martes, 19 de julio de 2011

El enigma del códice Bardulia. Álvaro Moreno



     "Sin embargo, la algazara ya había cesado cuando el ermitaño llegó al claro. Aún jadeante después de su carrera, parcialmente encorvado sobre su exigua cintura, observó sobrecogido los cuerpos exánimes de una media docena de soldados mahometanos rodeando a un delgado adolescente de apariencia cristiana.
     Las curvadas espadas islamitas permanecían unidas a las ahora rígidas manos de los guerreros, inertes e incapaces de causar más daño. La escena le resultó extrañamente abrumadora al eremita, que se quedó parado un instante intentando desentrañar la posible secuencia de los hechos que allí habían acontecido."

     La novela histórica es un género incómodo. Tiene tanto de atractivo como de tedioso. Es bastante difícil mantener el interés en una época pasada sin caer en tópicos y, al final, para asegurarnos no confundirnos acabamos siempre entre los mismos conceptos entre novelas escritas con mayor o menos acierto o rigurosidad histórica.
     Llegué a este libro por una recomendación, pensando que se trataba de un autor novel y, cual fue mi sorpresa al descubrir, no sólo que era su quinto libro publicado, sino que ya en su primera obra quedó finalista en el Premio Nacional de Novela Histórica Alfonso X el Sabio. Tendré que buscar mas libros suyos, hasta donde he visto se centra en este tipo de novelas, salvo sus comienzos universitarios donde incluso tocó la poesía (eso si que me gustaría echarlo un vistazo).

     El libro divide la historia en dos partes, una en pleno siglo IX y otra en la actualidad. Comienza en el primero, presentándonos una escena de lucha con multitud de cadáveres musulmanes y un único superviviente entre todos ellos. Un niño cristiano, que es encontrado por un fraile que recorre lo campos buscando cristianos a los que socorrer. El fraile lo acoge como si de un milagro se tratase y decide seguir con la que fue su misión antaño, restaurar la fé. Ahí es donde aparece el Monasterio de Santa María de Valpuesta en el cual se establecerá como abad y descubriremos un suerte de mesa redonda con unos monjes sentados con unos extraños poderes.
     Una vez nos atrapa nos traslada al año 2009, momento en que se desarrolla realmente e libro, para presentarnos a Gonzalo un hombre al que el azar le lleva a conocer a Garbiñe, una historiadora con un descubrimiento entre manos que puede convulsionar el escenario político actual. El descubrimiento no es otro que un códice, que nos llevará a ver como la novela va cogiendo velocidad, mezclando intrigas medievales y políticas en las que el autor entra con audacia en el tema de los nacionalismos, tan controvertido hoy en día.

    Es un libro de lectura bastante fácil, con ingredientes para todos los gustos, no olvidemos que incluso hay magia, y aún así manteniendo una estructura definida, una ambientación impecable y bien documentada al que sólo le pondría una pega, a veces me ha resultado un tanto sobrecargado, palabras inusuales y sonoras usadas con demasiada frecuencia que hacen que resulte extraño el texto. No obstante, una vez que nos vemos inmersos en la historia, no la frena en absoluto.

     Gracias

PD. Si pasáis cerca de Burgos, no dejéis de visitar el Monasterio de Santa María de Valpuesta, tal vez os sorprenda descubrir a sus cartularios..