, tal vez más, y nos encontramos un resto pero no un espejo, casi sin ser conscientes de que son espejos inalcanzables debido a lo rimbombante de las fajas. Lecturas que, sin pretenderlo, se ven empañadas por incluir demasiados nombres.

     Así que decidme, ¿vosotros hacéis caso de las fajas promocionales?

     Gracias.

22 comentarios:

Tamara López dijo... [Responder]

No es para mí, pero gracias por tu reseña ^^

Tabuyo Alonso dijo... [Responder]

Lo conocía de verlo en las librerías pero creo que lo voy a dejar pasar. No suelo darle mucho crédito a las fajas promocionales pero me es inevitable fijarme.

Besos.

Tatty dijo... [Responder]

No me llama demasiado este libro y respecto a la cuestión yo no suelo leer las fajas promocionales
Besos

Natàlia dijo... [Responder]

Hoy no me la llevo. No me llama nada. Un beso ;)

Atalanta dijo... [Responder]

No, de las fajas promocionales no hago caso ninguno. Siempre son del tipo: el mejor autor bla bla bla desde bla bla; o el autor heredero de XXXX; o una lectura maravillosa que hará que el lector bla bla bla bla.
Siempre bla. A veces las quito sin ni quiera leerlas.
Un beso.

Mi tarde junto a un libro dijo... [Responder]

Hola! No lo veo un libro para mi, así que lo dejo pasar. Yo no les hago nunca caso, la verdad es que para mi son más una molestia que otra cosa.
Besos!

Norah Bennett dijo... [Responder]

Ya hace tiempo que no leo las fajas ni les hago caso, en especial si ponen eso de "el nuevo Auster" o lo que sea, o lo del mejor libro del año.
Esta novela empecé a leerla pero no me gustó nada y la dejé, demasiado triste y cruel todo. Veo que tomé una buena decisión.
Besos

Isa Martínez dijo... [Responder]

¡Hola!
Lo he leído cuando se publicó, es un libro al que le tenía muchas ganas y ha pasado el tiempo y tengo que reconocer que no lo recuerdo. Coincido en que se me quedó corta, creo que unas páginas más no le harían daño.
En mi caso no hago nada de caso a las fajas, es más, las odio y la mayoría de las veces ni las leo.
Un beso

CHARO dijo... [Responder]

Pues a decir verdad no me ha llamado la atención esta novela.Besicos

MAV dijo... [Responder]

Las fajas promocionales están para llamar la atención del lector, eso está claro, y si coincide con un escritor/a que nos encante siempre te vas a fijar, pero personalmente no me quedo sólo con eso que luego llegan las grandes decepciones…

Buena reseña ^^

Reich TheCure dijo... [Responder]

¡Hola!
Vaya, qué chasco con la última parte de tu entrada. Aún así, si ha sido una buena lectura, habrá que tenerla en cuenta.
Respecto a tu pregunta, sí, no puedo evitar fijarme aunque debería pasar, porque luego ocurre lo que tan bien has descrito.
Este verano fui a una librería en Cambrils, donde la librera quitaba todas las fajas para evitar ese problema.
¡Un saludo!

Juan Carlos Vicente dijo... [Responder]

Sin duda, el amigo Denis está sobrevalorado. Aunque se disfruta al principio en la recreación del ambiente y es fácil crearse imágenes mentales, el libro no deja de ser un relato de extensión media vendido a un precio excesivo.
Ultimamente, me da la impresión de que "nos la cuelan" demasiado a menudo. O a lo mejor soy yo, que voy sumando manías y perdiendo filtros.
Nos vemos por IG, ;-).

Lady Aliena dijo... [Responder]

No entiendo muy bien lo de "faja promocional", pero si te refieres a los libros que están "de moda", no, prefiero leerlos pasado un tiempo. Un beso.

Abuela Ciber dijo... [Responder]

No no suelo darles primacia
CAriños

Shorby dijo... [Responder]

Generalmente no suelo hacer mucho caso a comparaciones porque alguna vez me ha pasado de llevarme un chascazo...

Besotes

Susana Zarzuela dijo... [Responder]

Mira que me gustan tus reseñas, pero esta vez no me engancha, será que con el calor estoy apática o que no suelo fiarme de las fajas ni las portadas. Gracias por la reseña igualmente. Un saludo veraniego

AMALIA dijo... [Responder]

No me fío mucho de las fajas.

Un beso y gracias por tu información.

Anita Nsf dijo... [Responder]

Este no me llama mucho.
Un besazo

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Se ve interesante aunque no me termina de convencer y respondiendo a tu pregunta aveces. Te mando un beso y te deseo una buena semana

Raúl Omar García dijo... [Responder]

Esas fajas son solo eso, promoción. El gusto es personal y no hay crítica ni premio que lo cambie. Lo que cuenta esta novela no es de mi interés, y el poco entusiasmo que te causó me tirá psra atrás todavía más.
Saludos.

Noelia dijo... [Responder]

Cuanto se agradece uno menos, te ha gustado pero no te ha llenado, ahi queda pues....Yo no soy mucho de fijarme en las fajas en cambio si me llama una portada de lejos.

Besos

Libros Eris dijo... [Responder]

Me has dejado muerta el otro día porque tengo un libro pendiente del autor. Uno lo leyó hace nada MitadOscura y le gustó pero no siempre coincidimos. Esta me apetecía leerla desde hace tiempo pero me ha echado para atrás... Ya te contaré lo que me parece El nombre del mundo y ya si eso igual hasta me aventuro a soñar con trenes. Muack!